Tiene la palabra
Corte de La Haya
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* En la página 3 de LA REPUBLICA del martes 11 de abril, dedicada a la Sección Política, y bajo el título «Nueve a tres», el periodista que escribió la nota (no tiene nombre) efectuó un bosquejo de recuentos de votos que harían los quince integrantes de la Corte de La Haya, asumiendo como motivos válidos para el voto la simpatía y el vuelco hacia una de las partes en litigio –en este caso hacia Uruguay– por motivos totalmente ajenos a la causa en cuestión, como por ejemplo: la jueza inglesa «seguramente se inclinará hacia Uruguay dado el enfrentamiento que tiene Inglaterra con Argentina por la jurisdicción de las islas Malvinas», o que el francés nos diera el voto favorable «por los desplantes del presidente Néstor Kirchner a Francia». El periodista citó, además, otros ejemplos del estilo de México y Japón.
Con los debidos respetos hacia el periodista que escribió la nota, es mi intención dar un punto de vista sobre el razonamiento que éste realiza, por el siguiente motivo:
No se debería concebir que juez alguno se aparte de los hechos de la causa y vote por simpatías o en contra de.
Siempre es deseable que desde un simple juez de Paz de un país tercermundista hasta un juez del primer mundo, que logró un puesto en una corte internacional, se apegue a la ley y a los hechos y sobre esa base elabore la sentencia. Sería decepcionante que Uruguay ganara un juicio en una corte internacional, porque su contraparte –por los motivos que fueran– no sumara voluntades, basados en subjetivismos ajenos al mismo. Otra vez campeones morales, no.
Sabemos que, como en todos los órdenes de la vida, podrán existir jueces deficientes, regulares, buenos, muy buenos o corruptos. Así es el mundo.
Pongámonos en el lugar del otro. ¿Cómo nos sentiríamos nosotros si los quince miembros de la Corte Internacional, desatendiendo lo justo, nos denostaran por falta de peso político o no ser o parecer un país tan poderoso como la Argentina?
Volviendo a la nota periodística, poner por escrito esa opinión ¿no puede traernos consecuencias negativas? Nunca va a faltar un funcionario porteño que recorte el diario y lo eleve a la Corte de La Haya, en un intento de desanimar al juez a guiarse por simpatías, obligándolo a actuar -como debe ser– en base a los hechos.
Uruguay va a ganar y tiene que ser «por lejos y por derecha» para que sea válido. Por tal razón me pregunto hasta qué punto resultó conveniente escribirlo. Pero en fin, yo soy sólo un lector. Los que saben son ustedes.
WALTER FARNES – C.I. 1.086.621-6
Celulosa, legalidad, piqueteros y otras yerbas
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Desviar la discusión a cuestiones de culpa ajena es una forma muy uruguaya de entender por qué no somos más campeones y que así matemáticamente nos quedan chances de llegar a ello. Y eso se está haciendo con la discusión sobre la conveniencia o no de instalar las plantas de celulosa en nuestro país. El diario plural LA REPUBLICA que se ha convertido en singular cuando de defender al gobierno se trata y en especial las plantas de celulosa, le dedica en su edición del 17.02.06 varias páginas a este problema y en ello toman parte varios redactores. Aun cuando tenga que discutir contra varios, no me siento solo, porque los elementos que siguen a esta introducción son los que validan el estar muy acompañado por quienes sienten que le están birlando la discusión. Espero que el diario plural no aduzca falta de espacio para introducir lo que sigue, no creo que llegue a ocupar tantas páginas como los editores para tratar este problema de tanta envergadura para nuestro país. Seguirán otros artículos.
Hoy el presidente está contra los piqueteros, que no son ni más ni menos que la mitad de los habitantes de Gualeguaychú, que son aquellos con quien él, si fuera presidente de la Argentina hoy, debería estar gobernado, de acuerdo a lo que había dicho cuando, antes de las elecciones nacionales no pensaba en llegar a tener mayoría absoluta en el Parlamento. Allí había anunciado que gobernaría, si era necesario a través del referéndum. En otras palabras saldría a la calle juntamente con sus piqueteros a reclamar sus derechos. Sólo que en ese caso no se llamarían piqueteros (quizás pueblo o compañeros). Y ahora pensándolo bien el PIT-CNT también va a tener problemas a explicar, pues bien también salió de la mano de sus antiguos enemigos de clase a protestar porque sus antiguos compañeros de clase del otro lado del puente protestan en forma ilegal, entre otras cosas por proteger su turismo. Pero claro, ocupar una fábrica por defender sus derechos, no es lo mismo que cerrar carreteras para defenderse del olor y otras cosas más (29 casos de cáncer por año, ya volvemos) como el turismo. Que el turismo es descanso y descanso no es trabajo y el que descansa lo puede hacer porque es explotador mientras todos los laburantes producen, por tanto «abajo los piquetes» que todos los argentinos son unos vagos que se paran en las carreteras para no trabajar (alguien dijo que todos los argentinos son… otra cosa, pero estaba, ahora ya no más, en el otro bando). Y volviendo al Presidente que dice y no dice pero al decir quiso decir eso, pero también otra cosa que no debe interpretarse de otra manera que la que él determina, pues él es el Presidente y por ahí terminó la cosa. ¿O no se han dado cuenta que ahora no es necesario consultar al pueblo porque los iluminados llegaron al poder? Ahora gobierna el gobierno. Antes era otra cosa. Antes tenía que gobernar el pueblo. Pero si los que estaban antes no lo dejaban hacer, por algo sería, ¿no le parece? y hay que tomar esa experiencia y usarla. Y bueno, en ese sentido es que hay que interpretar los dichos del Sr. Presidente. Antes era «esas plantas contaminadoras que me entran al país» así lo dijo. A partir de unos días después de esa afirmación (1º de marzo de 2005), notaba que se había equivocado, pues Botnia produciría 8.000 puestos de trabajo, así lo dijo. Pero parece que ya antes de la frase nombrada arriba, se había equivocado, pues en julio del 2004, según Brecha y nadie desmiente, Gonzalo Fernández, secretario actual de la Presidencia le había prometido a los dirigentes de Botnia que nuestro actual Presidente les daría el permiso aun cuando hubiera oposición. Es que el Dr. Tabaré Vázquez no había mirado su agenda o no lo tendría anotado en la que llevaba arriba. Por lo que lo de la agenda es importante.
Tampoco tiene en su agenda anotado lo del TLC. Que tiene su paralelo, cuando alguien pregunta por la contaminación producida por las plantas de celulosa y se le responde que «serán de la última generación»
¿No te quedó claro? Bueno, es como el niño que le pide al padre que no le pegue con el cinturón y este le responde que es nuevito y del mejor cuero uruguayo. Y que no se queje, porque el vecino le pega a su hijo con un cinturón viejo y argentino ¡y todavía le pega del lado de la hebilla! Y que por eso él (el hijo) sólo tendrá moretones y no heridas. Y al fin y al cabo los obreros del cuero tienen que cuidar sus puestos de trabajo y el aumento del PBI y que si por los moretones se muere un poquito antes, no es tan desgraciado: todos nos morimos un día. Y es que eso de que no esté anotado en la agenda es al igual que lo de la última generación: para que uno lo interprete. Y así por ejemplo puedo pensar que no lo tiene en la agenda porque lo tiene su secretario, que es su hermano en la suya, o lo tiene alguno de sus 19 guardias en alg
una de las suyas, o que lo tiene algún secretario de Estado en la suya, o que lo tiene el Presidente en otra agenda olvidada, o que por fin si no lo tiene anotado, tiene un bolígrafo para anotarlo cuando sea necesario. También puede interpretarse esa frase, pensando retrospectivamente, que eso del tratado de inversiones Uruguay-Estados Unidos estaba en su agenda y se olvidaba de comunicarlo, o estaba muy borroneado y tardó tiempo en darse cuenta, al igual que lo de las Operaciones Unitas y de las otras cosas, referente a las Operaciones, en aquel momento no había notado que Argentina y Brasil, aliados nuestros, también iban a las operaciones.
Pero eso de los «piqueteros» tiene también sus problemas legales, porque su reacción es ilegal. ¡Cómo van a cerrar las carreteras!
En cambio darle permiso a las plantas eso sí es legal. Claro, lo decretó el gobierno. Tampoco es ilegal que lo haga bajo la presión de un tratado que ahorca al Uruguay, como lo había siempre dicho el Frente Amplio y por eso se opuso a él. Y también es legal que le den prebendas de todos los tipos a las empresas, entre ellas la de una zona franca que le permitirá, claro legalmente, enviar al fisco finlandés millones de dólares que no pagarán a nuestro fisco, o que le paguemos cerca de 8 millones de dólares por año en forma de carreteras, o que el departamento de Río Negro gaste el 19% de sus entradas fiscales del año 2004 durante la construcción de las plantas (ver CSI del Banco Mundial) y otras «chiquiteces» como perder 2.000 puestos de trabajo en la zona, todo legal, todo legal. Pero volviendo a la ilegalidad de los piqueteros, yo no recuerdo ningún levantamiento popular en defensa de su derechos que haya sido legal. Por tanto, ¿no irá a tener dificultades diplomáticas el Sr. Presidente con algún país que como Cuba o Francia o lo que quede de la Unión Soviética nacieron de «piquetes» de la época?
¿Serán ahora gobiernos ilegales? Bueno, lo dejo por ahí porque si pienso en 1811 se me complican los pensamientos.
Claro que tampoco fue ilegal que nadie del Poder Ejecutivo haya querido hablar con aquellos técnicos y científicos que le entregaron 31 páginas de razones por las cuales la instalación de las plantas de celulosa tienen características muy negativas para el futuro de la Nación. Tienen derecho a no considerar sus nacionales. Nadie puede negarlo. Eso sí, la Unidad Nacional-Capital-Trabajo hay que mantenerla y así el intendente Lafluf parece haber encabezado la «patriada» de Fray Bentos, y debe haber hablado. (No leí aún los periódicos). Me imagino que le habrá contado al pueblo que un científico de la Facultad de Ciencias, con los datos de la Dinama, calculó que tendríamos un riesgo de 35 casos de cáncer por año en la zona de Gualeguaychú-Fray Bentos, después del primer año de producción de ambas plantas. Recuerdo que una radio argentina nos puso en contacto al Intendente y a mí para que yo se lo comunicara, cosa que hice a micrófono abierto, y le envié los artículos científicos correspondientes vía mail. Sería legal decírselo a sus oyentes del acto ¿no? Quizás no estaba en la agenda del Intendente. En los artículos que publica el diario plural, que ahora más bien parece muy singular hay quien afirma que todo esto viene porque le quitamos los negocios a la Argentina. Sí claro. El Uruguay va a tener, de acuerdo al BM, un aumento del producto bruto de 1.6% por la producción de celulosa totalmente exportable a China. Como el producto bruto argentino es 15 veces mayor que el uruguayo, a la Argentina le significaría un aumento de 0.105%. ¿Se da cuenta?, si se instalan las plantas de celulosa se funde la Argentina.
Por eso es que están tan furiosos. No porque no hayamos cumplido con el Tratado del Río Uruguay, ni porque le vayamos a producir pérdidas a Gualeguaychú por varios millones de dólares por ausencia de turismo y otras yerbas. Y, finalmente, porque aquí sólo las patotas de las empresas extranjeras son las que tiene derecho a patotear y por allí terminó la cosa. ¿Entendió? El otro día fui a ver la película «Munich». La historia de un patriota que está decidido a liquidar terroristas. Todo «legal» (aunque fuera en otros países que no era el suyo: Israel). Para eso él utilizó todos los métodos posibles y buscó todo tipo de informaciones y fue cómplice y persiguió y fue victimario en al menos 9 casos de palestinos, de todos los que son cómplices de acciones faltas de ética pero disfrazadas de legales. Lo horrible de todo esto es ver cuántos murieron en la película de marras.
DR. I. Q. IGNACIO STOLKIN – C.I. 612.040-2
Compartí tu opinión con toda la comunidad