"Acerca al hombre a situaciones inhumanas"
Ferreira es uno de nuestros más inspirados y activos directores de teatro. Tiene, al cabo de una carrera extensa, dos Florencios en su haber; entre sus más memorables puestas en escena destacamos La cantante calva, Sueño de una noche de verano, La muerte de un viajante, La soga, El último yanqui, Séptimo cielo, Frozen, Shakespeare comprimido, La brisa de la vida y El viento entre los álamos.
Nacido el 18 de junio de 1966, estudió un año en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, pero prefirió el teatro, ingresando en 1986 a la Escuela Municipal de Arte Dramático. Consiguientemente, Mario Ferreira se inició como actor, con actuaciones muy elogiadas en Cuenta un cuento, No Xirgu para nada, con La Comedia Peñarol, Doña Rosita la soltera, Queridos cuervos, El agujero en la pared, Yepetto, Gigi, Reina de corazones, Madre coraje, Barro negro, Caricias, Jardín de otoño, Hamlet, Las sirenas cantarán, Debajo de las polleras, Closer, Cena entre amigos, Las cosas que hacemos por amor, La prueba, El león en invierno.
Recientemente ingresó al elenco de la Comedia Nacional, una designación que el público de teatro consideró imprescindible desde hace mucho tiempo.
Como presentación de El método Grönholm LA REPUBLICA mantuvo la siguiente charla con Mario Ferreira.
–¿Cuándo entró en tu vida el teatro?
–Desde muy joven. Tenía 15 años, era el año 1982 y en un pizarrón del Liceo Bauzá se anunció la formación de un grupo de teatro dirigido por Alfredo Goldstein. Me inscribí, ensayamos dos obras cortas de Molière.
La experiencia me confirmó que eso me interesaba y a partir de allí no me desvinculé más del teatro.
–¿Qué vino después?
–Se armó un grupo, bajo la dirección de Hugo Bardallo, para reabrir el teatro Florencio Sánchez, en el Cerro. Se dio La cantata de Sta. María de Iquique y La ñata contra el libro de Cossa, hicimos teatro infantil. Allí estuve hasta el año 1986 en que entré a la Escuela Municipal de Arte Dramático. Entre tanto se formó «La comedia Peñarol», con la obra Cuenta un cuento (1987) de Adriana Lagomarsino. Esto fue de las cosas más importantes que he hecho.
–¿Por qué?
—Cuenta un cuento trataba temas muy duros, hablaba de la gente joven de 20 a 22 años y rastreaba cómo era la vida 10 o 12 años antes, bajo la dictadura; era algo muy divertido pero no frívolo. Aparecía todo: el pelo cortito en el liceo, la fobia por el Mundialito. Hasta el día de hoy hay gente que la recuerda.
Luego la Comedia Peñarol dio Una buena acogida, en La Barraca, de allí saltamos a Caricias, de Sergi Belbel, que fue lo último que hizo el grupo.
–¿Cuál de las obras que dirigiste es tu predilecta?
—La muerte de un viajante. Yo tenia 34 años, fue enfrentarme a un texto que para muchos puede ser la culminación de la carrera, y para mí fue de las primeras obras. El resultado fue muy gratificante, supe que podía, con un elenco importante, con gente que habían sido mis maestros como Elena Zuasti. El proceso de ensayo fue fantástico, por la entrega absoluta de todos los actores, el empeño en ponerse en la vida de esos personajes… Cuando se habla de la vigencia de la obra, hay que notar que en 2000 era tan vigente, por lo menos acá, como cuando se estrenó. Esa vida distorsionada, con vínculos familiares teñidos de mentira, ese doble plano en que se desarrolla la obra exigió mucho.
–¿Qué me podés decir de El método Grönholm?
–Surge como una propuesta de Movie Center, allí me dijeron de su interés en esta obra, un gran éxito en Buenos Aires, y cuyo propósito es dar al Movie Center un perfil distinto. Es una obra que sabe entretener. La pieza trata de los métodos de selección de personal en empresas importantes, métodos que acercan al hombre a situaciones inhumanas. Ese es el punto de partida. Los personajes son cuatro aspirantes a director de ventas y hay una entrevista conjunta.
–¿Qué querrías decir a los lectores de LA REPUBLICA?
–Que estoy muy contento con la política del Movie Center, donde me permitieron hacer las cosas como quería, con entera libertad para elegir el equipo en una sala impecable.
Compartí tu opinión con toda la comunidad