El festival de jazz de La Pedrera ya juega en "las ligas mayores"
El festival de jazz de La Pedrera es una actividad hecha entre amigos y ya va por su octavo año, que será el próximo, por lo que hay tiempo como para que se piense en darle apoyo oficial y de auspiciantes y sea un festival que juegue en las ligas mayores, sin duda.
La sencillez de quienes allí se dieron cita no va en contra de los buenos profesionales que son. Es que en La Pedrera estuvieron durante dos días tocando y viviendo con los músicos uruguayos tres de los principales vientos de Brasil; Francois de Lima (trombón de vara), Walmir Gil (trompeta y fliscornio) y Vinicius Dorim (saxo, flauta traversa y piano). No son tres músicos cualquiera son los preferidos de Hermeto Pascual, son los músicos a los que se apela cuando de buenos caños se trata. Integran uno de los sellos discográficos de Brasil de mayor predicamento y que marcan la vanguardia: Maritaca. Sin ruido, sin flashes, ellos estuvieron en La Pedrera, no es la primera vez que lo hacen, y no cobraron un peso. Estrellas sí, porque brillan arriba de un escenario, pero nunca hubo poses ni pedidos esotéricos. Simplemente estuvieron entre amigos. Ellos con el quinteto del Hot Club, Ricardo León en el piano, Julio Guglielmi en batería, Fernando Labrada en guitarra eléctrica, Edie Porchile en saxo y Alvaro Pacello en bajo, junto a uno de los mitos de la música popular uruguaya, Mario «Chichito» Cabral, llevaron adelante uno de los set más vibrantes en las dos noches del festival en el Hotel Posada del Barco.
El ritmo y la fuerza que le imprimieron a sus versiones de músicas de Charlie Parker, con toques de latin jazz e incluso candombe, llenó el lugar de «buenas vibras». Y cuando ya el público estaba en el máximo de su paroxismo, cambió a lo más calmo y aparece en escena una de las voces más personales del jazz uruguayo, Aída Martínez, una revelación que sólo en esa cueva mágica del sótano de Jackson y Durazno puede surgir.
Y ya que estamos hablando de la cueva del Hot, como ocurre todos los viernes, fue Montevideo Swing, la banda que empuja Rolo Suzaq en el piano, con Daniel Rodons en la guitarra, Nicolás Rodrigo en el bajo y Domingo Roverano en la batería acompañado por una de las instituciones del Hot Club, Horacio «Bocho» Pintos, abrió esas dos noches de buen jazz en La Pedrera. *
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