Flores rotas fue la gran triunfadora
El acto de clausura contó además, con las palabras del coordinador de la institución, Manuel Martínez Carril, y la exhibición en carácter de estreno absoluto del mediometraje uruguayo Cerca de las nubes de Aldo Garay, rodado con los lugareños de Quebracho, un pequeño pueblo ubicado en el departamento de Cerro Largo. He aquí una aproximación al festival y sus galardones.
En el rubro Internacional y oficiando como Gran Jurado los críticos Ronald Melzer, Guilllermo Zapiola y quien escribe esta nota, fue elegida -entre veinte filmes previamente seleccionados- como mejor película del Festival Flores rotas (Broken flowers, USA-Francia, 2005) del director estadounidense Jim Jarmusch, con Bill Murray, Jeffrey Wright, Sharon Stone, Jessica Lange, Tilda Swinton.
Este filme fue premiado en Cannes y revisa el mito de Don Juan a través del solitario e impávido personaje de Murray. Cuando se entera que tiene un hijo, sale a la búsqueda de su pasado inmediato, en un periplo vital que lo lleva al encuentro con las mujeres. Hay una galería de personajes sorprendentes y un prodigioso elenco, que redondean sabrosas viñetas, mientras por debajo fluye una cínica y corrosiva ironía.
Las llaves de casa (Italia, 2004 de Gianni Amelio), se adjudicó el Gran Premio Especial del Jurado. El veterano realizador italiano y autor de estupendos filmes como Ladrón de niños y L’América, arroja una mirada compasiva y tierna sobre la relación de un adolescente minusválido con su padre y con el entorno hostil que los envuelve. Es un filme hecho con sensibilidad y sin apelación al melodrama,con una Charlotte Rampling excelente.
Hubo dos menciones: la película chino japonesa El mundo, 2004 del director Jia Zhang ke y Esperando por las nubes, 2005, de la realizadora turca Yesim Ustaoglu.que ya sorprendiera con Camino al sol, premiada en Berlín. La primera traza, una mirada sombría y por momentos tenebrosa de las nuevas generaciones, por el fundador del primer grupo independiente de China, acentuando las contradicciones de una sociedad en permanente cambio.
Por su parte, el filme turco-griego se sitúa en las costas del Mar Negro, al norte de Turquía, explorando con verismo, las peripecias de los atormentados personajes, un poco, quizás, siguiendo los cánones del neorrealismo, con actores no profesionales.
El premio Opera Prima fue para Sueño checo, 2005, de los realizadores Vit Klusaky Filip Remunda. Con buena puntería para el sarcasmo y la burla, se ríen del consumismo de los supermercados checos, lanzando una campaña simulada para mejorar la oferta. Todo un hallazgo de cine publicitario mordaz.
La mención a la Opera Prima la conquistó el filme argentino El custodio, 2006, de Rodrigo Moreno, con una soberbia actuación del actor Julio Chávez. Es un análisis del sometimiento de un guardaespaldas de un ministro del gobierno, dedicado en cuerpo y alma a su función. En relación con su entorno el filme lo que hace es congelar al personaje, que no es más que un perturbado mental ,y de alguna manera lo ritualiza. Tiene un final nada sorprendente. Fue premiado en Berlín y Guadalajara.
Algunas puntualizaciones
En la conferencia de prensa previa al Festival se hicieron muchas promesas de futuro y se habló de milagros. Se dijo que Cinemateca Uruguaya era algo emblemático de este país, como lo fue Cine Arte del Sodre. En plena dictadura los fervientes cinéfilos se refugiaban allí para ver películas a escondidas. La Cinemateca cumple ya 56 años de actividad incesante, que se genera en los años 40 como el Teatro El Galpón.
Este Festival ha sido todo un desafío y un esfuerzo de mucha gente desinteresada. Se dijo también que se iban a cumplir los objetivos de cultura cinematográfica, quizás no con el nivel anterior, pero con las metas señaladas. Que la prensa oral, escrita y televisada le haya dado la espalda a este esfuerzo mancomunado es un grave síntoma que deberá ser analizado en profundidad. Las cosas en este país no suceden por casualidad, salvo que queramos decir, causalidad, que llevaría a la desaparición de uno de los pocos baluartes de la cultura que siguen funcionando en el Uruguay. Hay que rever las ayudas y tender puentes de entendimiento para que todo lo que se proyecta desde el nuevo gobierno se haga realidad. La pobreza, la falta de trabajo, la pérdida de horizontes para los más jóvenes, está entrelazado con la planificación del fenómeno cultural, de la educación, de los valores del pensamiento. A larga todo confluye en un mismo camino de realizaciones para que este país tan golpeado por tantas cosas pueda salvar los sacrificios que se han generado en el correr del tiempo. Quizás apoyar a la Cinemateca Uruguaya valga la pena. *
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