SE ESTRENA HOY EN CINEMATECA 18 EL FILME ARGENTINO "COMO UN AVION ESTRELLADO"

Una reflexión sobre la adolescencia

La trama cuenta que Nico (Ignacio Rogers) está en el final de la adolescencia. Apenas balbucea monosílabos, expresa sentimientos de manera poco elaborada, se divierte mirando el techo de su casa y se relaciona de una manera dificultosa con su propio hermano (Carlos Echevarría), dueño de una veterinaria, y con cuanta gente conoce, incluso con su amigo, Santi (Santiago Pedrero), un torpe incluso a la hora del delito menor: el robo de medicamentos de una farmacia con la complicidad de un empleado conoce tropiezos que un profesional no debería permitirse. Flotan sobre el personaje el recuerdo del accidente aéreo en el que murieron sus padres, una casa heredada por vender, y la presencia de una jovencita chilena, Luchi (Manuela Martelli), de la que Nico se enamora perdidamente y a la que regala un peluche al que ella aporta su voz.

De hecho, lo fugaz define el primer encuentro entre Nico y Luchi en el aeropuerto de Valdivia antes de embarcarse de regreso a Buenos Aires. Bastará un cruce de miradas para que Nico fije el rostro de la chica en sus retinas y desee algún día volver a verla. Ese momento llegará cuando azarosamente la muchacha entre a la veterinaria, atendida por Nico y su hermano mayor (Carlos Echevarría), para que revisen a su conejo enfermo. Excusa ideal que encuentra el muchacho ampuloso y tímido para originar un nuevo encuentro y así abrir las chances de conocerse mejor. Sin embargo, alejado del idílico romanticismo adolescente, Acuña escarba en la profundidad de sus personajes, en sus inseguridades, miedos y frustraciones que se exteriorizan en el lenguaje corporal y en las actitudes frente al entorno. Un recorte de la realidad, entonces, marcado por la ausencia de los adultos y la necesidad de volver a los afectos. Ya en el filme anterior titulado Nadar solo había un deambular sin rumbo, la búsqueda interior de los afectos y la identidad. Esa sensación se expresa ahora en un ritmo pausado, tiempos muertos, una puesta en escena rigurosamente austera, una fotografía tenue y opaca, y el interjuego físico y psicológico de sus personajes. *

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