Estética murguera en audio y video
Tres murgas que –cada una con su perfil particular– han convocado a miles de seguidores en sus presentaciones en diversos escenarios carnavaleros.
Queso Magro, proveniente de la llamada «movida de murga joven», presenta en su disco homónimo los seis temas de su repertorio 2006: Presentación, Diálogo con la muerte, Cuplé de «casi un salpicón», Cigarros, Pelota y Retirada, junto a un video que muestra a la murga «detrás de escena» y que puede verse en windosws media player y quicktime.
Colombina Che en el disco titulado La fábrica de ansiedades incluye siete: Saludo 2006, Ansiosos y mareaditos, Los sabuesos del Zeta, La vida y la muerte, El hombre rata, Bajen la pelota al piso, Saquen el pie del pedal y Diez despedidas.
Por su parte La Mojigata desde el título Nada que ver pero rimó reúne en quince tracks Blan Dengue y Algo que decir.
Tres discos que proximamentes tendrán su presentación en sala y que, en su conjunto, ofrecen un amplio panorama del estilo murguero, una manifestación popular que en opinión de Mauricio Rosencof puede catalogarse como la comedia del arte uruguaya.
Tanto así, que el investigador Walter Remedi explica que en escena, las murgas constan de un coro, un director, una batería de músicos, y los cupleteros, o protagonistas principales de los cuplés. Llegada la hora de actuar, un maestro de ceremonias las anuncia y las murgas entran bailando, tocando y cantando o recitando el saludo de presentación. Vestidos con disfraces exuberantes, fantásticos o alegóricos, las caras pintadas y marchando al compás del canto de sus voces, instrumentos y batería, las murgas dan por iniciada su función. Su director, esta vez, se encarga de prólogos y presentaciones. El saludo es seguido por una serie de cuplés y popurrís, y estos, por la retirada o la despedida, al final de la cual se van, otra vez, tocando la batería, cantando y marchando hacia el próximo tablado. En sus representaciones las murgas se presentan y saludan-festejan el retorno y el reencuentro-, repasan y critican satírica y paródicamente los acontecimientos de año, y se despiden recordando su «ser popular», su lealtad a los deseos y a las luchas del pueblo, su ancestral compromiso de mantener la memoria, de «estar siempre», y de volver. En un esquema clásico, la presentación y la retirada -respectivamente- inician y dan por terminada la actuación en escena. Conjuntamente con el papel protagónico que cumple el coro (escenificación del cuerpo y la conciencia popular), el racconto y el mensaje de las retiradas (himno anual de cada murga) proyecta un modo de ver y entender la experiencia que tensiona y busca trascender el orden social e histórico en vigencia.
Ese orden, que la presentación interrumpe y al que la retirada lamenta tener que regresar, es presentado como un orden antagónico, perverso, esperpéntico -espejo de una realidad grotesca- representada en escena por los popurrís y los cuplés (aún si el coro o algunos personajes se mantienen fuera, distantes y críticos, en relación a ese orden grotesco. De esta manera, el orden de la experiencia «exterior al espacio del carnaval» es puesto en tensión por la proposición «dentro del espacio del carnaval», de un orden simbólico y un sentido de la experiencia histórica alternativos. Los mensajes que las murgas proponen en sus retiradas, aun si tienen que dar cuenta de la tristeza «del exilio, la ida, la vuelta a la normalidad, el regreso a la normalidad», tienen por función dar aliento, proponer una utopía, y promover la adhesión a esa utopía y a las tareas consecuentes, distinguiéndose de otras formas del Carnaval por su gestualidad, lirismo, voces, ritmo, estructura, danza, coreografía, vestuario, maquillaje, arreglo coral, armonía e instrumentación.
Con un cuidado trabajo gráfico, estas tres produciones discográficas de Bizarro responden así al requerimiento de una corriente de auditores masiva que reclamaba su pronta edición. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad