Culmina la gran Feria del Libro de Londres
Invenciones futuristas, como una pluma para firmar libros desde lejos, creada por la escritora Margaret Atwood, debates sobre la literatura mexicana y protestas han marcado la Feria del Libro de Londres, en la que participan cerca de dos mil casas editoriales de todo el mundo. La feria londinense que en su trigésima quinta edición le dio el lugar de honor a México, representa una oportunidad inédita para estimular la traducción de escritores mexicanos y latinoamericanos en el mundo anglosajón. Los escritores Cristina Rivera Garza, Eduardo Antonio Parra y Sergio González Rodríguez dieron una visión de un nuevo género literario, la «literatura de la frontera», surgida en la década pasada en la franja fronteriza entre México y Estados Unidos, y que aborda temas como la migración, el narcotráfico, la fuerte presencia de la muerte. Pero para Rivera Garza, la «literatura fronteriza no es una, sino que son varias». Es «peligroso hablar de una sola literatura de la frontera», porque en ella «se cruzan muchas tradiciones», advirtió la novelista, poeta e historiadora. La literatura fronteriza es la «confluencia de tradiciones importantes: la literatura y tradición chicana, la tradición norteña, la anglosajona y la propiamente fronteriza», explicó. Otros autores abordaron la llamada generación del crack, que registró el quiebre entre los nuevos escritores mexicanos, como Jorge Volpi, Mauricio Molina e Ignacio Padilla, y la generación anterior de Octavio Paz y Carlos Fuentes. Por su parte, el autor, periodista y crítico literario Carlos Monsiváis y el director de teatro José Luis Ibáñez discutieron «la poesía mexicana del siglo XX», que estuvo acompañada de una lectura bilingüe de poemas de Xavier Villaurrutia, José Gorostiza, Octavio Paz, Jaime Sabines y José Emilio Pacheco. Por otra parte, en la feria circularon copias de una carta firmada por escritores como el británico Ian McEwan, ganador del Booker Prize en 1998, los sudafricanos JM Coetzee, Premio Nobel de Literatura, y Nadine Gordimer y el cineasta británico Mike Leigh, entre otros. En la misiva, los creadores protestan contra la firma Reeds Exhibition, que organizó la feria del libro londinense y que organizó también la gran feria de armas celebrada en Excel, al este de Londres, el año pasado, la más importante de Europa. «Estamos indignados que nuestro comercio (del libro) esté vinculado comercialmente con uno que exacerba la inseguridad y la represión, y que apoya a regímenes enemigos de la libertad de expresión», afirma la misiva. Un portavoz de Reed se limitó a indicar que «respeta completamente» las opiniones de los escritores y que la feria de armas era sólo una de las muchas exhibiciones que organiza. *
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