Del humor subido de tono a pastor evangelista
Porcel había nacido en Buenos Aires el 7 de setiembre de 1936 y su nombre completo era Jorge Raúl Porcel de Peralta. Desde joven se dedicó al humorismo, y en sus filmes junto a Alberto Olmedo (luego de trabajar juntos en el programa de TV «Operación Ja-Ja») protagonizó la dupla de cine cómico argentino más famosa y exitosa de la historia. Su personaje más famoso fue el peluquero Don Mateo, en los inicios de la década del 80. Finalizando esa década dedicó sus programas humorísticos orientados básicamente a humor adulto con su programa «Las gatitas y ratones de Porcel».
Como lo adelantó LA REPUBLICA en su edición de ayer, Porcel murió en el Mercy Hospital, de Miami, donde residía desde hace varios años y donde se desempeñaba como pastor de una iglesia evangélica, luego de abandonar su prolífica carrera en cine, televisión y teatro. El vocero de la familia Porcel, Alberto Avila, dijo que iniciarán los trámites para llevar el cuerpo a Buenos Aires, donde será inhumado en el Panteón de la Sociedad Argentina de Actores del cementerio porteño de la Chacarita. Porcel fue uno de los máximos representantes del género picaresco, basado en un humor con doble sentido, y junto al también fallecido Alberto Olmedo filmó decenas de películas de factura simple y de gran difusión. Entre otros filmes de connotación erótica, sobre todo en los años 70, protagonizó Los caballeros de la cama redonda, A los cirujanos se les va la mano, Villa Cariño, Coche cama alojamiento, Villa Cariño está que arde y El bulín. Fuera de ese género, tuvo un rol destacado en la película Carlito’s way (1993), con el estadounidense Al Pacino. Sus comienzos fueron en la radio a finales de los años 50 en el popular programa «La revista dislocada», que marcó una época en el género del humor. Pero la fama llegó poco después por su participación en la televisión, en la emisión «Operación Ja Ja». También fue prolífica su actuación en el género de teatro de revistas, protagonizando obras junto a las vedettes Susana Giménez y Moria Casán. En 1993 se radicó en Miami, donde instaló un restaurante y también explotó sus antiguos programas que eran repetidos para el público latinoamericano en canales del estado de Florida. Alejado de la actuación y afectado por el mal de Parkinson, en los últimos años se dedicó a predicar como pastor evangélico en Miami. El productor argentino Gerardo Sofovich lo recordó como «uno de los cómicos más eficaces e inteligentes que hubo en el país, que tenía una notable capacidad y un dominio absoluto de lo que hacía». *
Compartí tu opinión con toda la comunidad