Tiene la palabra

Me obligan a escribir… para no otorgar

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* El miércoles 1º de febrero apareció en recuadro de la portada de esa publicación, conceptos del senador Eleuterio Fernández Huidobro referidos a la ocupación de tierras en Bella Unión. La calificó como «desubicada» y que «no se justifica».

La página interior recogía más declaraciones suyas sobre el asunto, agregando: «Pero es una opinión como cualquier otra y pueden haber opiniones distintas».

Como pertenezco al mismo sector que el senador y no comparto sus valoraciones, aunque no tengo su peso político, quiero hacer uso del derecho que me asiste como militante político a expresar mis puntos de vista y discrepancias.

1) Como la ocupación me interesó desde el principio, busqué fuentes de primera mano, para informarme seriamente sobre sus características. Entre ellas, la página web de la Presidencia de la República. Esta recoge la conferencia de prensa, luego del encuentro en el Edificio Libertad entre Jorge Vázquez, prosecretario de la Presidencia y los delegados de los ocupantes (UTAA, SOCA y Aparbu) llegados desde Bella Unión. Estos, en la ocasión acompañados por dirigentes del PIT-CNT expresaron claramente que «la medida de ocupar es por trabajo y no en contra del gobierno» Y agregaban: «En este momento lo que nos interesa es no perder los tiempos de laboreo, por eso fue necesaria hacerla ahora, y no la podíamos esperar, porque si la esperamos no agarramos la siembra de otoño, y nosotros queremos, así como apoyamos el proceso sucroalcoholero y luchamos por él, queremos participar en él. Y si no entrábamos ahora a la chacra, no la íbamos a poder trabajar, íbamos a tener que esperar a setiembre. Ese fue el motivo de que lo hiciéramos ahora». (*)

2) Me emociona la dignidad de quienes proponen ganarse el guiso con sus propias manos y no pretenden limosnas. Participé de la actividad artística para recaudar guita en apoyo de los ocupantes, en la que brindaron solidariamente su canto y su música, entre otros Ruben Olivera y Roberto Darvin.

3) Básicamente, apoyo las reivindicaciones de los trabajadores organizados, aunque esto no significa que jamás se equivoquen. Pueden errar en la oportunidad y la manera  en mi modesta opinión, no parece ser el caso actual de los cañeros- pero a la hora de tomar posición ideológica, creo innegable la justicia de sus planteos históricos.

4) Prefiero «errores» en la gente que se mueve por sus intereses legítimos y no la pasividad inoperante, cuando se trata de la diferencia entre procurarse el ensopado o comerse las uñas esperando los ritmos burocráticos.

5) Como asumo que este tipo de cosas no siempre pueden plantearse «blanco o negro» y que tienen mayor complejidad, a mi juicio acá deberíamos ampliar la cancha y tirar grandes temas sobre la mesa: ¿el derecho a la propiedad improductiva está por encima del derecho al trabajo productivo?, ¿quienes agachan el lomo deben respetar pacientemente los tiempos burocráticos y de brazos cruzados esperar que se cumplan sabiendo que el ciclo natural para preparar la tierra no espera?

6) Tal vez, haya llegado el momento de plantear abiertamente en nuestra sociedad el debate de un gran tema pendiente desde la etapa artiguista: la reforma agraria. Debería avergonzarnos más todas las carencias pasadas y presentes de miles de compatriotas de aquella zona del país, cuando existe tanta tierra improductiva y hay brazos dispuestos a trabajarla.

DARWIN IGUINI FERNANDEZ (INTEGRANTE DEL EJECUTIVO REGIONAL MONTEVIDEO DEL MPP) / C.I: 3.968.858-4

 

Carta abierta al presidente Vázquez

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Usted es hombre de Montevideo, quizás recuerde los versos de Serafín J. García en Tacuruses en su poema Orejano: «Yo sé que en el pago me tienen idea porque a los que mandan no les cabresteo». En el siglo XIX, Thoreau en los Estados Unidos, echó las bases de la desobediencia civil y pacífica que utilizarían entre otros Gandhi y Martin Luther King. Presidente Vázquez: Usted ha logrado hacer en un año de gobierno dos cosas fundamentales. Primero: unir a toda la clase política uruguaya y a gran parte de los comunicadores sociales en un pensamiento único, la defensa irrestricta de las plantas de celulosa. Segundo: concretar la vieja reivindicación de la izquierda de la Reforma Agraria; en efecto ésta se va concretando al confirmar, estimular y aumentar la privatización de nuestro campo y su concentración de miles de hectáreas en manos de capitales foráneos a quienes su gobierno llama a invertir en plantaciones y plantas de celulosa.

Ud. fue a visitar afectuosamente al Dr. Lacalle que concretó la Ley Forestal. ¿Se acuerda Ud. que otros blancos como Carlos J. Pereira nos alertaban hace años de la extranjerización del campo uruguayo? Este gobierno quiere hacer creer a la población de nuestro país que todos los uruguayos defenderíamos la instalación de plantas de celulosa en el Río Uruguay y las que se vienen a Tacuarembó y/o Durazno.

No, Sr. Presidente, somos miles de uruguayos bien nacidos, que decimos SI al Uruguay productivo y NO a las plantaciones de eucaliptos y pinos, NO a la instalaciones de plantas de celulosa en nuestros ríos, NO a la especulación inmobiliaria de toda la franja costera que está atentando contra nuestro ecosistema. Algunos de sus legisladores y ministros tratan de descalificar a los ambientalistas autóctonos y extranjeros.

Tenga la seguridad presidente Vázquez, con todo el respeto que le debemos a su alta investidura democrática, que entre los que lo votaron y los que no lo votaron, hay un pueblo que seguirá en la defensa civil de nuestra tierra, en la antítesis de vuestra política ambiental, todo ello por y para nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos.

ALFREDO FRANCO RODRIGUEZ / C.I: 1.187.005-6

 

Al rescate de un sueño

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* «¿Desarrollados? ¿Qué quiere decir desarrollados? ¿Llegar a construir un grupito siempre más rico, mientras la gran mayoría de la Humanidad vive en condiciones inhumanas?» – Helder Cámara

¡Hay gente crédula, mismo! Sin temor a equivocarme me atrevería a decir que la mayoría. Unos creen lo que les dicen, otros lo que leen y hasta hay quienes creen lo que ven en la televisión. Parece cosa de locos, pero así anda el mundo señores: a los tumbos y con rumbo incierto. Si mira con atención, verá que estoy en lo cierto. Se preguntará, ¿a qué viene esto?

Días atrás me encontré con mi amigo Horacio, el que estaba en Nueva York. Trabaja de soldador y está feliz. Allá le iba muy bien, pero extrañaba como loco, y se tuvo que volver.

Café mediante, hablamos de todo un poco. De la familia, de su estadía en EEUU, de los estragos que hace la merca, de la inseguridad, de la soledad, del miedo… Ah, y de los viajes.

«Que en todas partes se cuecen habas» -dijo a modo de introito- es rigurosamente cierto. Tan cierto, como absurdo y estúpido es afirmar que los pueblos tienen los gobiernos que se merecen. Al contrario, desgraciadamente, los pueblos no tienen los gobiernos que merecen.

Conozco -todos conocen- más de un país al que malos gobiernos y peores gobernantes, convirtieron en ruinas, cambiándole tan sólo una letra: de una «joyita» hicieron una «jodita»

«Para muestra basta un botón» -juzgó Horacio, fiel a su costumbre de recurrir a lugares comunes, y continuó-, «hay en el Sur un
país, un pequeño y bello país, exiguo de territorio, pero pródigo en valores. Un país que por su nivel sociocultural fue modelo en el concierto de las naciones y que por años fue un espejo en el que se miraban otros pueblos del mundo».

Aunque lo intuía -las pistas eran muy claras y precisas- quise saber a qué país se refería.

«Los memoriosos, sin duda saben de que hablo» -contestó y prosiguió-, «este paisaje, el bello, y en apariencia eterno panorama cambió». El promisorio futuro que creíamos construir arrullados por arengas, letanías y antífonas no era tal. Las promesas de un destino mejor no fueron más que eso: promesas. Mientras nosotros seguíamos siendo los mismos, la realidad mutó, varió grandemente, cambió, o quizás nos la cambiaron sin que nos diéramos cuenta.

El nepotismo era habitual, el acomodo se hizo costumbre, los privilegios moneda de curso legal, la impunidad suplió, cuando no desbancó lisa y llanamente a la ley y la inmunidad se convirtió en una coraza para unos pocos, poquísimos; curiosamente elegidos por muchos.

Cuesta creerlo, pero mientras muchos hacían de la obra pública un negocio con el que se llenaban los bolsillos, las «obras públicas» dormían el sueño de los justos. Lo relativo del tiempo en su máxima expresión. Muchas obras urgentes fueron sucesivamente aplazadas, postergadas, pospuestas, diferidas y hasta canceladas o, en una excelsa muestra de ineptitud e incompetencia dilatadas en el tiempo. Cierto que «El Mago» dijo que «veinte años no es nada», pero obras paradas por treinta, cuarenta o más años, es mucho, muchísimo tiempo.

Ahora no tenía dudas. Finalmente sabía de qué país hablaba Horacio. Desgraciadamente o quizás no tanto, ambos hablábamos del mismo. Del país posible con el que tantos habíamos soñado. En definitiva hablábamos de un sueño. De un capullo que finalmente se convirtió en flor. De una quimera que dejó el capullo, se hizo mariposa y se echó a volar y que por momentos hasta parece escapársenos de las manos. ¿Estaremos aún a tiempo de rescatarlo?

CARLOS GEROSA CAMARGO / [email protected]

 

¿Dónde está el gremio policial?

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Al igual que muchos compañeros apoyamos el cambio, buscando un nuevo sistema de trabajo y de relacionamiento con la población, más que nada por un NO a la corrupción y al acomodo interno. Pero acá en el Interior no se avizoran los cambios y por ejemplo por nombrar algo el llamado Verano Azul, está estipulado que lo efectivicen policías que cumplen tareas en la zona de la costa y que aparte de su turno normal realicen 4 o 6 horas extras. En cambio acá pasa de todo.

1- Policías que cumplen con lo establecido y cobran.

2- Policías que cumplen 6 horas de funciones administrativas y cobran.

3- Policías que no trabajan más de su horario normal y cobran.

4- Policías que lo cumplen y no cobran.

5- Policías que durante todo el año cumplen tareas administrativas y llega el verano y recuerdan que son ejecutivos.

6- Policías que viajan todos los días a la costa por trabajo y no cobran.

Me pregunto yo dónde está el Gremio Policial que no controla esto; cuándo se creará una verdadera oficina de Asuntos Internos que esté integrada por policías de varios escalafones y jerarquías y por supuesto no estén comprometidos. Le agradezco su tiempo y espacio.

UN ROCHENSE

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