Dos agendas útiles
La fotografía impone, cada temporada, su autonomía y legitimidad expresiva en el escenario artístico nacional. Era tiempo. La persistencia de numerosos núcleos de formación, algunos instalados desde hace más de medio siglo, la inauguración del Centro Municipal de Fotografía, con una cartelera de exposiciones anual, y la frecuencia de muestra monográficas o colectivas en galerías oficiales y privadas son demostrativas de la aceptación por gran parte del público de un lenguaje que saltó de la periferia al centro estimativo. Ya es común que aparezcan fotografías en los salones de arte o incorporadas a la complejidad de las instalaciones. La fotografía disparó sus posibilidades con las nuevas tecnologías que resultan tan apasionantes como infinitas.
Curiosamente, la divulgación en los medios de estas variadas actividades locales no ocupó el lugar que merecen. No se estableció una relación directa con los agentes culturales y muchas publicaciones circulan en círculos estrechos o limitadas a ámbitos periodísticos en los que surgen.
En la 42 +1 Feria Nacional de Libros y Grabados de la invicta Nancy Bacelo, Parque Rodó, con un diseño afinado, un más ajustado criterio selectivo en las artesanías y una programación diaria atractiva que, en su renovada edición, la sitúa entre las mejores de su larga trayectoria, la fotografía ocupa un lugar destacado.
Foto Club Uruguayo, fundado hace 66 años, de labor pionera en Uruguay en el campo de la enseñanza y difusión, editó la agenda ImAgen 2006 con diseño de Ramiro Ozer Ami, alternando trabajos en blanco y negro y en color (al iniciar cada mes), adoptando un criterio de sesgo conceptual con citas significativas de diversos autores de ayer y de hoy, de aquí y de allá (El aprendizaje más largo es aprender a ver, escribió Paul Klee, podría ser una declaración de principios para toda enseñanza visual). A veces se establece una relación iluminadora entre imagen (Leticia Skrycky, un niño empuñando un revólver de juguete) y el texto de Duane Michals (La fotografía maneja exquisitamente las apariencias, pero nada es como aparece), para citar un ejemplo al azar, rematando con las 13 funciones de la fotografía de Guía para principiantes a la fotografía perteneciente a Ralph Hatterslev. Una agenda que además de la elocuencia de las imágenes, solicita la reflexión del usuario mientras hace las anotaciones diarias.
La agenda Aquelarre 2006, diseñada por Andrés Cribari y Rodrigo López, es de otro talante. El Taller Aquelarre, importante escuela de fotografía (realiza una muestra en el Espacio Cultural MEC), de sólido prestigio, con un equipo docente de primera línea (característica de los diversos talleres montevideanos), propone una agenda despojada en su diagramación. Se concentra en una temática familiar y reconocible de la sociedad uruguaya (tareas domésticas, paisajes rurales y urbanos, retratos de ayer de la colección propia y de hoy, oficios diversos, una performance de novias por la Ciudad Vieja registrada en la tapa) que dan un sabor nacional en la atención a hechos cotidianos. Campea una mirada cálida por seres y situaciones, identificables de inmediato en su acercamiento intimista a la realidad. La calidad de la impresión y de las fotografías, revela el nivel de excelencia (al igual que otros colegas) de la industria gráfica en el país equiparable a los mejores productos procedentes del exterior. *
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