EN CINEMATECA 18 HOY SE ESTRENA UN FILME TRANSGRESOR REALIZADO POR FRANÇOIS OZON

Gotas que caen sobre rocas calientes

Esta es una adaptación de una pieza teatral de la primera juventud de Rainer Werner Fassbinder, allá por los revulsivos años 60, cuando junto a Hanna Schygulla y otros amigos formaron el grupo Action Theater, el laboratorio sobre el cual el fallecido director alemán construiría luego todo su cine. La obra había quedado inédita, en forma de borrador, y el propio Fassbinder, tan prolífico que era incapaz de mirar siquiera una vez hacia atrás, nunca llegó a ponerla en escena o a utilizarla para alguno de sus filmes. Exactamente eso es lo que hizo Ozon, respetando no sólo la época en que la obra fue concebida sino también la esencia teatral del texto, que transcurre íntegramente dentro de un departamento, a la manera de los filmes más claustrofóbicos de Fassbinder.

Como siempre en el autor alemán, la trama es mínima. Un muchacho joven e ingenuo, Franz (Malick Zidi), cae bajo la seducción de Leopold (Bernard Giraudeau), un burgués bien instalado y bastante mayor que él. Lo que importa a partir del primer encuentro son los juegos de poder y humillación que se establecen entre los personajes, la forma en que el integrante más débil de la pareja va perdiendo su lugar en manos de aquel que hace valer su autoridad, como sucedía en La ley del más fuerte (1974), uno de los trabajos más representativos de Fassbinder.

La situación adquiere un giro inesperado cuando entran en escena primero la novia de Franz y luego Vera, un viejo amor de Leopold, que es (como en Un año de trece lunas, 1978, otro de los títulos esenciales de Fassbinder) un hombre que se cambió de sexo para intentar, como mujer, recuperar a aquel que lo abandonó y a quien no puede dejar de amar. La homosexualidad, sin embargo, no es el tema. Lo que le importaba al autor alemán era poner en evidencia la reiteración de los códigos de la conducta burguesa, aún en las relaciones más extremas. Lo mismo plantea la película, que es muy fiel a Fassbinder pero al mismo tiempo es capaz de tomar una sutil distancia con respecto a él y hasta ostentar un sello muy propio.

Revelación de la Semana de la Crítica del Festival de Cannes 1998, con su ópera prima Sitcom, apreciado en Venecia por su siguiente filme, Los amantes criminales, el director Ozon se afirmó luego en el cine francés con un cine más ortodoxo, hecho empero con talento (Bajo la arena, La piscina, la reciente Vida en pareja). A la altura de Gotas que caen sobre piedras calientes era empero más osado y provocativo. Reconoce haber utilizado como modelo de puesta en escena (cámara de frente a los personajes, un solo escenario, nada de exteriores) la adaptación que hizo Fassbinder de Las lágrimas amargas de Petra von Kant (1972), a partir de su propia obra teatral. El toque distintivo del realizador francés, sin embargo, se nota en el humor con el que acentúa ciertas situaciones que en Fassbinder podrían haber sido decididamente dramáticas y que aquí adquieren cierto distanciamiento, como cuando los cuatro personajes se ponen a bailar, muy divertidos, un viejo tema alemán de la época. Ganador de un Teddy a mejor filme en el Festival de Berlín del año 2000. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje