Tiene la palabra

Las plantas de celulosa: un sacrificio inútil

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Escribo nuevamente a LA REPUBLICA (hace poco lo hice con un mensaje titulado «La perversa lógica moderna y las plantas de celulosa») para expresar mi opinión sobre lo siguiente:

Estoy en contra de la instalación de las plantas de celulosa en la región, pues las considero contaminantes y por esto asesinas. Ahora bien, hasta hace unos pocos días creía que las plantas de Botnia y Ence eran una carga, una herencia del gobierno anterior, y que este gobierno, que me merece menos desconfianza que los anteriores, tenía que lidiar con ello de la mejor manera posible. Esto es: continuar con las obras, y permitir la instalación y el funcionamiento de las plantas, y que luego (sabiendo que contaminan), al ver que las empresas incumplían los compromisos ambientales, expulsarlas sin indemnización (pues supongo que si ahora se las expulsa, se les deberá pagar indemnización).

El tiempo que, en dicho caso, las plantas contaminaran, significaría la muerte y el envenenamiento de animales, vegetales, humanos, tierra, agua y aire, pero serían, al fin y al cabo, pérdidas calculadas y con un propósito: expulsar a las empresas contaminantes y no permitir que se instalen nunca más. Esas pérdidas, esas muertes, entonces, serían un sacrificio (al que desde ya me opongo, pero bueno, la política es la política, y para muchos importan más los sistemas que los seres humanos).

Pero. No, señores y señoras. El anuncio de que otra planta se instalará en el río Negro y que otra empresa forestal planea venir al norte del país, me obliga a pensar otra cosa. No es un sacrificio para obtener la posterior cura de nuestro ambiente, de nuestro rincón en el mundo. Son sacrificios para obtener ganancias. Y en esos sacrificios inútiles son cómplices las empresas, el gobierno y el parlamento. Y por supuesto, la ciudadanía que los apoye.

Los dirigentes de Stora-Enso fueron clarísimos: vienen por nuestra agua (y no sólo ellos). ¿Qué dicen ahora los muy artiguistas que ocupan la mayoría del Parlamento y el Edificio Libertad? ¿Dónde quedó ahora aquello de que «No venderé el rico patrimonio de los orientales al bajo precio de la necesidad»? ¿Lo habrán olvidado convenientemente, ahora que los pueblos de ambas orillas del Uruguay podrían unirse en una causa común (lo cual sí es artiguista y a ello responden las tricolores en los cortes de ruta de Entre Ríos), para sostener un rancio discurso nacionalista que busca codificar el asunto como una lucha entre Argentina y Uruguay?

Ojalá que toda la sociedad, de ambas márgenes del Uruguay y del Plata, se informe y discuta, reflexione, tome acciones, se movilice, porque está en juego nuestra propia vida y los medios que hacen posible nuestra propia subsistencia como seres humanos, y no nos dejemos avasallar por sentimientos nacionalistas (cortinas de humo), o nos dejemos caer en la desesperanza de un sistema que nos propone o morirnos de hambre o morirnos de cáncer. Aún hay tiempo. Pero no mucho.

DIEGO ESTIN GEYMONAT / [email protected]

 

Caballerito, váyase al carajo

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Estimado amigo Fasano, luego de la publicación de algunas de mis reflexiones en su solidario periódico, he recibido un e-mail injurioso de un tal Hebert Santa Cruz que dice así: «No me asombra que usted le escriba al cerdo de Fasano, usted debe ser de igual calaña que él y por lo tanto se halagan mutuamente, se les aplica aquello de «cree el ladrón que todos son de su condición» por suerte en este país ya se están dando cuenta quién es quién y ni poniendo el pasquín a $ 15 logra su venta. No gaste tiempo en escribir, a nadie le importa lo que usted piense», que por lo visto está radicado en España.

Existen varias posibilidades. La más probable es que sea un antiguo criminal y torturador prófugo y que mis propósitos le hayan fastidiado. Otra es que sea un simple imbécil, pues por el simple hecho de que haya hecho uso de la hospitalidad de la rúbrica Pido la Palabra, infiere que tengo una relación orgánica con su periódico, cuando en realidad mi relación es de puro reconocimiento por la labor que viene realizando desde antes de la dictadura. Además, este sujeto escribe con faltas de ortografía y con una pobre sintaxis, ni hablemos de su estilo, el que me hace recordar la carta que Seutonio dirigió a Nerón antes de suicidarse «Masacra pueblos, quema ciudades, pero no masacres la poesía».

Existen otras posibilidades, pero para qué gastar tinta en un individuo que tiene tan poco tino para expresarse.

Al principio pensé reaccionar como me es habitual en estos casos, con la indiferencia, pues la indiferencia es el castigo adecuado para los mediocres. Pero al fin decidí, saliendo de mi habitual cortesía y mesura, abusar una vez más de su hospitalidad periodística para hacerle llegar un mensaje al sujeto Hebert Santa Cruz:

Caballerito, váyase al carajo.

Estimado amigo Fasano, una vez más me despido con un saludo fraterno.

MARIO E. DELGADO BUTTURINI / HEBERT SANTA CRUZ / [email protected]

 

Para mi hijo Rodolfo – 18/03/1951 – 7/01/2006

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

 

Mi corazón era un puzzle Desde que naciste

compuesto de cuatro partes indiecito lindo,

iguales, distintas, irregulares. me hiciste feliz,

Cada una de ellas, Alumno brillante,

llenas de esperanzas, rebelde estudiante,

proyectos, ideales nobles, ni esos dos balazos (**)

siempre solidarios. pudieron contigo.

He perdido una; Luchaste por toda

aunque la busque, causa justa,

sé, no la encontraré en primer lugar.

Mi puzzle corazón Noble, compañero,

hoy, está deshecho, visionario, idealista.

maltrecho, Esta madre escribe,

no lo podré armar, con mucho dolor.

nunca, nunca más. Prometo a la luna,

Jamás se podrá le prometo al sol,

llenar ese espacio. que tus detractores,

Aunque ponga fuerza, seres sin valor:

voluntad, amor, mediocres, oscuros,

ahora, mi corazón ignorantes, nulos.

late desigual. No pensaron nunca,

que al dejar la vida

por tu lucha franca,

Resististe tanto, por tu convicción,

falacias, engaños, llena de grandeza,

enfrentaste jueces, (*) serás recordado,

enfrentaste seres jamás olvidado.

cobardes y viles, Hoy, yo te aseguro,

Mientras tu trabajo que gente valiosa,

mientras tu memoria, seguirá tu senda,

se agranda, se aclara, pelearán tu idea,

ellos, ya no saben, levantarán bien alto

ni quiénes son, esas, tus banderas.

ni para qué están.

 

12/01/2006

(*) Acusado por una organización indigenista, Rodolfo fue procesado (sin prisión) por vilipendio de cadáver, por haber apoyado a la Facultad de Medicina al querer extraerle un molar a Vaimaca Perú, para conocer su ADN. (Luego fue sobreseído).

(**) El 14/08/1970, después de una manifestación conmemorando dos años del asesinato de Líber Arce, es baleado en la cabeza por fuerzas del ejército frente a la Facultad de Medicina.

 

El País contra Antel, ¿por qué?

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Deseo plantear una inquietud en su prestigioso matutino, al tiempo que saludo su triunfo por la libre circulación de LA REPUBLICA a un precio acorde con la iliquidez que viven hoy muchos uruguayos. (De paso, nobleza obliga, pensamos que debe usted rectificar una información de que El País no se había ocupado del tema. Lo hace en la edición de hoy).

Quienes alguna vez estuvimos vinculados al ente de las comunicaciones, Antel, observamos cómo de un tiempo a esta parte el diario El País, que de todos modos lucra con importantes avisos del organismo, la emprende contra el mismo, criticando hasta lo incriticable.

Tanto en el diario caganchero como en su suplemento «Qué Pasa» (que pretende debió usarse el dinero gastado en la Torre de las Comunicaciones para construir cárceles) un día sí y otro también observamos un «palo en la rueda» a todo lo hecho por el Directorio que preside la ingeniera María Simon, que nadie duda lleva las riendas del ente con absoluta seriedad y eficacia.

Días pasados en su Sección «Se dice», que destila veneno a diestra y siniestra contra el gobierno del doctor Tabaré Vázquez, sostenía que algunos directores de Antel y el propio gerente general, estaban ausentes por vacaciones.

Por lo visto, «El País» ni se enteró de que antes de tomar algún director unas breves (y merecidas) vacaciones, dejó firmadas debidamente las resoluciones más importantes. En cuanto al gerente general, también El País no supo que al tomar licencia el ingeniero Saldías, su colega el ingeniero Novoa pasó a ocupar su lugar.

La pregunta final surge sola: si tanto critica el matutino caganchero la gestión de Antel, ¿cómo se desespera por obtener millonaria publicidad del organismo, en su lucha contra CTI – Móvil y Moviestar, rivales extranjeros de los que también el diario, logra jugosos ingresos por publicidad?

Saluda muy afectuosamente:

LAURA RODRIGUEZ

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