Y verás mis espaldas

El cuento ha sido uno de los géneros más representativos de la literatura nacional, en un discurrir que supone un permanente diálogo entre la ficción-realidad y la ficción químicamente pura.

Las fuentes de inspiración, que según los casos son naturalmente variadas, abrevan a menudo de la cotidianidad pero también de la primordial materia prima de la fantasía del autor.

La tradición suele jugar un rol preponderante, porque es, sin dudas, un retrato vivo del ser nacional, con sus más distintivos rasgos y señas de identidad, que ni la desenfrenada globalización planetaria logra borrar.

Sin embargo, en el caso del cuento nacional, los territorios creativos casi nunca se agotan en la mera descripción de paisajes y personajes típicos, en el entendido que lo realmente intrínseco reside en los retratos humanos y sus inflexiones emocionales.

El escritor uruguayo Gabriel Schultz, que desde hace tres años reside en México, es un fiel intérprete de nuestra más acendrada tradición narrativa.

Su talento creativo ha sido reconocido en múltiples oportunidades. En 2001, obtuvo la Primera Mención del Premio Casa de las Américas, por «Una noche clara y otros cuentos».

Asimismo, recibió en dos oportunidades el Premio Nacional de Literatura, por «Disecciones: tres cuentos de occisos» (1999) y «Sujeto omitido: una discusión epistemológica sobre el conocimiento periodístico» (1998).

En «Y verás mis espaldas», Schultz confirma, una vez más, la vitalidad y capacidad de renovación de un género que sigue conservando su auge en la producción literaria uruguaya.

En los seis relatos que integran este pequeño libro, los personajes emprenden una búsqueda esencial que excede a los meros parámetros de lo aparente, en una épica existencial que adquiere una trascendencia ciertamente muy particular.

En «El incrédulo», el autor construye un cuadro de dos personajes centrales, en una suerte de contrapunto que va aumentando sus decibeles hasta un epílogo realmente inesperado.

El relato transita varias vetas creativas simultáneas, que discurren entre el humor absurdo y desenfadado y situaciones caóticas no exentas de suspenso. Ello provoca en el lector, una sensación de expectativa por algo que se insinúa pero no se concreta.

En cambio, en «Lo sublime», Schulz desarrolla una suerte de ejercicio cuasi antropológico, para seguir la peripecia de un personaje alienado, que se obsesiona con un gato, en lo que constituye la suma de todas las obsesiones y perversidades humanas.

Por su parte, «Tea time» es un relato de trazo agobiante, que reflexiona también en torno a la desocupación, la locura, la soledad y la angustia. Se trata de una narración oscura y de atmósfera realmente claustrofóbica.

No le va en zaga «Improvisaciones cabalísticas sobre un enjambre de abejas», que también desnuda algunas de las facetas más terribles y desoladoras del alma humana.

«El secreto del doctor Tulp» es un retrato desmesurado, explícito y elocuente, que propone diversas metáforas sobre la extenuación del hombre contemporáneo.

En esta obra, Gabriel Schultz construye seis historias tan provocadoras como desoladoras, que no soslayan el humor absurdo de tono despiadadamente sarcástico. *

(Ediciones de Trilce)

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje