Video de Picasso en el Museo del Parque Rodó

Pablo Picasso (1881   1973) es, en Personalidades del siglo XX, ciclo de videos que se proyecta en el Museo Nacional de Artes Visuales, a las 17.30 horas, la figura que ocupará el programa el sábado y domingo próximos.

Prodigio del siglo XX, Picasso fue no sólo un artista carismático sino también el más prolífico de los creadores, con una producción que trepó, aproximadamente, a 13 mil pinturas, 300 esculturas, 3 mil grabados, 200 cerámicas, 3 mil ilustraciones para libros y una cantidad similar de dibujos, entre otros trabajos para el teatro, vestuarios y escenografías. También se caracterizó por la brevedad de ejecución. Para las once planchas de la Suite Vollard (1933) necesitó cuatro días, las 26 aguatintas de la Tauromaquia de Pepe Hillo, le insumieron algunas horas, las 347 aguafuertes eróticas (1966), seis meses, y Guernica, dos meses. Picasso no trató apenas de revolucionar la pintura, protagonizando la mayor ruptura con la tradición clásica, también enseñó otras formas de ver, causando un profundo impacto a nivel cultural.

En todo caso, representó para el imaginario popular, el genio indiscutido, el revolucionario liquidador del realismo visual al transformar el modo de ver. El gran salto lo dio en la primera década del siglo con Las señoritas de Aviñón (1907), absorbiendo las influencias tan dispares de Cézanne y el arte tribal africano. De inmediato, creó, con Georges Braque, el cubismo, la más influyente y citada corriente estética de la modernidad.

Nacido en Málaga, de ancestros árabes-andaluces e italianos (luego recorrerá varias ciudades españolas, en especial Barcelona donde frecuentó las tertulias de Els Quatre Gats), se fijó en París, para convertirse en el referente por antonomasia de la vanguardia histórica, en ese momento dominante en la capital francesa.

No hay límites para sus soportes creativos: dibujante (junto a Matisse, de los mayores en la historia del arte), pintor, inventor del collage, escultor, grabador (investigó todas las técnicas), ceramista, decorador y vestuarista teatral, ilustrador de libros, poeta y dramaturgo (El deseo atrapado por la cola), de un modo o de otro Picasso ofreció continuamente nuevas formas en una inconmensurable cornucopia. No se limitó a determinada tendencia, aunque el expresionismo fue la tónica fundamental: abrió las compuertas a todas las posibles sin detenerse en ninguna, pasando de la abstracción a la figuración, con asombrosa facilidad y convicción.

La síntesis poderosa de la trayectoria de Picasso (y de la historia del arte) se concretó en Guernica (1937), la última obra maestra del siglo, incitado por la guerra civil española, encomendada por el gobierno republicano para representar a España en la Exposición Internacional de París de ese mismo año.

Su fecundidad creadora continuó hasta los últimos meses antes de morir, renovando el repertorio formal y estético con la enorme cantidad de grabados eróticos realizados en pocos meses ya cerca de los noventa años, de insolente inventiva juvenil y sabiduría expresiva pues convirtió sus ojos, asumiendo el talante de su herencia árabe, casi en órganos sexuales a través de los cuales poseyó las cosas y el mundo. *

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