EL FESTIVAL DE CANNES OTORGO SUS PREMIOS Y EL URUGUAYO ADRIAN CAETANO FUSTIGO A KISSINGER Y LAS DICTADURAS RIOPLATENSES

Crónica de una fuga: "Para aniquilar a un país hay que aniquilar a su juventud"

Crónica de una fuga narra con cruda sobriedad la detención de cuatro jóvenes en un centro clandestino situado en la periferia de Buenos Aires. La película está basada en los hechos reales contados en el libro «Pase libre, la fuga de la mansión Seré», de Claudio Tamburrini, quien narró en él su propia detención, y su fuga, junto con otros tres detenidos. Otro de los verdaderos protagonistas de la historia, Guillermo Fernández, asesoró a Caetano durante el rodaje, e incluso interpretó el papel de uno de los represores, el llamado «el juez», en un elenco que encabezan Rodrigo de la Serna, Nazareno Casero y Pablo Echarri. En esta película se denuncia la organización del horror sistemático para aplastar toda voluntad de resistencia, la tortura física y psicológica, las desapariciones. Pero también muestra cómo jóvenes que no tenían ninguna militancia política fueron delatados por otros que sí la tenían y que, obligados a confesar bajo tortura, optaron por dar nombres que no fueran los de sus compañeros de lucha. Y más allá de todo eso, la capacidad de resistir al horror, de seguir siendo humano en medio de la total deshumanización. «Cuando los productores me presentaron el proyecto, lo que más me interesó fue la imagen de los cuatro jóvenes corriendo desnudos y esposados por las calles» de la ciudad. «Yo soy de una generación que no conoció el período y quise trascender los hechos, no pasar por un discurso político. Lo que me aterroriza de todo eso es que son crímenes contra el ser humano, que no admiten ninguna justificación», declaró en Cannes Adrián Caetano. El director recalcó que la perversidad de la represión en la época no fue fortuita, «correspondía a un plan que se había pensado milimétricamente. Durante mis investigaciones para realizar la película encontré una frase de Kissinger (el ex secretario de Estado norteamericano), que decía que para aniquilar un país hay que aniquilar su juventud, eso fue lo que ocurrió en Argentina», señaló el director. Con los protagonistas reales de la historia, «entendí el clima de esos cuartos donde vivían los detenidos. Entendí que aquello, ademas de un centro de exterminio, era un manicomio, un mundo de lógica al revés, perversa». El director estimó que en Argentina hay todavía un gran desconocimiento de lo que ocurrió en la época y que es necesario proceder a una autocrítica y a un debate, señalando que su película es la primera sobre ese periodo que plantea el problema de la delación. Claudio Tamburrini declaró que la película le hizo «revivir el dolor de esta historia que yo creía saldada. Fue hecha con una lealtad total a lo que realmente ocurrió. La lógica del manicomio de la que habla Adrián está reflejada también de manera magistral. En un momento dado, comprendimos que no tenía sentido tratar de entender de qué manera funcionaba ese lugar para tratar de establecer una estrategia para sobrevivir, que la única salida era la ventana». El autor consideró que es posible que Crónica de una fuga incidiera «en el hecho de que se hayan vuelto a abrir causas sobre los centros de detención, y que se estén haciendo nuevas investigaciones para que se castigue de una vez a los responsables de esta historia, que nosotros podemos contar, pero que hay 30.000 desaparecidos que no pueden hacerlo, de los que no tenemos ninguna noticia».

 

El festival otorgó sus premios

El británico Ken Loach se llevó la Palma de Oro del Festival de Cannes, que premió como mejor director al mexicano Alejandro González Iñárritu por Babel y otorgó un doble galardón a Volver del español Pedro Almodóvar: el guión y el premio de interpretación femenina.

Por vez primera en Cannes, los dos premios de interpretación fueron compartidos por todo un elenco: el femenino para las «chicas Almodóvar» (Penélope Cruz, Carmen Maura, Lola Dueñas, Blanca Portillo, Chus Lampreave y Yohana Cobo) de Volver, y el masculino para los cinco actores de la película franco-argelina Indígenas.

Galardonada con la Palma de Oro, El viento que agita la cebada, un fresco histórico de Ken Loach sobre la guerra de independencia de Irlanda, fue definida por su director como «un pequeño paso hacia la confrontación de Gran Bretaña con su imperialismo».

«Si osamos decir la verdad sobre el pasado, quizá osemos decir la verdad sobre el presente», declaró Ken Loach, cineasta militante de 69 años de edad.

El cineasta francés Bruno Dumont obtuvo el Gran Premio del Festival por su película Flandes, obra cruda, sin música y casi sin diálogos, que transporta al espectador desde los paisajes melancólicos de su Flandes natal hasta los horrores de la guerra en un país árabe. El Premio del Jurado fue para Ruta roja, primer filme de la británica Andrea Arnold.

La película del rumano Corneliu Porumboiu, 12H08 al Este de Bucarest, presentada en la Quincena de los Realizadores, recibió la Cárama de Oro, premio destinado a galardonar una primera obra de cualquiera de las secciones del Festival.

La película argentina Primera Nieve, de Pablo Agüero recibió el Premio del Jurado de cortometrajes, que otorgó su Palma de Oro del cortometraje a Sniffer de Bobbie Peers.

Finalmente vale recordar que como lo adelantó LA REPUBLICA en su edición del viernes pasado, el cineasta uruguayo Gustavo Riet fue galardonado con el primer premio de la Cinéfondation del Festival de Cannes por su cortometraje Ge & Zeta, una metáfora sobre la libertad en la que su autor, enfoca a un preso y a su carcelero. En declaraciones a la prensa francesa, Riet -quien se encuentra estudiando en la Escuela de Cine de Argentina- afirmó que su película «tiene que ver con lo que ha sido la historia de nuestros países y un poco con mi propia vida». *

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