El Código Da Vinci recibió críticas demoledoras
El Festival fue declarado oficialmente abierto por el actor Sidney Poitier, en medio de numerosas personalidades del mundo del cine que asistían a la velada en la que se estrenó mundialmente la polémica película El Código Da Vinci. «Damas y caballeros, es con gran respeto que declaro abierto el 59º Festival de Cannes», declaró Sidney Poitier, de 74 años y ganador de un Oscar en 1963, que fue acogido por los asistentes con una gran ovación. La ceremonia fue conducida por el actor francés Vincent Cassel, quien aludió humorísticamente al hecho de que es el primer hombre en el que recae el honor de ser maestro de ceremonias del Festival, afirmando que «este año, la maestra de ceremonias soy yo». Cassel afirmó que «este festival es un símbolo de mestizaje y pluridad cultural» que refleja las características de Francia, tierra de asilo. En la sala se encontraban, tras haber subido las célebres escalinatas del palacio de festivales entre los aplausos de una multitud de admiradores, el director de la película inaugural Ron Howard y sus intérpretes, entre ellos Tom Hanks, Audrey Tautou, ataviada de un vestido miniblanco, y Jean Reno, así como el escritor Dan Brown, autor del best-seller en el que se basa la película. Los directores Claude Lelouch, David Cronenberg y Gus Van Sant y las actrices Juliette Binoche y Carole Laure figuraban entre las personalidades del cine que asistían a la velada, así como las que integran este año el jurado, Tim Roth, Samuel L. Jackson, Helena Bonham-Carter, Zhang Ziyi, Monica Bellucci, Lucrecia Martel y el cineasta chino Wong Kar-wai, su presidente. Todos ellos asistieron tras la ceremonia a la proyección en estreno mundial de El Código Da Vinci. La película había sido recibida con un silencio glacial, sólo roto por algunos silbidos, el martes por la noche en el preestreno mundial para la prensa en Cannes, y con una catarata de críticas negativas, cuando no demoledoras. «Todo ese ruido para esto», comentaban en sustancia diversos espectadores al terminar la proyección. Por su parte, un periodista español calificó el filme de «mucho menos que una serie B». En el mismo tono, el norteamericano Peter Brunett, del Boston Globe, estimó que el filme «es casi tan malo como el libro». El periódico especializado Variety escribió que «Ron Howard y el guionista Akiva Goldsman conspiraron para sacarle todo el placer al melodrama, ofreciendo al público una película opresivamente charlatana». «El resultado es quizá lo mejor que podían esperar sus críticos», agregó el diario de referencia del mundo cinematográfico, que estima sin embargo que los resultados de taquilla del filme pueden batir récords, dadas las expectativas que ha creado. Precedida de una campaña publicitaria cuidadosamente preparada, la película, como la novela de Dan Brown, sostiene la tesis de que Jesús y María Magdalena tuvieron hijos, que aún hay descendientes suyos y que la Iglesia Católica ha conspirado durante dos mil años para ocultarlo, por lo que provocó polémicas y protestas entre los católicos. Tras la inauguración, la competición empezará hoy con The wind that shakes the barley del británico Ken Loach y Palacio de verano del chino Lou Ye. *
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