"LA CORPORACION": UN FILME QUE MIXTURA LA INTRIGA POLICIAL CON LA DENUNCIA SOCIAL

El derrumbe del paraíso capitalista

Este fenómeno mundial es intrínseco a la globalización, que arrasa recurrentemente las soberanías nacionales y puede colapsar la economía de un país mediante una mera operación bancaria.

Ese grotesco rostro del sistema hegemónico está asociado también a otros efectos residuales no menos devastadores, como los programas de ajuste, las reestructuras y la precarización del trabajo.

Las graves consecuencias sociales de la actividad de las corporaciones multinacionales no sólo afecta a las naciones periféricas, sino también a los países del primer mundo.

En reiteradas oportunidades, el cine europeo ha puesto bajo su lupa algunos de estos revulsivos temas, en recordados filmes como El odio y Recursos humanos, entre otros.

En La corporación, el célebre cineasta Constantin Costa Gavras mixtura el alegato político con el cine policial, indagando en temas siempre traumáticos, como la desocupación, las reestructuras empresariales y la devaluación del trabajo.

El controvertido realizador  que es sin dudas una suerte de iconoclasta- sorprendió con filmes de la talla de Z y La confesión, en los que denunció, sin eufemismos, dos casos de flagrante autoritarismo.

Sin embargo, para el público latinoamericano, sus aportes referentes son Estado de sitio, filme ambientado en nuestro país que evoca la ejecución del asesor norteamericano Dan Mitrione por parte del MLN, y Desaparecido, un excepcional testimonio acerca de la salvaje represión de la dictadura chilena encabezada por Augusto Pinochet.

En esta oportunidad, el cineasta se sitúa en los escenarios de esta posmodernidad globalizada, narrando la historia de un exitoso ejecutivo francés de la industria del papel, que pierde su trabajo por una reestructura empresarial.

El relato releva minuciosamente el derrumbe emocional de este atribulado hombre, que observa  con estupor- cómo se esfuman, de la noche a la mañana, su sólida posición económica y los privilegios ganados con tanto esfuerzo.

La angustia y la incertidumbre derivadas del prolongado paro laboral, amenazan también con hacer añicos su relación de pareja y la estabilidad psicológica de sus propios hijos.

Sumido en una suerte de paranoia, el protagonista pergeña un maquiavélico plan, a los efectos eliminar los obstáculos que le separan de un cargo altamente calificado en una importante empresa. Para lograr su propósito, no dudará en cometer los peores crímenes y borrar las pruebas que eventualmente puedan incriminarlo.

Con su habitual oficio cinematográfico, Costa Gavras construye un filme intrigante y casi siempre imprevisible, que sigue el azaroso curso de la patología homicida de su personaje.

Aunque la película posee un formato eminentemente policial, el realizador elabora un fuerte discurso crítico, que denuncia los devastadores efectos sociales de la inestabilidad laboral y la desocupación en la Francia del tercer milenio.

En este filme, el protagonista es- simultáneamente- víctima y victimario, una suerte de producto residual de un sistema productivo insensible y deshumanizado, en el que el trabajador parece ser siempre el fusible.

El núcleo del alegato de Costa Gavras es obvio: en los sistemas capitalistas, aún en las potencias del denominado primer mundo, el costo de las crisis siempre lo paga el trabajador.

El filme demuele muchos mitos relacionados con los «paraísos» capitalistas del mundo desarrollado, que también padecen graves problemas sociales. Un ejemplo de ello es el clima de agitación imperante actualmente en Francia, que convoca a recordar al legendario Mayo Francés.

A diferencia de lo que es habitual en la producción del famoso realizador cinematográfico, este no es un filme político, sino un thriller inteligentemente concebido, que reserva más de una sorpresa al espectador.

Aunque parece distante de sus tiempos de apogeo, Costantin Costa Gavras redondea un producto prolijo y bien resuelto, con momentos de abundante tensión y suspenso. *

LA CORPORACION. Bélgica, Francia, España 2005. Dirección: Costantin Costa Gavras. Reparto: José García, Karin Viard, Geordy Monfilis, Christa Theret, Oliver Gormet, Ulrico Tukur y Yvon Back. Duración: 118 minutos.

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