Tiene la palabra
Hace quince años moría el doctor Héctor A. Grauert
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Hace quince años fallecía el doctor Héctor A. Grauert figura de indudable inteligencia y prestigio que luchara con profundo fervor por ideales de humanismo, laicidad y solidaridad en pos de los supremos intereses de la República.
Don Héctor Grauert se recibió de abogado con excelentes calificaciones, ejerció como profesor de Derecho Constitucional de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, electo diputado en dos períodos por el Departamento de Montevideo, electo cinco veces senador de la República, ministro de Estado en seis oportunidades, director del BSE e integrante del Ejecutivo Colegiado.
Como si fuera poco presidió las dos cámaras del Poder Legislativo, e integró el Parlamento Latinoamericano, el que llegó a presidir.
En lo que refiere al contexto internacional, Grauert presidió varias misiones a la OIT, a la OEA y a la ONU. Recibió condecoraciones de diferentes países y participó de las sesiones del Parlamento Europeo, invitado por la Asamblea Consultiva del Consejo de Europa.
El doctor Grauert elaboró innumerables proyectos de ley y realizó destacadas obras entre las cuales figuran: la Represa del Canelón Chico, la inauguración de la Planta de Cemento y Portland de Ancap y el Complejo del Espinillar.
También proyectó y presidió la Primera Exposición Nacional de la Producción Uruguaya para la cual tuvo la iniciativa de hacer construir el máximo estadio cerrado de la capital, que hoy se denomina con su nombre, en homenaje a su memoria como corresponde «Cilindro Municipal Dr. Héctor A. Grauert». Su última gran iniciativa fue la concreción del moderno edificio anexo de la Junta Departamental de Montevideo.
Pero más allá de su brillante trayectoria pública don Héctor se caracterizó por ser un hombre sincero, de ideales puros que conjuntamente con su honradez y vocación de servicio se ganó el respeto dentro y fuera de su partido.
Recuerdo cuando declinó los ofrecimientos para ser embajador en Portugal, Francia y Argentina, quedándose a trabajar en defensa de la democracia desde el Senado en años anteriores al golpe de Estado.
Cuando se produjo dicho golpe, Grauert era senador por quinta vez y se manifestó contrario a la dictadura.
Casualmente cuarenta años antes en la última sesión de la Cámara de Representantes su hermano mayor el doctor Julio César Grauert mártir de la democracia se manifestaba radicalmente contrario al golpe de Estado de Terra.
Viene en este momento un recuerdo anecdótico, cuando se conformaban las listas para los comicios de 1984 los líderes del Batllismo Unido por las listas 85 y 15, Tarigo, Sanguinetti y Batlle le ofrecieron encabezar la lista única al Senado, don Héctor no aceptó, prefiriendo optar por ser candidato a edil, por ese este el único cargo político de carácter honorario.
Don Héctor se despidió de la función pública como presidente de la Junta Departamental de Montevideo con el respaldo unánime de todos los sectores algo completamente inusual, lo cual habla del respeto que se le tenía en vida.
Qué importante es evocar a los grandes maestros y realizadores que tanto hicieron por la felicidad pública, estos ricos ejemplos como don Héctor Grauert son los que fortalecen a las instituciones democráticas.
DOCTOR ALFREDO FERNANDEZ VALVERDE / C.I. 1.525.504-6
Diario de la bicicleta
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Estoy consternado. Un amigo -ciclista él- recién llegado de una gira por América, me ha dado unos datos sobre la realidad del continente que realmente me han conmovido.
Estoy perturbado, apenado, triste. No encuentro palabras para describir mi estado de ánimo. Me siento perdido, a la deriva.
Recién tomo conciencia de una estado de cosas que desconocía. Cuesta creer que transcurridos ya dos mil seis años de nuestra era, en los albores del siglo XXI y en países o naciones a las que uno cree muy civilizadas sucedan cosas como éstas: en algunos países hay familias que se suceden sin solución de continuidad en los gobiernos. En otros, hay políticos que emplean a sus familiares en cargos públicos. Simple nepotismo.
Se sabe de gobernantes, civiles y militares, que hacen de la obra pública un pingüe negocio. A veces muchos de estos personajes se pasan de la raya y meten la mano en la lata, pero si se descubren abusos, se prueban casos de corrupción o se revelan fraudes, nunca pasa nada.
En algunos países donde impera la desocupación hay quienes quieren empeñar al Estado.
En otros, los servicios públicos funcionan mal o son inexistentes. ¿El pueblo? Bien gracias.
En muchas partes el arte es negocio, el deporte es negocio, la cultura es negocio, la ciencia es negocio y curiosamente (o no tanto) los que debieran ser «negocios» son todo un fracaso.
La mayoría de los países son sólo meras sociedades de consumo pero no hay consumidores. Muchos estadistas, no conformes con acomodar a sus amigos y parientes los incluyen como candidatos en las listas electorales dándose así la paradoja de que éstos lleguen al gobierno.
Es increíble, pero hay países en que los más aptos y capaces son postergados o relegados para beneficiar cretinos útiles, y los opositores son hostigados, perseguidos o silenciados.
Según mi amigo – que anotó todo lo que vio en la gira – muchos medios de prensa (diarios, radios y televisoras) también son culpables de este desastre porque ocultan cosas, hablan de más o callan cuando no deben hacerlo o simplemente porque mienten y falsean los hechos. ¿Comprende usted mi estupor Sr. Director?
Esto es apenas parte de lo que mi amigo -el ciclista- escribió en su diario y me contó. Imagine usted el resto. Bestial. Muy feo, señor.
He charlado estos temas con otros amigos y cuando no dicen que exagero o que dramatizo, sostienen que miento pues esto no puede ser cierto, por eso recurro a las páginas del diario. Puede usted creerme, lo narrado es lo que me contó mi amigo -que no es hombre de mentir- al que le creo a pie juntillas.
Más le digo, tan convencido estoy de que esto es así, que lamentablemente es cierto que estaba por emigrar y decidí quedarme acá. Francamente, no me gustaría vivir (si a eso se le puede llamar vivir), en un país así. ¿Qué me aconseja?
¿Sigo pedaleando?
CARLOS GEROSA CAMARGO / [email protected]
Llamado de alerta por focos a reparar
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Aparte de los acuciantes problemas de ámbito nacional de nuestra sociedad, nada fáciles de resolver y menos a la voz de «Â¡aura!», déjeme exponerle un problemita municipal y espeso que la IMM, sin duda, podrá solucionar a poco que se lo proponga.
En la playa Ramírez, enfrente a los juegos del Parque Rodó, se instalaron en los últimos años cuatro potentes postes de luz con forma, póngale, de góndola que ya hace meses permanecen apagados.
La otra noche observaba a los muchachos jugando al fútbol en el arenal «a dos velas» y pensaba qué fácil sería arreglar esos focos de luz que fueron instalados precisamente con esa finalidad.
También hay otro poste común en la misma rambla, en las inmediaciones del Club de Pescadores, que hace tiempazo está apagado, haciendo «boca de lobo» esos metros.
Quizás con este llamado de alerta se puedan solucionar ambas irreg
ularidades.
Aprovecho, Señor Director para felicitarlo (y felicitarme) por la nueva realidad distributiva de LA REPUBLICA, quedando a sus órdenes este antiguo suscriptor en Galicia, hoy compartiendo «fifty fifty» Montevideo y Coruña.
JOSE MONTERROSO / C.I. 4.413.053-0
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