ARROLLADOR SEGUNDO CONCIERTO EN UNA NOCHE DE LLUVIA Y ROCK AND ROLL

Los Stones aplaudieron La Cumparsita

Los miembros de la mítica banda británica pidieron ver un espectáculo de música y tango en un salón del aristocrático hotel La Mansión, donde se alojaron en esta tercera visita al país. «Ellos no paraban de gritar y aplaudir. Fue una emoción muy fuerte», dijo a la radio Mitre la bailarina de tango Mora Godoy, artista contratada por los productores de los conciertos.

Godoy, una eximia profesora de danza tanguera, dijo que la función «fue una sorpresa para ellos, porque habían dicho que querían ver tango» pero ignoraban que iban a aparecer en el hotel las tres parejas contratadas para el espectáculo. La aplanadora Stone había pasado por la cancha de River Plate, donde reunió a casi 130.000 personas en dos presentaciones, donde los ‘abuelos del rock’ demostraron estar más vivos que nunca.

Más de ciento cincuenta jóvenes fueron detenidos la noche del jueves en las inmediaciones del estadio de River Plate, en duros choques entre policías y manifestantes que intentaban ingresar sin localidad, con saldo de una veintena de heridos.

Mick Jagger, Keith Richards, Ron Wood y Charlie Watts tocaron como en sus horas más gloriosas los clásicos que la gente esperaba, entre ellos «Es solo rock’n roll» y «Azúcar marrón», para confirmar que son la banda de rock más poderosa del mundo. Jagger nacido el 26 de julio de 1944, de renovó su romance con el enfervorizado público al aparecer dos veces con la camiseta de la selección argentina y preguntar: «¿Quién va a ganar el Mundial?». Desde las tribunas y el campo le llegó la respuesta como un rugido: «Argentiiiinaaa».

Godoy dijo haberles presentado «un repertorio que tenía bastante de tradicional y de moderno, mezclando clásicos de (Astor) Piazzolla como ‘Libertango’ o históricos como ‘La Cumparsita'», del compositor uruguayo Gerardo Matos Rodríguez.

Los integrantes del grupo vieron la función tanguera «con sus mujeres y sus hijos y no dejaron entrar a nadie más», dijo Godoy. «Hubo aplausos y ovaciones. Fue un show gratificante y pidieron sacar fotos, cuando éramos nosotros los que queríamos sacarles fotos a ellos», dijo. Al margen de la noche de tango, el baterista Watts concurrió al restaurante-concert

Notorious, en el centro porteño, adonde fue a escuchar un recital de jazz. Pero la fiesta fue en la cancha, desde que Jagger tomaba el micrófono y saludaba con un: «Â¡Hola Argentina!», hasta que se despedía con el inconfundible «No puedo obtener satisfacción». *

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