Malinche

La historia es, sin dudas, una de las materias más maleables y susceptibles a la mentira, la farsa y el discurso tendencioso y grotescamente distorsionado de la realidad.

No en vano muchas investigaciones entran en abierta colisión con las supuestas verdades instaladas desde hace siglos en el imaginario colectivo, fruto de la inmoral manipulación de los historiadores y cronistas oficiales.

Uno de los mitos sin dudas más arraigados es el relativo a la colonización, que suele ser vendida al consumo masivo como un mero intercambio de culturas.

En 1992, asistimos con perplejidad a los festejos del quinto centenario del descubrimiento de América, celebrado en aquella oportunidad como un hito memorable en todo el mundo hispanohablante.

El calendario de fastos y conmemoraciones se vio empañado por una visceral controversia, que enfrentó dos concepciones radicalmente antagónicas en torno al pasado: la de quienes afirmaron que la colonización fue un proceso civilizatorio con todos los beneficios que ello supone y la de los detractores de la conquista, que denunciaron el genocidio y el saqueo perpetrado por los españoles en nuestro continente.

Sin embargo, el calor del debate se disipó rápidamente y, poco tiempo después, todo retomó su cauce normal con una consecuencia previsible: el silencio cómplice, que sigue ocultando la magnitud de una de las tragedias más pesadillescas de todos los tiempos.

La aventura de la conquista es uno de los temas más recurrentemente abordados no sólo por la literatura histórica, sino también por los relatos de ficción. Sin embargo, no es habitual que ese fenómeno sea observado a través de la mirada de las víctimas de la invasión y menos aún en relación a la peripecia de las mujeres.

En «Malinche», la novelista mexicana Laura Esquivel, autora de la exitosa «Como agua para chocolate» entre otros recordados títulos, construye una reveladora biografía en torno a esta mujer indígena, cuyo nombre trascendió a su mero tiempo histórico.

Abrevando simultáneamente de la historia y la leyenda, la autora reconstruye la peripecia personal de esta mujer sin dudas singular, que, en su tiempo, quizás casi sin proponérselo, fue una suerte de depositaria de los sojuzgados derechos del sexo femenino.

Esta mujer, que ofició de intérprete entre conquistadores y conquistados, fue acusada, durante siglos, de haber traicionado a su pueblo y venderlo al invasor blanco que llegó desde allende el Océano Atlántico.

Sin ignorar que se trata de un personaje controvertido, Laura Esquivel reconstruye la vida de Malinalli (Malinche), la admirada y denostada amante del conquistador español Hernán Cortés.

Con una mirada que trasciende a la mera crónica histórica, la novelista abordaje la personalidad de esta mujer, que creyó erróneamente que el extranjero pondría fin a los terribles sacrificios humanos practicados por los aztecas, pero terminó descubriendo la crueldad de los nuevos amos.

Dialogando con la historia, el mito y la imaginación, Laura Esquivel construye un relato revelador, que reflexiona sobre las terribles consecuencias de la conquista de México y la extrema vulnerabilidad de la condición femenina. *

(Ediciones de Santillana)

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