Apuesta renovada y de buena calidad
El resultado es positivo y se traduce, por ejemplo, en una lista de treinta y cinco largometrajes de quince países donde calidad y rigor se dosifican equilibradamente con la necesaria dosis de glamour (la presencia del renombrado cineasta chilenio Miguel Littin y el aterrizaje de Victoria abril, la chica Almodóvar que viene a presentar su propuesta discográfica titulada Putcheros do Brasil) Con respecto a los filmes en cuestión, cabe subrayar la exhibición de la excelente producción alemana El noveno día del director Volker Schlöndorf, una trama que sirve para que los germanos le vuelven a hincar el diente al tema del nazismo a través de una mirada frontalísima sobre el colaboracionismo y las intrincadas relaciones de la Iglesia y el Tercer Reich. La película ha recibido galardones varios y cuenta con la memorable actuación de Ulrich Matthes (el actor que encarna a Goebbels en La caída). Impresionante.
No menos valioso resulta el título Donde está la verdad del canadiense Atom Egoyam (El dulce porvenir; Arafat). A modo de rompecabezas policial pero alejándose del trhiller esquemático clásico, el cineasta reconstruye una historia de crónica roja que se transforma en profunda reflexión sobre la conducta humana además de estructurar una caligrafía cinematográfica de primer nivel. Al interés de la producción se le agrega, además, el condimento de algún conocido rostro hollywoodense como el de Kevin Bacon, otro actor que viene escalando posiciones.
De la producción latinoamericana también cabe destacar algunos filmes como Carreras del carioca Domigos de Olivera, una inteligente comedia dramática sobre los medios de comunicación y el exitismo que obtuvo el Kikito de Oro del Festival de Gramado como premio a la Mejor actriz, Priscilla Rozembaum; Mi tío mató a un tipo, otra agradable comedia brasileña de Jorge Furtado (El hombre que copiaba), que inauguró el festival, logrando un auténtico entusiasmo por parte del público que colmaba las instalaciones del Cantegril Country Club. También Mi mejor enemigo del chileno Alex Bowen marca su punto de interés a partir de una historia situada a fines de la década del 70 y basada en el conflicto limítrofe que Chile y Argentina tuvieron por esos tiempos. La cinematografía andina no se limita a este aporte particular sino que también agrega otra realización a tener en cuenta como La sagrada familia de Sebastián Campos, sobre turbulencias parentales que pueden estar representando ciertos sectores de la sociedad, sin olvidar la propuesta de La última luna del ya mencionado Littin.
Por último, pueden agregarse filmes como Agua con sal del español Pedro Pérez Rosado que trata el tema de la inmigración y Hasta pronto del director Galo Benoit Jacquot sobre caso real de joven de familia acomodada que abandona el spleen de su ocio parisino para seguir a un delincuente marroquí del que se enamora. Con algunos rasgos que recuerdan la herencia del la Nouvelle Vague, la propuesta ha recibido varios reconocimientos internacionales y es otra de las perlas que conforman este nuevo festival cinematgráfico de Punta del este. Enhorabuena. *
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