Tiene la palabra

¿A fumar al cuartito?

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Por la presente le solicito autorización a usted y al periodista Julio Guillot que escribió «A fumar al cuartito», si es posible transcribir total o parcialmente dicho artículo (mencionando la fuente), en nuestro boletín bimensual titulado El Tabacalero, órgano de comunicación interno y gratuito de nuestro Sindicato Autónomo Tabacalero.

Nuestro sindicato cuenta con el 99% de los trabajadores afiliados y una trayectoria de más de 45 años, y si incluimos a su antecesor (el SUT) más de 65 años, con convenios colectivos ejemplares y respetados por ambas partes.

Nuestra opinión con respecto a la salud de nuestra población no está en discusión.

Discrepamos en el tono autoritario y de «metida del gaucho», con el que está en desacuerdo y en el cómo se implementó, primero se habilitaban lugares para fumadores y no fumadores, cosa que entendemos correcta para luego pasar a decretar «de pesado», leyendas, pictogramas, impuestos, lugares, horarios, y hasta fomentar denuncias entre compañeros, vecinos y familiares. Apela al llamado 911, que no poco trabajo tienen con el delito, droga, contrabando, motines, etcétera, etcétera. Por lo que creo que luego amenazará con los marines.

Creo que cuando se fanatiza y personaliza tanto un tema es deber de los que lo rodean de que le avisen al señor presidente «que se saque el balde», que hay temas mucho más importantes y para lo cual lo votamos buena parte de los 700.000 fumadores que hoy habemos.

Tanto él, como la señora ministra de Salud, como yo fuimos ex fumadores, pero por elección propia, derecho fundamental al que no voy a renunciar a defender y reivindicar, aunque me equivoque.

Por último debe también transmitirle, que nunca implementó o dijo qué piensa hacer con los posibles de varias áreas, vinculadas al cigarrillo que al mermar el consumo puedan perder su trabajo.

También debo informarle que esta carta es a título personal, y no de la Institución a la cual represento.

Agradezco la publicación de la misma si usted lo entiende conveniente.

Sin más saluda a usted atentamente.

JORGE CHICHET  – PRESIDENTE SINDICATO AUTONOMO TABACALERO

 

¿Descanso o tortura?

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Con los futuros ómnibus con tarjeta, tendría que bajarse la contaminación aérea y acústica.

Ahora hay demasiados ómnibus circulando en el centro y con la plaza Independencia transformada en una terminal de ómnibus, no solo se afecta el patrimonio y el comercio, sino que se dificulta el tránsito de vehículos y el cruce de peatones, además de atacar directamente la salud de la gente.

No debería permitirse la circulación de ningún ómnibus por esta plaza, que debe ser un lugar de descanso y no de tortura.

REINA MIRANDA – [email protected]

 

Noche de reyes, un largo camino a casa

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* «Sebastián», me respondió cuando le pregunté su nombre…

Conocí a Sebastián en el ómnibus, una tarde de calor húmedo; volvía a mi casa, él cantaba para ganarse una moneda. «…barco a la deriva que se hunde cada día…». Pidió permiso al conductor y sin decir más, se arrinconó en el descanso, pegado a la ventana, con su carita mirando hacia fuera. Así cantó con una voz fresca, sin dudar, con la dignidad de un profesional. Al poner una moneda en su mano le dije «guardala muy bien, porque es una moneda que da buena suerte». Nos sonreímos y allí comenzó nuestra amistad.

Otros encuentros, siempre se bajaba a las pocas cuadras; solo para sonreírnos el tiempo nos alcanzaba. Una vez pudimos conversar. Le conté mucho de mí, sabiendo que decía casi nada. Él, con la sabiduría que da el sobrevivir cada día, me presentó su vida en pocas palabras: «Antes iba a la escuela… ahora no puedo ir más porque vivo en aquélla esquina, donde tengo una manta y duermo hasta que sale otra vez el sol. No me pude aprender toda la canción porque tiene palabras raras, pero como la maestra me enseñó a leer me gustaría tener la letra en un papel y memorizarla. No cuento las monedas hasta que lleno el bolsillo de noche, entonces se las llevo al señor del mostrador y elijo algo para comer».

Sebastián vivía en la calle. Fue hasta quinto año de escuela, y un día simplemente, comenzó a caminar, caminar, y ya no tuvo motivos para volver a su casa. A veces, el hogar no ofrece más que lo que brinda una esquina, una manta, unas monedas.

Y la tarde víspera de Reyes, cuando las personas recorrían los puestos de ventas entusiasmadas, lo vi sentado en el cordón de la vereda.

-Hola Sebastián, ¿te acordás de mí?

-¡Cómo no me voy a acordar! Usted es la maestra de otra escuela.

-¿Qué vas a comprarte para comer hoy con tus monedas?

-Nada; esta noche vienen lo reyes magos… y como yo vivo solo en la calle… ¿Quién me va a regalar a mí un juguete?»

¿Cómo no abrazarlo? ¿Cómo no sentirse uno tan pequeño, tan aplastado por tanta niñez arrebatada?

Le pregunté que había comido durante el día, si había bebido agua: nada.

Me decía, levantando los hombros y bajando la mirada, que a la sed y al hambre se acostumbraba. Sin embargo, este niño crecido a la fuerza se resistía a renunciar a su inalienable infancia.

Sólo habían pasado unos días desde nuestro primer encuentro, ¡pero estaba envejeciendo tan rápido! Más delgado, más sombrío… tan frágil como la canción que cantara.

Logré sonreírle  a veces la sonrisa es más valiente que una lágrima- y cómplice, le propuse encontrarnos el día de reyes para «un regalo que te van a dejar en mi casa». «Â¡Acepto  me dijo solemnemente-, a esta hora, en este mismo lugar».

Tenía para Sebastián un reloj alegre, de esos grandes que les gustan a su edad, envuelto en un papel de regalo brillante con una cinta roja (ojalá, con ese reloj, el Tiempo no le jugara una mala pasada).

Sebastián nunca llegó a la cita.

Podría ser porque demasiado pronto aprendió a desconfiar de los adultos, porque ya no cree en los que regalan o todavía estaba juntando monedas.

Pudiera ser.

Yo elijo creer que esa noche, Sebastián descubrió a sus verdaderos Reyes Magos, que vinieron a buscarlo, porque en su hogar, con una cama calentita, una taza de café con leche, ropa limpia y los juguetes que pidió, lo estaban esperando…

MARIA CARMEN GARCIA – C.I. 3.531.411-7. – [email protected]

 

Si es cierto lo que dice la senadora Negre…

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Durante la discusión sobre el tema plantas de celulosa en el Senado argentino, el día 22 del corriente mes, la representante de San Luis, senadora Liliana Negre, que responde al sector de Adolfo Rodríguez Saá, hizo una revelación muy importante.

La mencionada legisladora afirmó que «la Cancillería ocultó información». A renglón seguido mostró documentos oficiales en un intento por mostrar que en el año 2003, el Gobierno (argentino) llegó a un acuerdo con Uruguay en el tema de las papeleras: en la página 107 de la memoria anual del Estado puede leerse que «en junio ambos países firmaron un acuerdo bilateral, poniendo fin a la controversia por la instalación de una planta de celulosa en Fray Bentos».

El senador oficialista Picheto la trató de irresponsable» y le gritó: «le estás dando letra a los uruguayos»!

La senadora respondió «yo no soy una simple levantamanos» y al borde del llanto agregó: «Estoy ayudando con estudio y responsabilidad. Es muy fácil no averiguar nada y levantar la mano!».

La Cancillería uruguaya, si todo esto es cierto, ¿no va a usarlo en su defensa contra el problema que se plantea y sigue causando graves daños a la economía y turismo de nuestro país?

Saluda muy atentamente,

LORENZO PELFORT

 

¡Mirá qué piolas!

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* «Sobre todo aborrezco a los hombres cuya lengua y pensamiento están discordes». Homero

¡Mirá qué piolas! La vida -dicho está- son momentos. No existe mejor ni más bella forma de definir este breve paréntesis entre dos eternidades al que llamamos vida. Momentos. Una sucesión de hechos concatenados sin solución de continuidad a la que sólo puede poner fin la muerte.

Si bien no es un río manso de fluir tranquilo, sino todo lo contrario, se puede alterar pero no detener su tránsito. Ocurra lo que ocurra, ella seguirá inexorablemente su marcha sin reparar en modestos y relativos éxitos o en supuestos fracasos. Supuestos sí, porque salvo a abandonar la lucha, a dejar de soñar, o a renunciar a nuestros ideales puede considerarse como tales. Lo demás son avatares, circunstancias, acontecimientos o sucesos. Accidentes. Hechos que son parte de la más bella e increíble empresa: nuestra propia aventura. El único tiempo posible de ser vivido. El resto no es más que silencio, palabrería vana. Fingimiento.

¿Milagro?, ¿fenómeno?, ¿quimera?. ¡¿Quién puede saberlo?! En todo caso: un portento.

Una maravilla personal e intransferible. Un acaso, una casualidad, quizás un magnífico y bello accidente. Una aventura singular que sin embargo necesita de los demás para ser tal. Ello da razón a nuestro intento. Somos instrumentos de la historia pero carecemos de valor si no entendemos esto. Será en vano que busquemos otra razón para vivir porque no la hay.

En estos bien llamados tiempos de antifaz todo sirve para engañar a la gilada. La mentira disfrazada, de lo que les venga en ganas, trata de suplir a la verdad y los mentirosos quieren dictar normas. «Esto no, aquello no se puede, esto otro no conviene, hagan alguna otra cosa, o, mejor déjenmelo a mí». ¡Mirá que piolas! La verdad es una sola y entera pero algunos nos la quieren dar cambiada o pegadita con saliva. ¡Qué tupé! (por no decir: ¡Qué caraduras!).

A los vivarachos de ocasión y patriotas de monedero que hacen malabares con las palabras pues dicen una cosa y hacen otra, no les vendría mal recordar las estrofas del tango «Mala entraña» que dicen: «Quiera Dios que no te «cache» alguna racha fulera, que si no como a un alambre te voy a ver «arrollado» De pronto no lo necesitan hoy pero pueden serles muy útiles en cualquier momento.

CARLOS GEROSA – [email protected]

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