CALIDAD CINEMATOGRAFICA PARA VER EN LA PANTALLA CHICA

Los mejores filmes en video de 2005

La lista, entonces, podría comenzar por el irreverente filme Un Santa no tan santo (Bad Santa) de Terry Zwigoff protagonizado por Billy Bob Thornton. En clave de comedia negra, el filme presentó a un par de estafadores que desvalijan centros comerciales durante las fiestas navideñas aunque la concepción del largometraje se aleja del trhiller convencional para ofrecer una mirada más sombría y decadente del asunto. Irrespetuosamente escéptica, la propuesta dio lugar – sin embargo – a una cuota de insospechada ternura en un mundo de perdedores. (Renglón aparte para Billy, un actor inconmensurable).

También El señor Ibrahim y las flores del Corán (Monsieur Ibrahim) del director galo Francois Dupeyron fue otro de los títulos insoslayables. Protagonizado por Omar Shariff, el relato se estacionó por la década del 60, en un barrio obrero de París, para relatar la amistad entre un joven huérfano y el dueño del almacén situado frente a su casa. De esta relación entre dos seres tan diferentes (un anciano viudo musulmán y un adolescente amante del twist) surgió un cuadro poético que Dupeyron supo aprovechar en cada fotograma. (De paso, Shariff nos ofreció lo que   probablemente   sea una de sus mejores actuaciones).

En su estreno, el filme logró distinciones que incluyeron el Premio de la Audiencia, el Premio al Mejor Actor y el León de Oro del Festival de Venecia 2003, entre otros. En este cuadro de honor tampoco pueden títulos como el sólido filme testimonial A todo o nada de Mike Leigh o la delirante propuesta de Vida acuática de Wes Anderson, producciones que fueron votadas como los mejores estrenos videográficos de la temporada por la Asociación de Críticos de Cine del Uruguay y hubiesen merecido, con justicia, su espacio en la pantalla grande).

Otro título interesante resultó el filme coreano La hermandad de la guerra (Tae Guk Ki) escrito y dirigido por el cineasta Kang Je   Gyu. Si bien determinados tramos delataron cierta caída en el tomo melodramático, el largometraje se elevó por encima de esas pequeñas endebleces para erigirse como un emotivo canto antibelicista, de proporciones épicas, sobre la guerra de Corea. (Cabe señalar que, en su momento, el filme obtuvo el Premio a la Mejor Película de Beaksang Art y los Premios como Mejor Cinematografía, Mejor Dirección de Arte y Mejor Sonido del Festival de Deajong). El cine asiático también hizo acto de presencia con Friend, un filme coreano escrito y dirigido por Kwak Kyung Taek sobre la relación de cuatro amigos de la infancia que, con el tiempo, se ven enfrentados en pandillas rivales.

A pesar de una caligrafía narrativa con altibajos, el largometraje tuvo su pico de interés a través de un estilo que –con las distancias del caso– rememoró la estética de Abel Ferrara. A su vez, podríamos destacar al largometraje japonés Boiling Point del actor, guionista y director Takeshi «Beat» Kitano, un durísimo ejercicio policial que rompió esquemas según nos tiene acostumbrado el creador de Flores de fuego y Violent cop. Como siempre, Kitano hizo de la violencia una extraña (e inquietante) experiencia estética.

 

Del cine independiente  a Hollywood

Tampoco estuvo de más tomar nota de El vigilador, neologismo propuesto en la traducción española para titular este filme de Paul Lynch, protagonizado por Dennis Hopper y Asia Argento. De clima claustrofóbico, la historia estableció el extraño vínculo entre un demencial teniente de policía que toma como prisionera a una stripper que ha sufrido un intento de violación. Inquietante (aunque relativamente fallida), la película se jugó al histrionismo de sus actores (en especial, Hopper) logrando un atendible. En otro orden, Encadenados (Shackles) de Charles Winkler marcó su cuota de calidad a través de una descarnada radiografía sobre centro de reclusión donde negros y latinos luchan por la supremacía. No resultó una obra mayor aunque valió la pena investigar estos espacios de cine independiente, que no son muchos en la infraestructura hollywoodense.

De todas maneras, a pesar de lo señalado, en ciertas oportunidades la industria de la Meca logró presentar una propuesta de género que detentara rasgos de interés; tal podría ser el caso de La isla maldita (Mindhunters) de Enny Harlin, un sofisticado trhiller que propuso un supuesto entrenamiento de agentes del FBI en el marco de una remotísima isla sin retorno. Dentro de esta tónica podría incluirse a Premoniciones: Expediente cero (Suspect zero) un ejercicio de suspense y fantasía terrorífica que defendió dignamente su cometido de enganchar a la platea desde el vamos. Dirigida por E. Elías Merhige, el filme se emparentó con la línea estética de Pecados capitales aunque zafando con relativa soltura de dicha comparación, sobre todo por el trabajo Ben Kinsgley caracterizando un particular asesino serial justiciero.

Otra propuesta a tener en cuenta sería Secretos del pasado (A love song for Bobby Long) dirigida por Shainee Gabel. El interés del título residió, entre otras cosas, por una digna labor actoral de John Travolta junto a la actriz Scarlett Johansson, que fuera nominada al Globo de Oro 2004 por este trabajo. En tono intimista, la producción plasmó el encuentro de una joven que, frente a la noticia del fallecimiento de su madre, volvía al hogar para encontrarse con unos peculiares intrusos con los que entablaba una espinosa relación de convivencia. Sensible e inteligente, el relato logró eludir lugares comunes para desembocar en un aceptable producto cinematográfico. También vale la pena destacar a El amigo americano (Ripley’ s game), una remake del largometraje dirigido por Wim Wenders sobre novela de Patricia Highsmith, la creadora de Tom Ripley, el asesino impune de la literatura policial estadounidense.

En este caso, la dirección corrió por cuenta de la polémica Liliana Cavani (Portero de noche, La piel, Más allá del bien y del mal), una cineasta que casi siempre ha logrado cierta porción de escándalo en sus proyectos fílmicos. El toque de «distinción» lo puso el intérprete John Malkovich con su máscara de refinado sadismo en medio de un marco europeo sofisticado e inquietante.

 

Otros filmes destacados

Continuando con propuestas que mantuvieron una razonable cuota de calidad podría citarse a Peligrosas compañías (¿Who es Cletis Tout?). Escrita y dirigida por Chris Ver Wiel, la película, a medio camino entre el policial y la comedia, rindió un sincero tributo al cine clásico de Hollywood a través de citas y guiñadas disfrutables. Cabe integrar en esta lista a Historias de la noche (Dancing at the blue iguana), una producción dirigida por Michael Radford que indagó el microuniverso de unas strippers profesionales en un night club ubicado en la costa oeste de los Estados Unidos.

El largometraje, lejos de caer en las posibles simplificaciones de un mero producto erótico, dirigió su enfoque minimalista hacia el contexto y los perfiles psicológicos de sus criaturas con sensibilidad e inteligencia. Por último, aunque no menos importante, resultó la edición de Rio maldito de Jacob Aaron Estes sobre un viaje en bote, realizado por un grupo de jóvenes, de inesperadas consecuencias. La crítica internacional prodigó con justicia unánimes elogios a esta producción que llegó avalada por el Premio John Cassavettes y una Distinción Especial al Mejor Elenco del Independent Spirit Aweards. De lo mejor del año. *

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