Tiene la palabra
Cofac es viable si el país productivo se pone en marcha
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Cientos de miles de uruguayos en el anonimato más increíble, sostuvieron y crearon formas de preservar y sostener algunos valores que son parte de nuestro histórico reciente pero que se nutren de nuestro acervo artiguista.
No pretendo reivindicar nada relativo a lo económico, por favor. Trabajé 20 años en Cofac, hoy estoy jubilado y junto con otros compañeros, algunos jubilados, otros dirigentes o ex dirigentes, hace más de un año que venimos insistiendo (entrevistas con el Bco. Central -con Dirección Cooperativa de Cofac- con los actores integrados por el MEC después de la crisis de marzo 2005 y con el actual gerente general).
El mensaje reiterado a cada uno fue el mismo «Solicitamos la intervención del Banco Central (no del Banco específicamente que no es su cometido), una intervención donde se condujera como hoy pero en aquel momento con el nuevo gobierno, una alternativa viable que nunca se nos habilitó en 20 años.
Recordemos cómo tuvimos que arrancar las letras de cambio, la plena operatoria, el acceso a fondos especiales, con la resistencia brutal de los técnicos del BCU, porque no se creía (ni se cree) en una banca cooperativa de carácter nacional y alejada de la especulación financiera.
En alguna medida el mismo AEBU nos consideró como algo impensable en un sistema capitalista, algo que no podía andar a pesar de que los cargos siempre eran por riguroso concurso (algo siempre buscado por el sindicato). Esas resistencias también están en el BROU a nivel de jerarcas pero también de parte de otros compañeros.
Pero volvamos al principio porque nos internamos en aspectos polémicos gremiales, políticos, etc.
Mis 25 años de militancia en Fucvam (68-93) me habilitan a conocer desde el principio esta experiencia netamente uruguaya, valorada y revalorada en el mundo entero, expresada de mil formas en medio de la dictadura -la juntada de firmas a favor de la propiedad colectiva de usuarios (más del 30% de los mayores de 18 años respaldaron esta gesta que se manifiesta en el marco de aquellas uruguayazas artiguistas).
Mi urgencia por escribir estas líneas, y llegar a la opinión pública es apoyar los esfuerzos que pueda estar haciendo la actual intervención en Cofac por encontrar salidas o entradas reales, eficientes, confiables a esta experiencia que como la de Fucvam sin comparaciones caprichosas), movilizó desde el 64 hasta la fecha a miles de actores dirigentes en todo el país, en las localidades más pequeñas, donde se le prestaba para comprar su bicicleta porque el comité de crédito lo conocía como buena persona.
Dirigentes y asalariados que arriesgaron todo su prestigio personal (no gente de planta, eran comerciantes, productores, asalariados) que respaldaron con su firma, que otros ahorristas iniciaran la enorme lista de depositantes que hoy aún forman la cartera de Cofac.
Cofac es viable si el país productivo se pone en marcha. No sigamos soñando con el mayor respeto por los sueños de estatización de la banca o del comercio exterior, por lo menos mientras nuestra América actúa todavía como lo estamos viviendo en Fray Bentos.
Cofac debe contar con fondos de inversión privados o estatales que lo patrimonialicen y le permitan cumplir con las finalidades de siempre. Esos cientos de miles de uruguayos que apostaron a un instrumento como Cofac, tienen el derecho de reclamar un lugar y no cualquier lugar, un lugar destinado a colaborar en esta nueva uruguayada de sobrevivir como nación en esta globalización perversa.
No importa la forma; con el Bandes o con el BROU; Cofac no tiene que salvar 600 puestos de trabajo, el asunto es no volver a hacernos los distraídos como pasó con el Exodo Artiguista. Termino, como empecé, no les debemos nada a los que resistimos acá, como pudimos, mientras otros actores se jugaban la vida, pero reconozcamos que esos cientos de miles que resistimos fueron el objeto de aquellos actos heroicos que nunca olvidaremos. Esos cientos de miles también nos merecemos el reconocimiento de esos 16 años.
Los que estuvimos 15 días ocupando los lugares de trabajo rodeados de verdes no lo hicimos porque nuestros líderes nos reclamaron, lo hicimos porque eso es el pueblo uruguayo. Esas gestas por miles de estos años (Fucvam-Asseep FEUU-CNT-PIT-CNT), por parte de las iglesias y miles de anónimos, nos merecemos ser reconocidos como en este caso de Cofac.
JUAN FRANCISCO LEZAMA / C.I. 707 8815
Buenos muchachos
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Días pasados salió en unos de los diarios capitalinos, en el espacio correspondiente a las cartas de los lectores, un nuevo reclamo referente a la tan comentada patente. No es nuevo el reclamo de los contribuyentes sobre un tema tan mal manejado y ahora, después de tanto tiempo y tantos acuerdos y desacuerdos apareció finalmente el humo blanco para lo que es la famosa y mal llamada «guerra de patentes», llegando a esta conclusión de patente única para los 0 kilómetro.
Luego de tanto deliberar podemos observar como las autoridades que quedan al frente de las distintas intendencias lo único que persiguen es el beneficio propio y que, si no pueden pensar en una sola idea positiva para sus contribuyentes, los asesores que le rodean menos luces tienen como colaboradores (y eso que cobran buena plata).
Como reflexión pensamos: la patente de rodados es una autorización o permiso para recorrer las diferentes calles de cada ciudad y con la misma se invierte para el mantenimiento de las mismas, llevando a reflexionar por lo tanto que el que más recorre más gasta y más tendría que pagar.
Entonces ¿no hubiera sido más justo que el valor de la patente se trasladara a los combustibles, llevando esa situación a quien más gasta pavimento, más pague su mantenimiento? De esta forma a la gente no se le haría tan oneroso como ocurre en estos tiempos, cuando llega el vencimiento de cada patente (la cantidad de morosos me da la razón) y así los inspectores de tránsito dejarían de ser simples y desesperados recaudadores (solamente se preocupan por el porcentaje que va a sus bolsillos) y pasarían a ser controladores de un tránsito cada vez más engorroso y caótico, no solo en Montevideo, sino también en muchas ciudades del Interior.
Claro, me olvidaba de los pobres intendentes, que ¿cómo recuperan para sus arcas el dinero de las recaudaciones?. Al agregar ese porcentaje a los combustibles, como en las estaciones de servicio todas las ventas son registradas, la IMM lo único que tiene que hacer es deducir de la venta de las mismas ese porcentaje extra y cobrarlo para sus fondos recaudadores. Y las estaciones de cada departamento pagarán por la cantidad de combustible vendido, que eso significaría por la cantidad de coches que están recorriendo por ese departamento y que están gastando pavimento de ese departamento.
Es un pensamiento básico que puede ser desarrollado por los supuestos grandes asesores de cada intendente, pero claro, cuesta mucho razonar y cambiar una forma de contabilidad, que los lleva a poder recaudar y cubrir sus deficitarios errores administrativos con personal acomodado políticamente, que seguimos pagando los contribuyentes de todos los departamentos.
A veces, intendentes, es bueno escuchar otras campanas, porque los tañidos de las que los rodean están un poco obsoletas.
NELSON RUBIANES / C.I. 1.308.434-6
Aclaración
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* En el Calendiario del 18 de febrero se escribe, en referencia a Miguel Angel, que «entre sus esculturas es admirable su ‘La Pietá’ que está en el Duomo, Florencia». La Pietá está en el Vaticano y el Duomo en Milán.
VETERANO II
No pudo seguir luchando contra todo
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Casi medio siglo de actividad ininterrumpida. Un poco más de la última década sólo con su colaborador de todas las horas.
El barrio está de luto. Era uno de los pocos café y bar que van quedando en este Montevideo. Estoicamente se mantenía de pie. Este infatigable, incansable e infaltable sistema de trabajo que hoy casi no existe, no alcanzaba para seguir luchando.
Soportó cuanto robo, copamiento, asalto le tocó en suerte. Se perdió la cuenta y las cuentas se precipitaban.
Walter hace una semana decidió no levantar y bajar más las cortinas como lo hacía puntualmente en los amaneceres y anocheceres.
Caía para siempre el viejo café y bar Capitol que lleva el nombre de la popular institución de basquetbol Club Sportivo Capitol.
Junto a su ex socio José María -hoy en España- decidieron ponerle el mismo nombre al Bar por el arraigo de Capitol que en la década del 50 estuvo en primera división.
Junto a ellos, Mariano el colaborador de la época, el Bar Capitol empezó a ganar prestigio en la zona y fue reducto de grandes personalidades.
Walter tenía veinte y pocos años y había encarado la actividad con el ímpetu generoso de la juventud.
Es que luchó más de lo que podía hasta el final.
Todos los que, alguna vez conocieron el café y bar Capitol, a Walter y a Miguelito colaborador hasta el final (estuvo las tres últimas décadas cuando se fue Mariano) hoy lo recordarán de manera especial. Todos los estamentos del fútbol (el inolvidable Carlos Solé fue el decano del bar Capitol) la calle de la esquina donde está emplazado el Bar lleva su nombre) del deporte, la cultura, las letras, el carnaval, los intelectuales, artistas, profesionales, empresarios, uruguayos, en fin, todos los que en algún momento se dieron cita allí con el paso de tantos años, hoy lo recordarán como nunca.
Es el mejor homenaje que podemos hacerle a Walter.
¡Que haya paz en su tumba!
MILTON GRAJALES – C.I. 849606-5
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