Mujeres de Lorca, en el teatro Alianza
Es cierto que dirigió varias veces los festivales de teatro que organizó la Asociación de Críticos Teatrales del Uruguay, y que para la elección del repertorio viajó para conocer lo más nuevo y lo mejor del teatro mundial; pero Levy ha encontrado un encanto único en la rutina y una irresistible seducción en el lugar común. «Torniamo all’ antico e sarà un progresso» dijo Verdi. Aquí la directora, en lo que creemos su tercer trabajo de dirección (el primero fue nada menos que «Rifar el corazón» de Dino Armas), presenta, con una selección de Raquel Gutiérrez, una obra zurcida con retazos de García Lorca, dichos por tres mujeres que apenas se mueven en la escena pero que, nueva originalidad, cambian cada tanto sus atuendos, allá por el foro: «obra» sólo admisible como examen de fin de año de la Escuela Municipal de Arte Dramático o similar. Sobresale, por descontado, la gran escena de la madre (Susana Castro) y la novia (Marta Vidal) de «Bodas de sangre» donde Lorca se acuerda de Eurípides, Hécuba y Andrómaca en «Las Troyanas». El resto es canjeable por cualquiera de las versiones, todas rutinarias, que la precedieron. Por momentos se creería que Lorca fue el único poeta español del siglo XX; que la literatura española se detuvo en 1936. Pero pudo existir una pieza sobre «Las mujeres de Machado», que hay unas cuantas, sin contar las obras en colaboración con su hermano Manuel. «Amores de Juan Ramón Jiménez», con el dúo Zenobia y «Teresa» y una opción a María Elena Walsh, sería otro tema tan posible como inexplorado. Existen o existieron también Luis Cernuda, Jaime Gil de Biedma, Pere Gimferrer, José Hierro… Y entre nosotros, en el río de la Plata, hubo vidas más aventureras que la de Lorca, como las de Blanca Luz Brum o Romildo Risso, y las hubo más dolorosas, si cabe, como las de Alejandra Pizarnik o Pedro Piccatto. Pero aún sin salir del lugar común de Lorca, podría romperse la rutina de la mera antología con la misma devoción de Lorca por la mujer, que se entrevé en esta pieza, devoción que comparte con otro artista homosexual, Almodóvar: «Amor de don Perlimplín…» ya es, casi, Almodóvar. Aún sería saludable atender al lado soterrado de Lorca, sacarlo de una vez del ropero y poner en escena, con honestidad y sin estrépito, «Los hombres de Lorca»: escribir de una vez «Rafael Rodríguez Rapún», que no era homosexual cuando conoció a Lorca y que murió, como el poeta, en la guerra civil española.
Superada la desazón que causa el proyecto por sí mismo, nos alivia el tedio pero también nos hace ver más crudamente lo erróneo del proyecto la calidad de intérpretes de Susana Castro y Marta Vidal, que merecen algo mucho mejor. *
MUJERES DE LORCA, sobre escenas, poemas y canciones de Federico García Lorca, selección y armado de Raquel Gutiérrez y Gloria Levy, con Susana Castro, Raquel Gutiérrez y Marta Vidal. Música original de Fernando Ulivi, espacio escénico y vestuario de Nelson Mancebo, luces de Carlos Torres, dirección general de Gloria Levy. Estreno del 20 de abril, teatro Alianza.
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