"Petróleo" en el teatro Victoria
Es un cuadro rural. Hay un capataz artero (Fernando Rodríguez) y un peón pintoresco (Daniel Jorysz) que trabajan para un joven matrimonio (Fernando Alonso, Virginia Rodríguez) sin hijos (ella los desea; sucederá, al fin, sin relación con la anécdota principal, el embarazo).
Hay por todas partes (escenografía de Martín Banda) elementos rurales: tranqueras, cimbras y alambrados. El astuto capataz induce al ingenuo peón a echar un bidón de gas oil en un pozo… y habrá petróleo en el campo. Vendrán cateos, apetencias, sueños; hay un engaño que no engañó del todo. Al final el matrimonio toma un vino nuevo, ella revela que espera un hijo. Fin de la obra.
Se adelanta desde el programa que «Petróleo» está «basado en un hecho real». No sabemos si lo dice como un mérito, como el premio que obtuvo la obra en un concurso del Ministerio de Educación y Cultura en 2003, o como una defensa o precaución. Es real, lector, el momento en que atas los cordones de los zapatos; pero sabes que eso no es arte. Es real, pero sólo es real, quizás desesperantemente real, la mera anécdota.
La mínima peripecia, denigrante para casi todos sus personajes (sin duda miembros de lo que la autora llama un «microcosmos tan rico en personalidades y situaciones»), apenas sobrenada en un océano de conversaciones tan ociosas como auténticas. Pero las anécdotas, por curiosas que sean, son mudas. Hay que hacerlas hablar. El arte se hace con la realidad: pero hay que decir con música. El petróleo es valioso, pero hay que refinarlo.
PETROLEO, de Teresa Deubaldo, con Fernando Alonso, Daniel Jorysz, Marcelo Ricci, Fernando Rodríguez y Virginia Rodríguez. Escenografía de Martín Banda, luces de Lil Cetraro, vestuario de Ana Semino, música de Carlos García, dirección de Teresa Deubaldo. En Teatro Victoria. *
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