"ME FASCINA EL PODER PORQUE RESUME TODA LA GRANDEZA Y LA MISERIA DEL SER HUMANO"

García Márquez no escribe y sólo lee

«El año 2005 me lo he tomado sabático. No me he sentado ante la computadora. No he escrito una línea. Y además, no tengo proyecto ni perspectivas de tenerlo. No había dejado nunca de escribir, este ha sido el primer año de mi vida en que no lo he hecho», afirmó «Gabo» durante la entrevista, mantenida en su casa de México, donde vive con su mujer, Mercedes Barcha, desde 1975. Premio Nobel de Literatura 1982, García Márquez encontró según él una «cosa fantástica» en la que ocupar su tiempo: ¡Quedarme en la cama leyendo! Leo todos aquellos libros que nunca tuve tiempo para leer», afirmó, antes de indicar que está encontrando «excusas» para prolongar su sabático. «Ahora que puedo leer sin escribir, a ver hasta dónde llega», se preguntó el colombiano, considerado el «padre» del realismo mágico, antes de agregar casi inmediatamente que «si mañana se me ocurriera una novela, ¡qué maravilla sería!». «La gente debe saber que si publico algo más, será porque valga la pena», explicó García Márquez antes de indicar que seguramente no va a escribir el segundo volumen de sus memorias, tituladas Vivir para contarla. «Me doy cuenta de que si publico un segundo tomo, voy a tener que decir en él cosas que no quiero decir, a causa de algunas relaciones personales que no son muy buenas», respondió en cierto tono enigmático y sin dar nombres el autor de El otoño del patriarca, El coronel no tiene quien le escriba, El amor en los tiempos del cólera, Cien años de soledad y Del amor y otros demonios, entre otras novelas célebres. Su fascinación por el poder y su amistad con jefes de Estado y de gobierno desde François Mitterrand o Bill Clinton hasta Felipe González, también forman parte de la entrevista realizada por Xavi Ayén. «Como escritor me interesa el poder porque resume toda la grandeza y la miseria del ser humano», dice García Márquez, que recibió al periodista en el estudio donde trabaja, donde se ve una enorme mesa de madera rodeada de paredes tapizadas de libros. García Márquez tiene otra casa en Barcelona. «Sigo yendo a esa ciudad, con frecuencia casi anual, aunque mi visita del año pasado causó demasiado alboroto porque esta vez llevaba cinco años sin ir», explica.

En efecto, el 28 de abril de 2005, García Márquez, asistió en Barcelona a una cena ofrecida por el gobierno regional, visita que generó un revuelo entre la prensa pues en 2001 había prometido públicamente, junto a otros intelectuales de su país, que no volvería a España mientras este país exigiera visa a los colombianos, medida que, por otra parte, sigue vigente. Como mediador por la paz en Colombia en el diálogo entre el gobierno de Alvaro Uribe y la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), García Márquez entiende que el «tema de fondo» en la violencia colombiana es «una situación económica muy escindida entre los muy ricos y los muy pobres», con el añadido del negocio de la coca.

«El día en que se acabe la droga, todo va a mejorar muchísimo, porque eso fue lo que exacerbó todo. (…) Ya no pelean por la política, sino por el control de la droga. Y Estados Unidos también está totalmente metido en eso», afirma. Su último trabajo publicado es la novela corta titulada Memoria de mis putas tristes. Gabriel José García Márquez nació en Aracataca (Colombia) en 1928. *

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