Tiene la palabra

De la Dra. Edith Adduino Di Bello

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Quien suscribe la presente, Dra. Edith Adduino Di Bello (Teléfono: 525 0420-099142021) al Sr. Director digo:

1 – Que con motivo de una publicación efectuada en el matutino que Ud. dirige, el día 3 de mayo de 2006, Nº 2178, página 14 (Sección Justicia), titulado «¿Hay un inocente en la cárcel?, estaba con su comparsa, los coraceros se lo llevaron y la Justicia lo remitió por rapiña», entre otras consideraciones vertidas, por una nota periodística, en la cual tomando mi nombre aparecen dichos de la persona que promoviera dicha nota, con un carácter disminutorio, relativa a mi actividad profesional en el caso.

2- En efecto, en la precitada nota, se refiere el primo hermano del procesado Sergio Daniel Fernández Montenegro  Dennis De los Santos Montenegro– en forma textual, que su primo: «fue mal representado por su abogada defensora, Dra. Edith Adduino Di Bello».

3 – La realidad es que, habiendo sido la defensora de Sergio Fernández, quien a la postre resultara procesado en el Juzgado competente, sin perjuicio de los argumentos posibles para llevar adelante su Defensa, la misma se vio disminuida en sus reales posibilidades para ejercerla, ya que hubo en la ocasión un reconocimiento pleno de mi defendido, por parte de tres personas acerca de su participación en el hecho delictivo que se le atribuía, como asimismo de su vestimenta y casco.

4 – También se alude en la referida nota que «En la causa de Sergio la defensa no presentó testigos de ningún tipo, no hubo careos, ni se buscó generar dudas en los testigos (que en el Juzgado decían reconocer al detenido) presentados por la Fiscalía»…

5 – Sería imposible en esa oportunidad detallar los motivos por los cuales esta defensora no utilizó algunos de los procedimientos de prueba requeridos por el Sr. Dennis De Los Santos Montenegro, puesto que de los propios hechos que obran en el Expediente y de aspectos técnicos que sobrepasan ahora una mera explicación del momento, tornaban ineficaces esas «pruebas» invocadas por alguien, que lanza un gratuito juzgamiento acerca de mi idoneidad profesional, sin tener a su alcance los elementos indispensables para hacerlos.

6 – Debe destacarse asimismo, que en el evento que llevara al procesamiento a Sergio Fernández, fue además involucrada otra persona (menor de edad), de la cual también fui defensora, la que obtuvo su libertad. Para el caso del mayor en cambio, la Fiscalía y el juez actuante encontraron «elementos de convicción suficiente», que culminara con el auto de procesamiento por Rapiña.

7 – Independientemente entonces, de los esfuerzos desplegados para concretar una correcta defensa en ambos casos, ello como se comprenderá debió asumir no sólo el esfuerzo personal en el ejercicio de la profesión, sino también con un desgaste emocional, no sólo llevar a cabo dos defensas en forma simultánea, tratándose de dos Juzgados distintos, ubicados en el mismo edificio, pero en diferentes pisos, unido al estrés del momento, que debía vivir quien suscribe esta misiva por la responsabilidad asumida.

8 – Piénsese un solo minuto, en lo que significaba armonizar un mismo hecho, cuando se estaba efectuando una instancia judicial por parte de un Juzgado de Menores y otro de Primera Instancia en lo Penal, debiendo acudir constantemente de un piso a otro, preguntando sobre la situación de ambos, interviniendo en Audiencias, preocupándome por los mismos en forma permanente.

9 – A través de lo antedicho, no pretendo de manera alguna dejar de lado mi responsabilidad técnica, pero también debo hacer hincapié en la situación considerada en su plenitud.

10 – En lo personal, no intento justificar la desdorosa calificación que se realizara sobre mi actuación en este caso, donde sin duda ha imperado el comprensible apasionamiento de un familiar del procesado sobre mi conducta y en defensa de una decisión judicial, sin tenerse en cuenta que, para este asunto, se arribó a la misma cumpliéndose con todas las garantías del debido proceso.

11 – Lamento profundamente el desenlace que tuviera que sufrir mi defendido, que lo llevara a su procesamiento pero –mal que nos pese  aunque estemos en presencia de un hombre de trabajo, padre de familia, ello no va en desmedro de la gestión profesional desarrollada por esta letrada, en el caso y en la propia decisión judicial, la cual puede ser revisada antes del pronunciamiento de Primera Instancia, en el momento oportuno, ante un Tribunal de Apelaciones en lo Penal.

12 – Por todos los motivos invocados, al haberse emitido juicios apresurados y sin fundamento, sobre mi persona, que toca no solamente a mi actividad profesional, sino que además rozan su ética, solicito al Sr. Director, se me brinde la oportunidad de que sea publicada esta nota en la misma Sección Justicia y con las mismas características con que se difundiera la nota que diera lugar a esta respuesta, amparada en la certeza de que este medio periodístico plural (que ha incluido, asimismo, su aparición en Internet) hará oír también esta campana, dado que la información que se ha divulgado me ha causado severos perjuicios, ya que las manifestaciones expresadas por Dennis De Los Santos me han afectado por resultar no sólo inexactas, sino además lesivas para esta letrada.

Por lo expuesto, al Sr. Director solicito: Que en razón de lo narrado ut supra, se proceda a la publicación de esta réplica a manifestaciones incluidas en vuestro matutino Nº 2178 del día miércoles 3 de mayo de 2006 en su página 14.

Le saluda con la más alta consideración:

DRA. EDITH ADDUINO DI BELLO – [email protected]

 

Antel: Alguien tiene que hacerse responsable por esta estafa

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Como usuario de Antel me siento enfadado por la facturación de servicios de Internet que no contrato y que, como otros tantos uruguayos, nos sentimos impotentes ante la falta de respuestas de la empresa pública que, ante nuestros reclamos siempre contesta lo mismo, lo que es más que insólito: Que no nos asiste la razón.

Por supuesto, ¡protesté, pero como tantos otros, marché preso igual! Antel sabe muy bien que la empresa Unete de Uruguay SA, con mil vinculaciones empresariales con jerarcas de ese ente, está realizando maniobras para facturar por el ingreso a una página de juegos «Flash Games By IFX», que debe enviar sus discadores clandestinos que se meten en las computadoras y, cuidado, se activan a cada momento… ¿O no? Porque también puede ocurrir que se esté facturando a los usuarios de Antel en base a cómputos irreales, lo que constituiría una simple y vulgar estafa. Una página de juegos que jamás vi en mi vida, nunca utilicé, como tampoco lo hago con páginas similares.

El mes pasado mi cuenta de Antel se vio engrosada por unos miles de pesos para que esta empresa «fantasma» logre sus ganancias y que debe actuar con la complicidad de técnicos o jerarcas, de lo contrario no se explica la impunidad

Mi reclamo ante Antel recibió la respuesta esperada: «Informamos que luego de efectuados las diferentes verificaciones técnicas y administrativas por parte de los sectores operativos, comerciales y facturación, no surgen elementos que permitan modificar los importes inicialmente facturados.»

Pasó un mes y me llegó la nueva factura de Antel, con el mismo acceso al número 09092455 de Internet, y más de mil pesos de recargo en mi factura telefónica. Lo que no se dieron cuenta, y si lo hicieron poco les importó, es que desde mi computadora hace muchos aÃ

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