UNA COMEDIA POLITICAMENTE CORRECTA, O CASI

En buena compañía

Weitz es un director relacionado con algunas propuestas chabacanas limítrofes (American Pie I y II), una remake de El cielo puede esperar y alguna comedia un poco más sofisticada (About a boy con Hugh Grant, realización que le supuso una nominación al Oscar por Mejor Guión y al Premio de la Asociación de Críticos de Cine de Chicago como Mejor Película). A pesar de estas condecoraciones, su producción no es una filmografía que impresione demasiado aunque el muchacho se ha hecho su lugarcito en la industria hollywoodense (llegó a ser nominado , también, por el guión de Antz) como para seguir apostando a títulos de mayores pretensiones.

Tal es el caso de En buena compañía, una aceptable comedia que bucea en los entretelones de las corporaciones, los daños colaterales que suelen ocasionar algunas prácticas empresariales (despidos, fusiones, trayectorias profesionales truncadas etcétera) y el contraste de jovencísimos yuppies al mando de subalternos que le duplican la edad. En la anécdota, precisamente, aparece un gerente de ventas (Dennis Quaid) que es removido de su cargo por alguien que podría ser su hijo (Topher Grace, nominado como Mejor Actor por el National Board Review gracias a su participación en este largometraje) y además, para colmo de males, entabla una relación sentimental con su propia hija. A pesar de esta entreveradísima ensalada guionística, Weitz esquiva lugares comunes (algunos, no todos) y logra un producto que guarda delicado equilibrio entre lo «políticamente correcto» y la tenue transgresión que puede permitirse la Meca en un producto artístico comercial de difusión masiva.

El resultado -entonces- podría calificarse como un pasatiempo que logra algún destello inteligente, plantea cierta vuelta de tuerca para zafar del rutinario «happy end» absoluto y se permite el lujo de obtener un par de sonrisas entre la platea. No es una maravilla pero, por lo menos, continúa siendo un paso adelante en la obra cinematográfica de Weitz, un hábil realizador que parece decidido a continuar trabajando para superar algunos estigmas de su obra pretérita. De seguir esmerándose, es probable que logre una propuesta de real jerarquía. Por ahora, en la modesta opinión de quien suscribe, no zafa de aquella consideración básica que se descansa en el «puede verse». Como acostumbramos decir, algo es algo. *

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