La vuelta de Nine Inch Nails
A cinco anos de su demoledor, espasmódico The Downward Spiral (La espiral descendente) después su exquisita contribución musical a la banda sonora de Lost Highway (Carretera perdida), la película del maestro David Lynch, reaparece intacto, fluidamente creativo con The Fragile.
El animador de Marilyn Manson, con el cual hoy parece haber tenido un cortocircuito a nivel personal, junto a su banda ha disenado un disco complejísimo y por momentos shockeante en su marejada sonora y letrística.
Trent Reznor se lanza a una estética de choque, su santo y sena: un disco personal, con su yo particular descarnándose en historias pesadas y con una superficie musical qu potencia sus razones y sinrazones confesionales. Pega en el pecho cada texto, cada juego de sintetizador o los ululantes riffs de guitarras.
Es Trent Reznor en una solución al ciento por ciento. Es Nine Inch Nails produciendo alta intensidad y un estadio de hiperrealidad paradójicamente alucinante: la fórmula preferida de este compositor mayúsculo y sin vueltas para decir las cuarenta con una suerte de irritación conmovedora y por cierto con una estrategia sonora estupenda.
Volvió Trent Reznor. Tardó en resurgir, pero hay tardanzas que se justifican: The Fragile (así se llamaba un magnítico disco del grupo Yes) es la comprobación de un individuo que desde sus tinieblas más hondas, puede exorcisarse y hacer música superlativa.
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