Nuestro amor: navegando a través del divorcio

En el otro filme que hoy llega a las pantallas montevideanas, en este caso a los cines Ejido 1, Punta Carretas 3, Montevideo Shopping 10 y Movie Center 4, la pareja protagónica supone un imán para la platea.

Se trata de una dupla actoral estelarizada por Bruce Willis y Michelle Pffeifer, quienes interpretan a un matrimonio que ya está de vuelta de todos los encontronazos, sinsabores y recriminaciones que ocasionan la vida en pareja. El estallido final –luego de quince anos de matrimonio– parece estar dado por la ausencia de sus hijos, que van de vacaciones a un campamento, dejando a los padres aislados en la soledad de no tener nada que decirse mientras discrepan hasta en los temas más triviales.

Con este material, el cineasta Rob Reibner arma una jugosa radiografía de la vida conyugal, el juego de apariencias y algunos «tics» que hacen al legendario modelo (quizás obsoleto), del estilo de vida a la americana.

Sin la crudeza delirante de American Beauty, Reibner inclina su balanza por el lado de la comedia para dar testimonio de las flaquezas que acusa cada cónyuge, arma un puzzle con retazos de felicidades pretéritas y las compara –a nivel de video clip–, con un presente mucho más sombrío y mediocre.

En el trayecto, muchos espectadores pueden identificar problemas, agachadas y flaquezas.

Esas renuncias de todos los días que contaminan el amor; la erosión de la vida matrimonial que Reibner plasma en pantalla se filtra en la misma médula del largometraje a pesar de la aparente banalidad en el tratamiento de una propuesta risuena, pero que puede llegar a dejar cierto gustito agridulce sin que importe demasiado el consabido «happy end», (que puede parecer forzado para más de un espectador).

Ese mundo cotidiano de matrimonios forzados, tolerancias desesperadas y actuaciones desganadas frente a hijos y vecinos es retratado por el cineasta con singular objetividad.

Es cierto que luego barniza todo con una capa de humor liviano más apropiado para el tándem de la risa, pero –de todos modos– el excelente desempeno de Pffeifer y el discreto profesionalismo de Willis (alejado en esta oportunidad de explosiones y balazos), hacen de esta película una oportunidad interesante para descubrir y descubrirnos en los pequenos y grandes errores que la gente comete en nombre del amor.

Es que, más allá de los diálogos punzantes, las observaciones (tanto machistas como feministas) del mundo que nos rodea y la fiscalizadora mirada de los primogénitos, Nuestro amor es una película que apunta a poner algunos puntos sobre las íes sin perder el estilo liviano, incluso divertido, que le permite quedarse dentro de ciertos parámetros que hacen a la taquilla del cine comercial.

Pudo haber sido una película muy interesante, pero ya se sabe que Hollywood no se permite demasiadas libertades con sus estrellas y termina suavizando todo en el estilo de la clásica comedia romántica de todos los tiempos.

En fin.

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