Tiene la palabra

Sra. Andrade, no abuse de nuestra paciencia

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* He tenido que leer, y confieso que lo he hecho con la mejor apertura que he podido, los artículos y reflexiones de la Sra. Susana Andrade. Pero el que tuve que soportar el pasado domingo 5 de marzo colmó mi paciencia. Soy asiduo lector de LA REPUBLICA, y me parece muy bien que todos tengan oportunidad de hablar y expresar su opinión en este matutino. A veces estoy muy de acuerdo con algunos conceptos vertidos por la Sra. Susana Andrade. Yo soy sacerdote católico y trabajo en un barrio, y créanme que respeto el Umbandismo, me he convencido que hay gente honorable que practica esta fe, pero ella que vive quejándose de los ataques que la Iglesia «Pare de Sufrir» le hace a su religión, y pide respeto por la misma, tendría que tener la misma consideración hacia otras comunidades religiosas.

¿Por qué le molesta tanto, que un diputado proponga en el Parlamento la mediación del Papa para solucionar el conflicto por las plantas de celulosa? Otro podría haber propuesto la de Lula, o la de Chávez, y ¿por qué no? la del Dalai Lama a quien respeto mucho, y me parece una persona de bien y muy sabia.

¿Acaso usted tiene poderes telepáticos para saber cuáles son las intenciones del diputado Semproni para proponer algo entendible y atendible? Si el ex presidente Julio María Sanguinetti, que me consta que no es católico, recibió al Papa Juan Pablo II con respeto y elogiando su figura, reconociendo su aporte a la paz de la humanidad, e incluso propuso que la Cruz que recordaba la misa celebrada en Tres Cruces, quedara allí como monumento. ¿Acaso cree usted que lo hizo por un temor o respeto atávico a la fe de los esclavistas y explotadores, como usted suele decir? No, por cierto.

Tras sus quejas y descalificaciones a una persona de bien como el diputado Semproni, yo veo otra cosa, que no es propia de una líder espiritual como se define usted. Unos tremendos celos. Mire doña Andrade, si la llaman a usted para mediar en el conflicto de las papeleras y usted con su sabiduría milenaria y umbandista, lo consigue, yo la aplaudo y tiro cohetes. Sea tolerante. Yo tengo que bancar opiniones que no me gustan sobre mi religión, hechas con poco respeto e ignorancia por usted, y por otros, y no me quejo tanto. En su columna lo único que hace usted es quejarse de lo mal que la tratan a usted y a su religión. Si los católicos nos fuéramos a quejar de todos los disparates que dicen sobre nosotros, no nos alcanzaría LA REPUBLICA sino tal vez un libro con el volumen de la Guía de teléfonos nos quedaría corto.

Sepa, y le digo con respeto, que todos los misioneros que vinieron a América no fueron genocidas ni bárbaros ni esclavistas. Hubo gente que rescató la cultura indígena, que la defendió arriesgando su vida, la dignidad y los derechos de los indios. Hubo misioneros y sacerdotes que acompañaron a Artigas en su lucha por la independencia, no ponga a todos en la misma bolsa. Sepa que no todos los católicos son mala gente. Que la mayoría es gente buena y sencilla como la gente honesta y sincera que profesa la fe umbandista, que deben ser, no lo dudo, la mayor parte. He conocido pais y maes umbandistas que llenaban de miedo el corazón de la gente sencilla y usaban su poder religioso para prácticas detestables en las que no quiero abundar. También sé que hay curas católicos deshonestos, e imanes musulmanes llenos de odio, que incitan a los jóvenes a inmolarse para matar a otros. Pero no voy a decir por eso que todos los musulmanes, y todos los católicos son gente mala y ruin. No empareje y ubíquese. No busque enemigos donde no hay. Cierto es que en la Edad Media existió la Inquisición, y hubo bastantes cosas negativas. Pero los pueblos ancestrales de donde viene su religión también tuvieron sus cosas, y le digo por ejemplo, que los sacrificios de animales que se practican no le caen bien a mucha gente. ¿Qué comunidad religiosa puede decir que es intachable? Jesús fundó una Iglesia pensada para pecadores, no la pensó para gente pura e intachable porque esa gente no existe en este planeta. Ni la Madre Teresa de Calcuta puede decir que nunca cometió un pecado. Usted llama atávico a llamar al Papa a mediar. Yo no lo creo, si la religión o mejor dicho las distintas religiones, pueden hacer algo bueno por la humanidad es dialogar entre ellas para llegar a construir la paz. Y si pueden ayudar y mediar, está bien, no hay problema. ¿Acaso no es algo constructivo?

Así que por favor respete, y si no sabe hablar con altura, mejor que no lo haga. Me remito a su misma frase, si habla sin pensar, mejor no hable.

PBRO. EDUARDO OJEDA – C.I: 1.312.224-5

 

Algunas precisiones sobre el asesinato de Miguel Eduardo Ritto

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Solicito a usted tenga a bien publicar algunas precisiones acerca de un artículo aparecido en el ejemplar del día 10/01/2006, página 34, bajo el título: «Liberaron a autores del homicidio que inspiró la película «El Viñedo» en razón de que el mismo contiene algunas inexactitudes, a saber:

1º) El hecho ocurrió el día 14 de febrero del año 1998 en un área lindera a los Bañados de Carrasco, es decir en la zona este o noreste del departamento.

2º) No irrumpió una veintena de jóvenes al viñedo como relata el artículo, sino que quienes ingresaron fueron seis (6) menores, los que en su momento fueron perfectamente identificados.

3º) En el lugar no se ubicaron elementos (bolsas, etc.) que evidenciaron que la intención de los menores era cometer un hurto con la intención de lucrar con lo hurtado, sino que por el contrario quedó demostrado a través de las declaraciones de uno de los autores del homicidio que solamente pretendían comer uvas, cuando relata que el menor que cayera herido, corría con un racimo de uvas dentro de su remera, la cual llevaba en la mano. Además la autopsia determinó que en el estómago del menor asesinado solamente habían tres uvas. También se demostró que los menores no concurrieron al viñedo expresamente a comer uvas, sino que se habían juntado en un tajamar ubicado en Carlomagno y Felipe Cardozo a nadar y al regresar de tarde, al pasar frente a los viñedos decidieron entrar a comer uvas.

4º) A raíz del primer ataque llevado a cabo desde un vehículo en marcha, por parte del propietario del viñedo y un empleado los que usaron una escopeta y un revólver, resultaron heridos cuatro (4) menores, algunos de ellos en la espalda y la cabeza.

5º) Cuando el menor Miguel Eduardo Ritto (en aquel momento contaba con 15 años), cae herido del lado de afuera del predio privado, el propietario del plantío, Sr. Amado Bruzzone le efectúa varios disparos con revólver no logrando herirlo nuevamente, por lo que salta el tejido y a golpes lo ingresa otra vez al predio, subiéndolo a la camioneta. La herida que Ritto presentaba no era grave, aunque sí tenía un importante sangrado. Desde ahí el productor rural y su empleado Miguel Mieres lo llevan hacia el Bañado de Carrasco, que está ubicado en dirección contraria hacia cualquier centro asistencial, debiendo para ello pasar frente a la principal edificación que posee el viñedo, no ingresando allí y no teniendo ninguna justificación el destino arribado, salvo el de darle muerte y enterrarlo como realmente ocurrió y como detalladamente confesara Mieres y que claramente se evidenció en la reconstrucción final, ante la presencia del Sr. juez, Sr. fiscal y abogado defensor.

6º) El menor asesinado era muy querido en el barrio y no tenía antecedentes como menor.

Atent
amente:

DANIEL GOMEZ – C.I: 1.811.311-6

 

Porque soy maestra…

Señor Director  de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Porque soy maestra conozco a mis alumnos.

Sé de papeles chiquitos, arrugados que guardan una casita con el camino, el sol y la lluvia, dibujado a escondidas con la lapicera del hermano más grande, o un «te quiero mucho» escrito por el hermano del medio y firmado por él.

Conozco los agujeros de las medias porque con su maestra no tienen vergüenza de sacarse las piedritas de los zapatos. Porque soy maestra aprendí que de verdad, sin él no habrá nada y no será nada, si el maestro pierde conciencia de su propia capacidad.

Porque soy maestra comprendo cuando roba merienda, porque tiene hambre, cuando rompe un juego porque le duele el alma, cuando se porta mal, porque no entiende este mundo. Porque soy maestra los espero cada día con propuestas, y los despido cada día con un beso.

También los siento en penitencia cuando en el recreo se pueden lastimar, los rezongo cuando no miran el pizarrón, y les doy mimos en un momentito cualquiera, cuando necesitan descansar. Muchos adultos forman parte de la escuela. Sin embargo, yo sé que es a mí a quien irán con una rodilla lastimada, para que le diga «sana, sana, colita de rana» y, sin más, se vuelva corriendo a jugar, es a mí a quien busca para abrir el alfajor, para mirar un piojo, para contarme un secreto de novios. Nadie que no sea maestro podrá vivenciar lo que es el abrazo de miedo, el abrazo de ansiedad, el abrazo de reclamo, el abrazo para que lo abracen, el abrazo de alegría y el abrazo para pedir perdón y para perdonar que un niño le da a su maestra. Porque soy maestra sé hablar con las manos, con la mirada, y con los enojos. Y no habrá teoría que pueda abarcar toda la vida que se mueve en la escuela. Nadie que no sea maestro entenderá completamente por qué el maestro a éste lo rezonga y por lo mismo a éste otro no; por qué al mismo niño hoy le exige diferente que ayer o que mañana, ¡pero no es inentendible para el grupo de la clase! Un maestro sabe que su alumno sabe que su maestro lo cuida, lo espera, lo educa y lo anima a seguir; y un niño sabe que su maestra sabe que siempre, más allá de planes, teorías y jerarquías, siempre, la mejor respuesta estará en los ojos de su alumno.

¿Han percibido ese breve instante donde maestra y alumno juntan sus miradas?. ¿Por qué soy maestra? Porque sé que cada entrada es un nuevo día, y que cada salida será, siempre, hasta mañana.

MAESTRA MARIA CARMEN GARCIA – [email protected]

 

Bombinhas Tourist: restaurante atendido por matones

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Mi familia está constituida por cinco integrantes, mi esposo, yo y tres niños de 8, 5 y 3 años. El día 23 de febrero del corriente nos fuimos a pasar nuestras únicas vacaciones anuales a Bombinhas Brasil, a 63 Km de Florianópolis; nos alojamos en una Posada familiar cuyo nombre es Castellammare. El día sábado 25 mi esposo, mis niños y yo fuimos a almorzar a una posada que se encuentra pegada a la que estábamos alojados, la cual se encuentra sobre un morro y cuyo nombre es Bombinhas Tourist apart hotel. Al llegar al restaurante hicimos nuestro pedido a un mozo que nos atendió parcamente; le preguntamos si demoraría mucho la comida puesto que los niños estaban cansados y con hambre, nos respondió que no. Luego de transcurrida media hora sin tener noticias de la comida le solicitamos al mozo si por lo menos nos podía traer la bebida ya que hacía mucho calor. Comenzaron a llegar otros comensales, que para nuestra sorpresa, fueron rápidamente atendidos, así que fui a preguntarle al mozo por qué esas personas que llegaron luego que nosotros eran atendidas en primer lugar; la respuesta por parte de un segundo mozo fue que esas personas estaban alojadas en la Posada y nosotros no. Al fin nos trajeron una hamburguesa y las bebidas para el más pequeño de mis hijos, faltaba el resto del pedido y ya había transcurrido una hora. Mi esposo se levantó de la mesa y le dijo al mozo que lo correcto hubiera sido que nos hubieran advertido al llegar que iban a demorar más de una hora en atendernos cosa que no hicieron, y sobre todo no tener el enorme cartel sobre la playa que anuncia que el restaurante es abierto a todo público, si la preferencia la tienen los huéspedes de la propia Posada. El mozo empezó a gritar que la culpa era del cocinero y que habláramos con él. Lo «grave» de la situación es como fue el desenlace de todo esto y es lo que mi esposo y yo queremos denunciar, en primer término como turistas uruguayos y en segundo como seres humanos totalmente indefensos. Ante los gritos del mozo mi esposo se levantó y nos dijo que nos fuéramos, así que yo tomé a mis hijos pequeños de la mano y lo seguí, mi hija de 8 años se adelantó y bajó por una de las escaleritas de acceso a la posada enclavada entre las paredes del morro, detrás de ella bajó mi esposo, yo iba detrás, antes de llegar yo a la escalera aparecieron los dos mozos gritando que les debíamos la bebida y la hamburguesa, mi esposo les dijo que se la mandaran cobrar al Castellammare donde estábamos alojados y les dijo su nombre, cuando empezó a descender y fuera de la vista de todos, estos dos jóvenes corpulentos le dieron una patada por detrás y al darse vuelta por la sorpresa recibió un puñetazo en la cara que le rompió los lentes, lastimándolo frente a mi hija que empezó a llorar desesperadamente. Los mozos desaparecieron y yo empecé a gritar muy asustada al ver a mi esposo aparecer diciéndome sorprendido «me pegaron» y al escuchar llorar a mi hija de 8 años. Quería ver al gerente, ante mis gritos y el llanto de mis tres hijos los huéspedes brasileros empezaron a rodearme y tomaron a mis hijos pequeños en brazos que no paraban de llorar al ver a su papá lastimado y sin reacción, frente a un hecho al que no estamos acostumbrados para nada. Luego del susto surgió en mí un sentimiento de indignación así que fui a pagarle al mozo, quien totalmente indiferente me dijo que eran 22 reales, unos 250 pesos uruguayos, me espetó burlón si tenía dinero para pagarle, y con total impunidad me dio el vuelto.

Ante el revuelo el gerente de la Posada que apareció al final junto con la dueña nos dijo que no hablaría con nosotros en esos términos, de nerviosismo sería, porque no entendí, y llamó a un «segurança» que nos hizo salir amablemente dándole unos helados a mis hijos.

Cuando volvimos a la Posada Castellammare, yo pedí hacer la denuncia policial al dueño de la misma al Sr. Adriano Sesta, quien me escuchó muy amablemente y dijo que con mucho gusto nos acompañaba a efectuarla, pero frente a la angustia que tenían los niños mi esposo desistió; así que una vez que me hube tranquilizado un poco volví llevando los lentes rotos de mi esposo al Bombinhas Tourist a ver si me daban algún tipo de disculpas; eso no sólo no ocurrió sino que me dijeron que el gerente no estaba, ante mi insistencia de que los lentes eran muy costosos, se presentaron ante mí los que dijeron ser los dueños, Maximiliano y Emilia, y cambiaron toda la versión según su conveniencia aunque no presenciaron los hechos.

Así, sólo me queda esta vía para hacer mi denuncia: el Bombinhas Tourist es un lugar donde a uno lo patotean impunemente, donde lo golpean a uno con los puños y nadie se hace cargo de los hechos; donde funciona un restaurante atendido por matones.

No sólo no se tomó ninguna medida, ni siquiera una disculpa. Y uno está lejos de casa con niños peque

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