Niños con experiencia de vida en la calle

Ante una hipótesis de emergencia social que abarca a un vasto universo poblacional, la infancia es el grupo que exhibe un mayor grado de vulnerabilidad.

En ese contexto, los niños se transforman involuntariamente en potenciales víctimas propiciatorias del sistema, en situaciones de riesgo derivadas de las crisis económicas que azotan implacablemente a los países periféricos.

La pobreza suele asumir rostros grotescos, que se expresan, por ejemplo, en la marginalidad, una situación de exclusión que sólo se combate con reales políticas de fondo, sin desmedro de las eventuales estrategias asistencialistas de coyuntura.

Estos estados de extrema indefensión se traducen en cuadros de segregación y degradación de la calidad de vida de quienes los padecen.

La alarmante dimensión del problema deviene también en estigmatización, al punto que la sociedad se enfrenta a menudo al dilema de activar programas de continentación o reprimir a los menores infractores, sin buscar eventuales alternativas de rehabilitación.

En estos casos, la clave suele ser la familia como primordial núcleo integrador y, obviamente, la escuela, en tanto ámbito de socialización entre pares y con los adultos que están a cargo de la crucial misión formativa.

Sin embargo, el meollo de la cuestión es siempre la restauración de la trama social, mediante reformas estructurales que tiendan a garantizar el pleno respeto y ejercicio de los derechos humanos y el restablecimiento de la igualdad de oportunidades.

Uno de los aspectos sin dudas más traumáticos es el relativo a los niños en situación de calle, que pululan cotidianamente en la mayoría de las ciudades latinoamericanas.

En «Niños con experiencia en vida de calle», el psicólogo social Manuel Llorens y otros cinco especialistas, construyen una minuciosa investigación respecto a los niños en situación de riesgo social.

Este trabajo, que insumió diez años, pone bajo la lupa la experiencia venezolana en el tema, analizando diversos aspectos del complejo problema.

Aunque los técnicos abordan el tema desde una visión necesariamente multidisciplinaria, el mayor énfasis reside en la observación de los fenómenos mediante una mirada psicológica.

De la lectura de este valioso libro se infiere  con meridiana claridad – que para elaborar eventuales políticas destinadas a restablecen la dignidad de estos menores, se torna indispensable realizar un minucioso estudio de campo.

El libro apunta a conocer el contexto social en el que habitan estos niños, así como la actividad que despliegan las instituciones que están a cargo de los programas de asistencia.

En este contexto, los autores conjugan múltiples observaciones, derivadas de la pesquisa científica y de la intervención directa.

Una de las conclusiones más significativas a las que arriba el equipo de especialistas, es que se debe lograr una insoslayable conjunción entre la teoría y la acción comprometida.

Esta obra, que por su particular temática se puede extrapolar a la situación de otros países de la región como nuestro Uruguay, convoca a una profunda reflexión en torno a uno de los fenómenos más traumáticos y acuciantes de los tiempos contemporáneos. *

(Ediciones de Paidós)

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