Un tema espinoso en la meca del cine
Munich, un relato de la reacción israelí a la cruenta toma de rehenes durante los Juegos Olímpicos de 1972, tiene cinco nominaciones a la estatuilla, mientras que Paraíso ahora, un thriller psicológico sobre dos jóvenes mecánicos que intentan un atentado suicida en Israel, aspira al premio de Mejor Película Extranjera.
Para algunos expertos, más allá de la polémica que las obras suscitaron, es positivo que ambas estén en la carrera por los Oscar y pongan el espinoso tema sobre el tapete en una meca del cine cuyos altos cargos ejecutivos están dominados por judíos.
El historiador del cine David Slocum, de la Universidad de Nueva York, dijo que espera que las películas «amplíen el diálogo sobre la violencia política, sobre lo que significa vivir en territorios ocupados, sobre lo que es sentirse amenazado», cuestiones que según él han sido «marginadas» del discurso público.
«Creo que es fantástico que haya dos filmes candidatos a premios de la Academia que toquen esos temas», opinó por su parte Bill Daddio, un profesor de sociología de la Universidad Georgetown. «Eso en sí mismo indica que puede haber cambios».
Ambos confían en que, ayudados por los Oscar, las dos películas contribuyan a que la sociedad reflexione sobre estos temas. Paraíso ahora, considerada por muchos una legitimación de los ataques suicidas, despertó un encendido debate en las semanas posteriores a su nominación en Hollywood por haber sido presentada por Palestina como país de origen. Fuentes de la Academia de las Ciencias y Artes Cinematográficas, que clasificaron la cinta como palestina dentro de la lista de nominaciones, confirmaron que estaban considerando cambiar su denominación de país, posiblemente por «Territorios Palestinos», para aplacar la polémica.
«Hubo algunas conversaciones sobre la posibilidad de referirse al filme como proveniente de los ‘Territorios Palestinos’, pero hasta donde yo sé no hubo ninguna reunión a alto nivel al respecto», dijo recientemente a la AFP John Pavlik, director de comunicaciones de la Academia.
De acuerdo con informaciones aparecidas en Israel, el propio gobierno israelí habría presionado en Hollywood para cambiar la designación de país de la candidata a Mejor Película Extranjera, pero el Consulado de Tel Aviv en Los Angeles lo negó. «Tenemos la esperanza de que la Academia corregirá esto», dijo a la AFP Kenneth Bandler, del prominente grupo Comité Judío Americano.
Por su parte, Munich, un largometraje de ficción «inspirado en hechos reales», según afirma la propia la cinta, también encendió la polémica al obtener críticas en la prensa alemana e israelí que estimaron que Spielberg había puesto a los secuestradores palestinos al mismo nivel que a los agentes secretos israelíes.
El cineasta, de origen judío, relata cómo los servicios secretos israelíes persiguieron y mataron a los ocho palestinos del grupo Septiembre Negro que tomaron como rehenes a atletas israelíes el 5 y 6 de setiembre de 1972.
Consciente de la sensibilidad del caso, Spielberg rodó el filme en el más estricto secreto, prohibiendo a sus actores y escenógrafos revelar cualquier detalle a la prensa y otorgando sólo una entrevista al semanario norteamericano Time.
El mensaje del filme es ante todo humanista, ha reiterado el propio Spielberg. «No soy pretencioso al punto de afirmar que propongo un plan de paz para Medio Oriente con mi película», dijo el cineasta al semanario Der Spiegel. Munich competirá el domingo próximo en cinco categorías entre ellas Mejor Película y Mejor Director, mientras Paraíso ahora, que ya se alzó con el Globo de Oro en enero, se medirá con Joyeux Noël de Francia, No llames, de Italia, Tsotsi de Sudáfrica y Escuela Sofía – los últimos días de Alemania. *
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