Tiene la palabra
Yemanjá: la vida que nos ofrenda el agua
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Llega otro dos de febrero y no es necesario ser creyente para sentir que el clima se predispone a algo especialísimo que, como hecho cultural, trasciende a fieles y profanos.
Nuevamente es la fiesta del mar en Uruguay e igual que todos los años y en forma creciente, el país entero se apresta a revivir los festejos relacionados a nuestra Gran Madre del agua: Yemanjá.
Es que la reina de los océanos es muy imponente para pasar inadvertida. Su propia imprescindibilidad hace que no pueda ser ignorada. ¡Qué haríamos sin el agua!
En cuanto a la dimensión espiritual o religiosa que se otorgue al momento, es un plano por demás subjetivo y por supuesto, sagrado. Yemanjá orixá africano, es la energía del mar para nosotros los afroumbandistas. Nace del religare yoruba que al servicio del dios único; Olorum u Olodumaré; concibió divinidades o porciones del Creador en las diferentes manifestaciones de la naturaleza de la cual se nutría para sobrevivir. Así es que necesitando cosechas abundantes cultuó a Exu dueño de la fertilidad de la tierra; en las aguas de ríos y lagunas que permitían la subsistencia a su gente vio a sensuales mujeres a las que personificó como Naná, Oxum o la propia Yemanjá; en el verde de la campiña y la selva al cazador Oxosse; en los fenómenos climáticos como la tormenta, el rayo, el arcoiris o el viento reconoció al rey Xangó, a Oxumaré, y a Iansá; como dueño de la muerte y las enfermedades a Omulú-Xapaná; y en el aire -aliento de vida- sintió al Padre Oxalá repartiendo el ser a los humanos.
Varios cientos de orixás se perdieron con la cruenta diáspora, y sólo algo más de una docena conservan su culto aquí en América. La desgraciada exportación de seres humanos que supuso la esclavitud, permitió sin embargo la preservación de rituales ancestrales que en gran medida, se diluyeron incluso en la propia Africa a fuerza de conquistas foráneas económicas e ideológicas.
De la fusión de las creencias indígenas locales, con el africanismo y el catolicismo cristiano, nace a inicios del siglo veinte en Brasil, la religión de los pobres y de los excluidos, producto espiritual de la realidad social pos conquista. Mensaje de paz por excelencia, Umbanda es resguardo de identidad cultural, acervo de idiosincrasias milenarias, valuarte de esencia y costumbres nativas que adquieren significancia por el rito y únicamente a través de él son preservadas.
Esta amalgama de universos de adoración tan diferentes, fue una necesidad durante la esclavitud ya que las prácticas religiosas de los sometidos eran consideradas, además de atrasadas, conspirativas contra el orden establecido. De ahí la importancia de la inteligencia emocional africana que camuflando a sus orixás tras la apariencia del culto a santos católicos, no solo los libró de desaparecer, sino que los mantuvo vivos y energizados para cumplir su función de amparo en un momento crucial. Así el sentimiento de unidad y resistencia se fortaleció hasta permitirles ser libres.
El sincretismo durante la esclavitud fue necesidad, en Umbanda se trasformó en principio y hoy es testimonio de aquello que nunca debió suceder.
Hay riquezas tan profundas como los océanos de Yemanjá en estas historias.
Volviendo a nuestra tierra que ya huele a dos de febrero, una vez más llegarán al mar los pedidos portando esperanzas de milagros añorados. Los cursos de agua todos y fundamentalmente las costas, recibirán a místicos y devotos, igual que a turistas, casuales paseantes y periodistas. Habrá bondades para todos. La fuerza expansiva de una gigantesca e inspiradora ola de fe -por su antes y después- transformará por tres días el rostro de la ciudad y de casi todo el país.
Hay quien nos juzga ignorantes por creer que dándole una ofrenda a la naturaleza, ésta nos permitirá seguirla habitando en salud.
El agua es el más importante de todos los compuestos y uno de los principales constituyentes del mundo en que vivimos y de la materia viva. Casi las tres cuartas partes de nuestra superficie terrestre están cubiertas de agua. Es esencial para toda forma de vida y aproximadamente el 70° del organismo humano es líquido. Si el pensar que es inconcebible la vida sin agua y a estar por los pronósticos, ésta será no lejanamente un bien de altísima cotización nos hace ignorantes, pues lo seremos. La sabiduría indígena tribal percibió esto hace muchos miles de años. No lo escribían en diarios ni lo difundían por Internet, simplemente era su forma de vida.
Que el dos de febrero sea algo más que un día para llevar flores a la playa como mero acto costumbrista. Que sea también un tiempo de reflexión sobre la importancia de los dones naturales y de qué forma contribuimos a su desarrollo sostenible o al menos a su permanencia sustentable.
Es la orixá africana para algunos de nosotros -se han calculado alrededor de 500.000 personas en torno a la celebración- pero el agua está ahí para brindarse a todos y debe seguir estando sana para generaciones venideras.
Simplemente busco revalorizar los diversos e importantes significados del mensaje Yemanjá. Un fenómeno que a través de los tiempos y en forma incontestable, ha dejado de ser privilegio exclusivo de los umbandistas, para convertirse en una conmemoración local típica. Busco en definitiva; reivindicar el contenido social del festejo. Pienso porqué a la Yemanjá uruguaya la desean los extranjeros, que vienen en febrero en aviones y barcos a visitar este pequeño país por Carnaval, las Llamadas y la Fiesta del Mar, mientras pasa desapercibida para los propios que desde lugares de decisión pública, podrían hacer algo para impulsar su fiesta. Creo que tomar la iniciativa de prestarle atención desde el Gobierno a una convocatoria masiva y espontánea de tal magnitud, le haría bien al país, incluso económicamente, además de reforzar valores como el pluralismo y la no discriminación.
SUSANA ANDRADE / WWW.ATABAQUE.COM
¿Qué ocurre en el sanatorio del BSE?
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Un hecho que no por reiterado sigue siendo serio, ocurrió en el día de hoy en la Central de Servicios Médicos del Banco de Seguros del Estado. En horas de la mañana, no funcionaba ninguno de los tres ascensores con que cuenta dicho centro de asistencia de accidentados del trabajo: luego se solucionó el problema en uno de los chicos, pero el montacamillas de amplio espacio, estuvo durante todo el día inactivo.
Insólitamente, los pacientes que ingresaban y debían ser internados, debían subirse «a pulso» por las escaleras. Algunos, eran enviados a sus domicilios, cuando a criterio de los médicos podía optarse por esa «solución».
El problema de los ascensores de la central médica del BSE es viejo. Por el montacamillas mayor, que se usa para el traslado de pacientes, que vienen para el Departamento de Alimentación de 4to. Piso. También se bajan (aunque usted no lo crea!) deshechos del block quirúrgico y bolsas de basura que los limpiadores de una empresa privada, deben bajar a la planta principal para luego ser llevados por los camiones de la IMM. Sin duda, toda una aberración, cuando un montacargas que iba a ser destinado a tal fin, permanece inactivo.
Muchos funcionarios, pacientes ambulatorios y gente que concurre por distintos trámites, lo mismo que visitas, fueron obligados durante todo el día a subir y bajar escaleras, creándose innumera
bles situaciones de protesta.
El sanatorio llega al colmo, de tener que llamar a los médicos de guardia, desde el servicio de emergencia por celular, originándose cuantiosos gastos. Las comunicaciones a distintos sectores del sanatorio, al parecer sólo pueden hacerse de esa manera!.
Mucha gente que vive el drama, pide que el Directorio que preside Don Gustavo Vilaró, de una buena vez decrete la intervención médica y administrativa de la Central de Servicios Médicos, donde aun manda la gente que pusieron blancos y colorados y que, indudablemente, no parecen aptos para conducir un centro sanitario que otrora fuera modelo en su género en toda América!.
Como «perla» final, también ha creado mucho malestar a nivel de personal especializado en enfermería, el llamado a concurso para aspirantes, los que deben proceder únicamente de una Escuela de Enfermería de la Ciudad Vieja. Lo que ha levantado la queja furibunda de otros centros de enseñanza de técnicas de enfermería.
ARBELECHE, R. / C.I. 3.199.672/3
Argentina en deuda con Uruguay
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Los episodios de la asonada entrerriana en los cruces legítima e internacionalmente establecidos entre Uruguay y Argentina, demuestran que la nación vecina continúa como un país sin conciencia de la legalidad o la ilegalidad, de la justicia o la injusticia, de la moral diplomática o la inmoralidad diplomática.
Es verdaderamente sorprendente que patotas de individuos ignorantes de las leyes, del derecho internacional, de todas las normas fronterizas, se erijan en jueces y gendarmes de las relaciones, relegando a sus propios gobernantes a un papel de monigotes, en rol secundario, timorato y desplazado de su verdadera jerarquía.
Es lo que el pueblo argentino ha aprendido de su propia historia: durante más de medio siglo la República Argentina ha carecido de democracia política. Precisamente, uno de sus propios presidentes, electo en las urnas, enrostró a los insurrectos que llegaban para deponerlos: «Â¡ustedes son como los ladrones: vienen de noche!»
Soy hijo de madre argentina. Sus restos descansan en Buenos Aires. Cursé en la República Argentina la escuela primaria, secundaria y la Universidad, hasta que en actitud deleznable fui expulsado por sentirme demasiado argentino. Juré la bandera argentina.
Los exiliados argentinos refugiados en nuestro país en la segunda mitad del siglo XX declaraban avergonzados, que el Uruguay llevaba a la Argentina 50 años de ventaja democrática.
Precisamente, cabe retrotraerse a aquella época. Argentina está en deuda con el Uruguay. El gobierno argentino debería reconocerlo.
Por la humilde casita de Las Heras y Ayacucho, la Embajada Uruguaya, desfilaron como refugiados políticos Agustín Rodríguez Araya, ex gobernador de Santa Fe, ex ilustre legislador desaforado por el dictatorial gobierno de Perón… el prestigioso propulsor de la aviación argentina, teniente coronel Atilio Cattáneo a su vez legislador radical, a cuya cabeza Evita pusiera precio.
Fui honrado por la amistad de Rodríguez Araya y de Cattáneo.
Merece ser citado también Ernesto Sanmartino, brillante legislador cuya oratoria fuera insoportable para los lacayos parlamentarios oficialistas.
Silvano Santander, también destacado legislador, Raúl Kinsella, quien fue contratado por Radio Carve, Alfredo Palacios, insigne luchador socialista, en sus inicios el más joven de los parlamentarios a través de toda la historia, y más de un centenar de opositores argentinos.
Es importante historiar, que por sostener el Derecho de Asilo, la Embajada Uruguaya fue descaradamente agredida, expulsando sin miramientos, en primer lugar al ministro plenipotenciario y consagrado historiador, Luis Enrique Azarola Gil, (mi padre, conjuntamente conmigo y mi hermano Juan Ignacio, ambos menores de edad), luego al Embajador Mac Eachen, brevemente al frente de la Embajada y finalmente al secretario diplomático Enrique Palacios.
Por todo lo expuesto, Uruguay merece el respeto, el reconocimiento y la gratitud de la República Argentina.
Por el contrario, somos tratados como enemigos y hasta se respalda sin sanción alguna, que un conjunto de aventureros inescrupulosos, en nombre de una extraña e injustificada organización sin causa, violen nuestra soberanía.
Las autoridades argentinas proceden con atrevimiento y enemistad. Merecen nuestro repudio y desprecio.
JOSE LUIS AZAROLA SAINT / C.I. 875.196
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