Mengele, el último nazi

El nazismo fue, sin dudas, uno de las expresiones de barbarie más terribles de la historia contemporánea, que discurrió entre el odio, el fanatismo y la demencia colectiva.

El sistemático exterminio de millones de judíos y opositores minuciosamente documentado por las cámaras de los propios verdugos, quedó registrado como uno de los testimonios más estremecedores de todos los tiempos.

En realidad, más que una ideología política o filosófica, el nazismo fue una auténtica fábrica de destrucción masiva, que se lanzó a una suerte de operación quirúrgica contra quienes consideró los enemigos de Alemania, en la primera mitad del pasado siglo XX.

Este fenómeno, que quedó impreso en la memoria colectiva tanto de la época como de las siguientes generaciones, ha sido recurrentemente recreado y analizado por la literatura y el cine.

La reproducción del tormento que padecieron las víctimas tiene siempre un sentido aleccionante, que corrobora el irreparable daño que pueden provocar las mentes enajenadas.

Muchas de las aberrantes prácticas de los campos de concentración fueron reproducidas en la segunda mitad del siglo, por las dictaduras genocidas que asolaron América Latina y transformaron al continente en un teatro de horror.

Lo sucedido en nuestro país durante once años, es, obviamente, un triste ejemplo de la perdurabilidad de la paranoia fascista, algunas de cuyas heridas permanecen abiertas contemporáneamente por la tragedia de los desaparecidos durante la dictadura.

En «Mengele, el último nazi», el historiador norteamericano Gerald Astor construye una completa y reveladora biografía de uno de los peores criminales de la historia conocido como el «Ãngel de la muerte», quien asesinó a miles de inocentes en el campo de concentración de Auschwitz.

Para recrear la historia de este siniestro personaje, el autor desarrolló una extensa investigación, que le permitió acceder a impactantes testimonios.

Con el propósito de arrojar luz sobre la vida de este terrible genocida, el escritor exploró los territorios del pasado, lo que le permitió determinar sus orígenes y la educación recibida en una familia acomodada.

La narración es intercalada con abundantes referencias a la época en que vivió Josef Mengele, formado bajo la doctrina nazi en una Alemania convulsionada por la irrupción de los nacionalismos fanáticos, que exhibía un paisaje cotidiano caracterizado por los conflictos sociales y el agobio económico.

El investigador asume que es imposible disociar la historia de Mengele de las condicionantes de su propio tiempo, su juvenil afiliación al partido nazi y su vocación por la medicina, que lo alejó de los negocios de su padre.

En más de un sentido, el libro es una reveladora radiografía de una sociedad enferma, que -en este caso concreto- parió un monstruo tan inteligente como perverso.

La adhesión a la patológica doctrina de la «higiene racial», transformó a Mengele, tal cual lo describe esta obra, en un implacable asesino, que no duda en experimentar con sus víctimas para confirmar sus hipótesis científicas.

Más que una recreación novelada o un material de mero valor histórico, este libro es un desgarrador documento literario sobre un tiempo de violencia y autoritarismo, que convoca a una profunda reflexión en torno una de las más terribles experiencias de exterminio que registra la memoria de la humanidad.

(Editorial Vergara)

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