El bazar de las opciones
Cuando decidió alejarse de The Verve, una de las agrupaciones medulares de la movida del brit pop, Richard Ashcroft ya seguramente tenía su plan y diseño para expandirse estéticamente a nivel solista. Y literalmente lo hizo con un disco formidable por inteligente, por fresco y a la vez melancólico, por insoslayablemente creativo y revitalizador.
Denominado sugestivamente Alone With Everybody, supone para este carismático compositor británico la apertura de una trayectoria solista de resultados superlativos. Actualmente en el planeta del brit-pop, a nivel de concepción musical y letrística, a Ashcroft se le aproximan solamente Damon Albarn (líder de Blur) y Jarvis Cocker (líder de Pulp).
Claro que el ex The Verve, cuyo último trabajo Urban Hyms vino a ser una elegante y magnífica despedida, decidió cortarse solo y fundar una saga de canciones de arreglos donde predominan sutilmente las cuerdas y ese registro vocal incomparable que hacer fluir una poética por momentos hechizante. Más que promisorio, el disco de Ashcroft es de lo mejorcito de este 2000. Todo funciona: la versatilidad sonora, la lírica de paleta grave, el porte de su registro para redondear una labor excelente.
Don Henley
Un regreso con auténtica dignidad luego de mucho tiempo de silencio: el de Don Henley y su Inside Job. Se trata de materiales de un perfil confesional donde el compositor, si bien no corre riesgos ni trabaja experimentaciones, acierta al hacer fluir una mecánica auténtica de emociones que pueden doblegar a sus más atentos seguidores. Su voz luce espléndida, así que Henley enfatiza un regreso con sabor a vigencia luego de una década sin haber entrado a un estudio de grabación.
Cálidas atmósferas y aplomados arreglos, apuntalan una voz que se pretende seductora, y en varios de los tracks Henley golpea fuerte con letras hábiles y sin ninguna estridencia.
Tony Braxton
Por otro lado, Tony Braxton –con la apoyatura de Babyface– gestó The Heat: una suma de canciones donde predomina su gusto por el rythm and blues, el toque funk y soul para disparar su sedosa y sensualísima versatilidad vocal que transcurre en una textura grave y por lo tanto atractiva. No es un disco mayor, ni pretende serlo, aunque merece escucharse.
Motorhead
Los desaforados de Motorhead y su líder Lemmy se inflaman el ego en We Are Motorhead. Perros rabiosos, estos muchachones se sienten el epicentro del rocanrol. Lo practican con resultados diversos: el vértigo no siempre es sinónimo de creatividad y de rocanrol. Ni fu ni fa, Motorhead va. Quién sabe adónde.
Compartí tu opinión con toda la comunidad