Arbol se planta en el Teatro de Verano
En esta oportunidad el quinteto integrado por Pablo Romero (voz, percusión, guitarra y trombón), Eduardo Schmidt (voz, violín, flauta, charango, trompeta y armónica), Sebastián Bianchini (bajo, coros, y caja), Hernán Bruckner (guitarra y coros) y Martín Millán (batería, coros, y flauta melódica), se despedirá – al igual que lo ha hecho en las semanas precedentes en Argentina – de su último disco Guauu y recorrerá los clásicos que ya sembraron en el oído de los uruguayos.
La semilla de Arbol fue plantada a principios de la década del 90 en Haedo, barrio del oeste bonaerese conocido por ser una zona muy prolífica en cuanto al nacimiento de bandas de rock y diversas corrientes artísticas vanguardistas.
Pero sus ramas tomaron fuerza en 1996 cuando un «demo» de la banda llegó a manos del multipremiado Gustavo Santaolalla durante un concierto de Cafe Tacuba. El productor, que se ha ganado la fama del ser el Rey Midas de la música por su capacidad para descubrir e impulsar la carrera de talentos latinoamericanos en el mercado internacional, luego de escuchar los acordes de «Jardín frenético» no dudó ni un instante en llevar a los chicos a grabar su primer disco en Los Angeles.
Desde esos días hasta el presente su follaje ha crecido y se ha mantenido fiel a sus raíces.
El estilo ecléctico de la banda, que entre sus hits cuenta con una rara versión a capella del clásico ricotero «Ji, ji, ji»; es tal vez resultado de las diversas influencias que confiesan los Arbol.
En más de una ocasión ha señalado a Rage Against the Machine, Molotov, Jane’s Adicction y Red Hot Chili Peppers, como parte fundamental de su lista de mentores musicales. Aunque también incluyen en la nómina a Frank Zappa, al cual se refieren a menudo y aseguran sentirse «honrados» cuando alguien encuentra elementos de ese músico en sus composiciones.
Más allá de esos aires rockeros anglosajones, Arbol se diferencia del resto por admitir también influencias sudamericanas poco comunes entre los rockeros rioplatenses, como ser la admiración por Hermetto Pascoal, Cafe Tacuba, y aunque usted no lo crea, Les Luthiers.
La influencia de Pascoal y Les Luthiers queda en evidencia en el escenario cuando los Arbol echan mano a instrumentos poco convencionales para ornamentar sus canciones más creativas y delirantes. Todos esos elementos podrán ser disfrutados, a pesar de la desprolijidad que suele acompañar a las presentaciones de la banda, por quienes se acerquen al Teatro de Verano a las 20.00 horas de hoy. Entradas anticipadas en la Red UTS. *
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