Sentarse a través del tiempo
Algunos pergeñaron imaginativos objetos de arte (arquitecto neoplasticista Gerrit Rietveld) absolutamente reñidos con la función a cumplir. Un caso famoso que en muchas veces, con variaciones, surgió en ambientes internacionales. Es que en tiempos pasados no existía la preocupación por el confort de hoy. Es suficiente verificar los asientos de cines y teatros montevideanos y la sobrevivencia de incómodas rémoras del pasado cuando los cuerpos jóvenes eran, anatómicamente, más tolerantes y permisivos con ellos mismos.
El formidable Museo de Diseño Vitra, Weil am Rhein, Alemania, frente a la ciudad suiza de Basilea, de autoría de Frank Gehry, es una suerte de Museo Guggenheim de Bilbao avant-la-lettre, estupendamente resuelto y en cercanía de otros ilustres arquitectos contemporáneos, en un conjunto urbanístico de ineludible referencia mundial.
En 1995 se hizo una exposición acerca de cien obras maestras de la colección del Museo de Diseño Vitra. La imposibilidad, por los elevados costos, de trasladar y dar a conocerla internacionalmente, derivó en la preparación de una similar a escala reducida. Así, se ejecutaron cuatro juegos para ser exhibidos en paralelo en varios países a partir de 1997. Desde entonces la muestra itinerante tuvo gran aceptación y rindió interesantes dividendos pues las piezas son comercializables.
Ahora Dimensiones del Diseño. Cien sillas clásicas, se estrenó en el Centro Municipal de Exposiciones. El montaje es impecable y el visitante puede seguir las transformaciones desde 1860 con Michael Thonet y sus curvas ondulantes (muchos ejemplares existen en bares y casas particulares de Montevideo y hubiera sido oportuno confrontar el tamaño real con la miniatura) hasta las modificaciones de materiales (acero, plástico, cartón) y formas (Breuer, Eames, Saarinen, Bertoia, Sottsass, Starck) adaptadas al espíritu de su tiempo, de la modernidad y el posmodernismo.
No todas fueron soluciones felices. A menudo, el gran atractivo visual por el sintético y audaz diseño no está acompañado por el funcionalismo y resulta de difícil aceptación por todas las generaciones de usuarios. De cualquier manera, hay un encanto retroperspectivo en estas deliciosas miniaturas que ponen en contacto al público uruguayo con una tradición histórica que por familiar y doméstica es, por eso mismo, desconocida. *
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