El problema del empleo en el Uruguay

La producción de riqueza está indisolublemente vinculada al trabajo, que siempre actúa como motor del desarrollo y el crecimiento de la economía de un país.

La calidad de empleado, tan natural en otras latitudes y particularmente en las sociedades del denominado primer mundo, es, sin embargo, un auténtico trauma en las naciones periféricas.

Los países subdesarrollados, entre ellos nuestro Uruguay, están sometidos a la permanente presión de la dependencia, lo que suele derivar en altos costos sociales.

En efecto, desde hace décadas, la pesada deuda externa se ha transformado en una permanente condicionante, que expone a los países que la padecen a recetas restrictivas y políticas de ajuste.

La reciente decisión del gobierno argentino de cancelar sus obligaciones con el Fondo Monetario Internacional, si bien no es una panacea ni finiquita de plano el problema, comporta el comienzo de un proceso tendiente a romper los paralizantes lazos de dependencia con los organismos multilaterales de crédito.

Bien conoce el hermano país las graves consecuencias derivadas de una situación de postración de larga data, que jaqueó permanentemente sus legítimas aspiraciones de crecimiento y redistribución de la riqueza.

Esta situación, asociada a las crisis cíclicas devenidas de la habitual inestabilidad de las economías regionales, tienen una directa incidencia sobre el mercado de trabajo y la calidad del empleo, seriamente deteriorada por una adversa ecuación de mercado.

En este contexto, la desocupación es el mayor problema que enfrentan nuestras sociedades. De allí el desafío del actual gobierno progresista de crear las condiciones adecuadas a la generación de nuevos puestos de trabajo, que contemplen no sólo la cantidad sino también la calidad.

En «El problema del empleo en Uruguay: diagnóstico y propuestas», el economista Jorge Notaro aborda el problema desde diversas perspectivas, abarcando la evolución de las últimas dos décadas de historia.

El análisis se centra en el período comprendido entre 1985, cuando asumió el primer gobierno de post dictadura encabezado por Julio María Sanguinetti, y 2005, que marca un nuevo tiempo con la asunción de Tabaré Vázquez.

En ese marco, el autor considera varios aspectos contextuales, que refieren a la situación económica, las relaciones laborales, las políticas de empleo y el contexto regional, temas a los cuales está dedicado el primer capítulo de este ensayo.

En el capítulo 2, se aborda todo lo relativo a la estructura del empleo en nuestro país, así como el grave problema del desempleo, que se transformó en un tema traumático particularmente a partir de la severa crisis financiera de 2002.

Finalmente, el capítulo 3 está consagrado al rediseño de las relaciones laborales, en el marco de las estrategias de crecimiento indispensables para el definitivo despegue económico de nuestro país.

Más allá de eventuales consensos o disensos, este libro aporta una importante materia de análisis para el abordaje de una de las grandes prioridades del Uruguay contemporáneo: la generación de empleo digno, que reduzca las incertidumbres y opere como dinamizador del consumo y la economía nacional. *

(Ediciones de Banda Oriental)

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