Una isla uruguaya en la isla cubana
La otra particularidad es que el material fue elaborado íntegramente en Montevideo por integrantes de la Fundación Rodney Arismendi y, a solicitud de la misma, por especialistas uruguayos en diversos aspectos de la cultura nacional: literatura, artes plásticas, cine, música, entre otros. En marzo la revista será presentada en Montevideo con participación de universitarios cubanos, en particular de Antonio Bermejo Santos, director del departamento de Filosofía y Teoría Política de la Universidad, quien ya interviniera en el encuentro internacional sobre «Vigencia y actualización del marxismo en el pensamiento de Rodney Arismendi» organizado por la Fundación en setiembre de 2001 en nuestra capital.
El legado de Arismendi
Un tercer aspecto inusitado es que el acto fue clausurado con un improvisado discurso del embajador uruguayo en Cuba, Jorge Mazzarovich, estando presentes además estudiantes uruguayos de la Universidad Médica de Santa Clara así como Cristina Sosa, hija del recordado maestro Jesualdo. El panel sobre el legado de Arismendi estuvo integrado por Bermejo Santos y por Thalía Fung y Carmen Gómez, presidenta y vicepresidenta de la Sociedad Cubana de Investigaciones Filosóficas, conocidas ambas de los uruguayos por haber intervenido también en el evento arriba citado. Las palabras de bienvenida fueron pronunciadas por Mely González Aróstegui, decana de la Facultad de Ciencias Sociales, y la presentación de la revista por el director de la misma, Ordenel Heredia, estando presente además el escritor e investigador del Instituto de Literatura y Lingüística, Virgilio López Lemus. Se difundió un mensaje de Armando Hart, quien participó en Montevideo en el acto de inauguración de la Plaza Rodney Arismendi en el Cerro que coincidió con el encuentro mencionado; se exhibieron fotos de Arismendi, algunas de ellas con Fidel Castro, se escuchó poesía y un miniconcierto a cargo del trío Trovarroco, que ha acompañado a Silvio Rodríguez en sus giras.
Pero lo realmente novedoso es el contenido de la publicación. Esta se abre con sendas notas sobre la vigencia del pensamieno de Arismendi y su valoración de la revolución cubana, por parte de María Luisa Battegazzore y Niko Schvarz, así como de una breve síntesis histórica del Uruguay contemporáneo por la historiadora Miriam Divenuto.
El resto de las 176 páginas está dedicado a la cultura uruguaya. Aquí nos encontramos con unas cuantas cosas inéditas.
Una visión de la cultura uruguaya
Son estudios originalísimos, que por lo menos yo no había visto en ninguna parte. Me refiero -y voy a citar únicamente los títulos- a un Esbozo y guía de 15 años de ensayo literario e histórico en el Uruguay (1985-2000) por Wilfredo Penco; a una sorprendente Crónica de coincidencias entre Horacio Quiroga y Ernest Hemingway, obra de Graciela Mántaras; a un Registro sensible del canto poético del siglo XX por Washington Benavides; a estudios sobre el teatro independiente uruguayo, las artes plásticas en el Uruguay de la segunda mitad el siglo XX, y una aproximación al cine uruguayo, a cargo de Ruben Yánez, Olga Larnaudie y Oribe Irigoyen, respectivamente. Hay todavía unos Desafíos para un análisis de las vanguardias en la música popular uruguaya por Coriún Aharonian; un análisis sobre la Universidad de la República como centro de enseñanza superior, investigación, creador de cultura y baluarte de defensa de las libertades, por Ruiz Pereyra Faget, y una nota de Nancy Carvajal sobre la contribución de Jesualdo a una pedagogía latinoamericana.
Reitero que allá hay atesorado un valioso material de estudio a diversos niveles, que se podrá aquilatar cuando la publicación se presente en Montevideo. *
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