Largaron el comienzo de temporada

Prematura como nunca, la temporada artística del año, despertó de la siesta veraniega. Curiosamente, todas llevan rastros visibles de Marcel Duchamp.

1- (Marte, Up Market, galería innovadora que cumple un año de existencia) es el estreno de Doris Rawak, una montevideana, especializada en medicina siquiátrica y sicoterapeuta en Alemania, Austria y Suiza, donde vive. Frecuentó, adolescente, el TallerTorres García y a las clases de pintura china de Siao Yu en Montevideo y, en Alemania, de August Rödel, además de integrar un taller de cerámica en San Carlos. Presenta numerosas cajas de tamaño mediano, pobladas de objetos variados, objetos encontrados y ensamblados hasta conseguir formalizar composiciones que, sin revelar una especial originalidad (si es que importa) seducen por la frescura y la libertad operativa, algo que difícilmente logran generaciones más jóvenes. Es que hay un orden en el aparente desorden (torresgarciana, al fin), una habilidad para seleccionar los objetos encontrados, hacer sutiles alusiones y desparramar refinamiento en la elaboración. La muestra permanecerá habilitada todo el mes de marzo.

2.- Cajas son también las exhibidas en Librería La Lupa. Son pequeñas y treinta en total, quince de Cecilia Vignolo y quince de Rafael Echevarría. En la zigzageante trayectoria de Vignolo, donde cada nueva instancia parece anular la anterior, la elaboración de estas austeras cajitas (un pequeño reloj de arena y una leyenda), descuidadas en la elaboración, no logra capturar la poética duchampiana. En cambio, Echavarría, montevideano de 1950, diseñador espacial, decorador y escenógrafo, con trabajos anteriores en colaboración (El ajedrez gigante de Plaza Trouville, es uno), encara con precisión artesanal y recursos de firme impacto visual (obsesionantes ojos posicionados en inventivas agrupaciones) una convincente incursión imaginativa.

3.- El Centro Cultural de España presenta una trilogía. Dos pertenecen al fotógrafo Juan Angel Urruzola: la intervención de la fachada remite a la Guerra Civil Española (1936-39), sepultada en la memoria del pueblo hispano luego del advenimiento democrático y con gobiernos socialistas que, ni siquiera hoy, se atreven a discutir en voz alta. (La supresión de una estatua del Caudillo, se hizo en 2005, en la madrugada, por temor a despertar las iras de los fascistas que aún perduran en esferas oficiales, como la figura de Fraga Iribarne, ex presidente de Galicia luego de haber sido ministro de Información franquista que el gobierno uruguayo recibió con honores y nadie hizo ninguna objeción). Es a ese período que destapa Urruzola con tres imágenes (fotografía dentro de la fotografía) para alertar la conciencia ciudadana en tres republicanos desaparecidos en la contienda fratricida. Las fachadas del CCE lucen sombrías en sus grises dominantes, anticipo de una próxima exposición itinerante sobre el tema que aún hoy, divide, increíblemente, a los españoles.

Urruzola traslada esa problemática de los desaparecidos y el silencio oficial en tres fotografías que, esta vez, apuntan hacia realidad uruguaya. Con la misma técnica (ya exhibida en Montevideo y en la bienal del Mercosur), consigue un fuerte impacto visual con mínimos elementos.

A la entrada del CCE, el contraste. Place. El mundo en una maleta, responde a una idea de Antoni Sellés, de un estudio gráfico barcelonés: convocar a 35 diseñadores de 35 ciudades del planeta (incluida Colonia de Sacramento) enviando una maleta con un libro en blanco, una cámara de video y una camiseta en el interior de cada una, que fueron devueltas intervenidas. Con un abultado presupuesto en euros y las ganas de viajar del curador, se obtuvo una muestra impecablemente resuelta en el montaje con todo el material elaborado (recogido en un grueso catálogo que se puede hojear en sala), pero que no cumple con los requisitos señalados de responder a la influencia del lugar en que se viven los creadores.

Salvo algunas excepciones (el mexicano Alderete), la mirada recorre los interminables paneles de color y los monitores procedentes de cinco continentes, con la misma indiferencia de un producto masivo propio de la sociedad de consumo. Experiencia agobiante y en definitiva aburrida, que impresiona como la promoción de algo, a marketing de una idea. *

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