Elogios en Francia para filme uruguayo
Manuel Nieto, que se dio a conocer con su corto Nico y Parker y fue asistente en la exitosa Whisky, de sus compatriotas Pablo Stoll y Juan Pablo Rebella, trajo a Toulouse otra de las pequeñas joyas cinematográficas que produce Uruguay, país en el que, sin embargo, las películas rodadas anualmente pueden contarse con los dedos de una mano. La perrera cuenta la historia de David, joven de 25 años, fracasado en sus estudios, dependiente económicamente de su padre y carente de proyectos, aficiones y pasiones. Obligado por su padre a construir por sí mismo una casa en un balneario que, en pleno invierno, parece una ciudad fantasma en la que poco hay que hacer y en la que los jóvenes matan el tiempo bebiendo y fumando marihuana mientras sueñan con mujeres, prácticamente inexistentes. Las peripecias de David para sobrevivir y para construir la casa, con la ayuda de una banda de amigos del pueblo, sirven para mostrar a una juventud sin rumbo, sin esperanzas y hundida en lo inmediato. Descontenta, pero sin rebeldía. ¿Una parábola sobre la juventud uruguaya? El director responde: «Yo conozco muchos jóvenes así en Uruguay, que no saben qué quieren hacer de su vida, que fuman mucho porro y que siguen dependiendo económicamente de sus padres. En nuestro país es común, porque los caminos son difíciles para la juventud, por eso muchos jóvenes se van. Uruguay es un país de viejos», afirmó en declaraciones a la AFP. «Pero -agrega-, yo no quise representar eso, sólo quise contar una historia, inspirada de un caso real. Esa es la segunda lectura que se hace de la película». «Es una historia que me parecía linda porque tenía de fondo la construcción de una casa y me parecía que el hecho de hacer una casa con tus propias manos, aunque el personaje no esté de acuerdo y se vea obligado a ello, puede llegar a determinar el arraigo», dice. Como sus compatriotas, Nieto evoca las dificultades para llevar a cabo una película en su país. «Financieramente, dependemos totalmente del exterior. Tuvimos solamente un fondo del gobierno municipal, pero la película es una coproducción argentino-canadiense-española. Y el año pasado fue seleccionada en Cine en Construcción, lo que me permitió terminarla» explicó. «En Uruguay es muy costoso hacer cine. Uno pasa años pensando y preparando el proyecto antes de poder filmar. Pero esto tiene también una ventaja, porque cuanto más tiempo se le dedica a las cosas, mejor salen», agregó con optimismo. *
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