EN EL ULTIMO REALITY SHOW EN ESTADOS UNIDOS, PACIENTES TERMINALES SON UTILIZADOS COMO CONEJILLOS DE INDIAS

Maquillan a familias blancas como negras y las mandan a vivir al gueto

Los holandeses parecen ser los «genios» actuales de esta forma televisiva que en nuestro medio continúa debiendo ser consumida a través del cable. En los últimos días, la televisión de Europa se vanagloria de contar con dos nuevos aportes a este género, que anuncia llegará más allá de lo conocido. Parece un desafío realmente difícil, en tanto el reality del canal Playboy llegó a agotar inclusive los recursos más sórdidos, al convocar en un mismo local durante una semana a quienes se consideraran más capaces de las maratones sexuales más desusadas.

Pero la facturación manda y los «cerebros» creativos han debido exprimirse más aun a la búsqueda de superar récords de audiencia, con una equivalencia multimillonaria en euros para las empresas dispuestas a auspiciar estas cámaras de intimidad, que el público demanda cada vez más.

En esta carrera ya desenfrenada por el mayor rating europeo, la televisora de Amsterdam The Dutch Evangelist Broadcasting Union, sale al cruce con una visión casi evangélica de la cosa. Recogerán a vagabundos que vivan en las calles holandesas y se alimenten con los desperdicios ajenos, y los pondrán a vivir en hoteles cinco estrellas, asistirán a comer en restoranes de lujo y pondrán a su disposición limusinas con chofer. Pimp my life, (algo así como «Renueva mi vida») constituye la carta de triunfo con la que la televisora evangelista intenta «dar a algunos pobres la oportunidad de salir adelante». Por supuesto que el asunto ha sido cuestionado en distintos ámbitos de religiosos a políticos, pero nada arredra a los impulsores, que esperan ganar acólitos para sus huestes a partir de la iniciativa.

La segunda iniciativa será producida por británicos, pero tiene por objetivo macro la televisión estadounidense. Un holandés, Keith VanderLaan, será la figura capital del proyecto, en una especialidad que lo hizo nominar para el Oscar, con la película La Pasión de Cristo, y que hasta el momento no había sido determinante para los «realities»: el maquillaje.

Es que este pope de los maquilladores del séptimo arte, aceptó formar parte de lo que sicólogos y sociólogos se atreven a calificar de «el mayor experimento sicológico llevado jamás a la televisión». El asunto trata nada más ni nada menos, que de «intercambiar» el color de dos familias, una negra y otra blanca, para ponerlos a vivir en comunidades afines. La labor del maquillador será hacer que los negros parezcan blancos, y viceversa. Las familias irán a vivir a barrios con predominancia de su raza «pintada» y deberán autoanalizar las situaciones que experimentan, ante los centenares de miles de televidentes que se aguarda alcanzar en Gran Bretaña, algunos millones en Estados Unidos.

 

ABC aberra

En Estados Unidos, estos blancos devenidos negros y sus contrapartes deberán competir con el nuevo reality puesto en pantallas por la cadena ABC. Bajo el nombre de Miracle workers (Trabajadores del milagro) el reality presenta a pacientes con enfermedades terminales o de extrema gravedad, dispuestos a probar presuntas medicinas, curaciones o tratamientos, aún no avalados científicamente, pero que se presentan como posibles salvadores de las personas en cuestión.

Desde el mundo científico se alertó que se están empleando seres humanos como cobayos, en experimentos que la misma ciencia médica se ha negado a desarrollar todavía.

«Cuando la vida de una persona llega a una instancia terminal y los médicos aseguran que no quedan esperanzas… es el momento de dirigirse a Miracle workers«, dice la promoción del programa que tiene por única condición para participar, que el paciente debe ser pobre.

«Para regalar un milagro solamente a los ciudadanos que no pueden permitirse tratamientos adecuados», remarca la cadena de televisión.

La condena de distintos estratos de la población norteamericana no se hizo esperar. ABC respondió que, «la televisión finalmente logró proponer un reality más allá del espectáculo, a ayudar a la gente que no se puede pagar un médico». *

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