Zitarrosa: un año más de la leyenda

En la víspera se cumplieron 17 años de la desaparición física de Alfredo Zitarrosa, es decir del día en que «el flaco», como lo llamaban sus amigos, se fue para convertirse en leyenda.

Zitarrosa había nacido en Montevideo el 10 de marzo de 1936. Sus primeros pasos frente al micrófono los dio como locutor en radio El Espectador a fines de la década del 50, cuando también obtuvo los premios municipal y nacional de poesía.

En 1961, tras su alejamiento de CX 14, se radica en Perú donde también trabajó como periodista y debuto como cantante en la radio. Recién en 1964 cantó por primera vez en Uruguay.

En esa época editó su primer disco, el cual contenía canciones como «Milonga para una niña», «El Camba», «Mire amigo» o «Recordándote» que le merecieron reconocimientos a nivel internacional.
Desde entonces, aún durante el exilio y hasta poco antes de su fallecimiento, Zitarrosa compuso cientos de canciones y editó decenas de discos que hoy forman parte de la rica herencia cultural que dejó al país.

El mismo definió su oficio como nadie: «Nosotros los cantores tenemos que cantar lo que el pueblo siente y nos equivocamos muy a menudo, especialmente cuando nos sentimos vanguardia, la vanguardia es la clase obrera. No somos creadores, somos recreadores de lo que la gente siente y piensa».

Por reflexiones como esa, un talento incomparable para sintetizar en canciones el contexto social que lo rodeaba, y por la voz grave pero cálida que evocaba cierta ternura, Zitarrosa se convirtió en uno de los referentes más importantes de la música uruguaya sin necesidad de encasillarlo en un género particular.

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