Un mundo sumiso al orden establecido
Grace (Marisa Bentancur) cree oír la voz de Dios, que exige el sacrificio de la vida de su hijo Tomás. Y allí la tenemos, cuchillo en mano, dispuesta a repetir el sacrificio de Abraham. Aparece su marido Jack (Tabaré Rivero); la trama se complica y rarifica en un drama de celos, cambio de sexo y algunos accesos de sodomía.
Los antecedentes inmediatos son notorios. Calderón se copia o recuerda «Mi muñequita – la farsa» y la madre pasmada y asesina viene de «La escala humana» (Daulte, Spregelburd y Tantanián), módica diversión que trajo cola; la fe ciega en que la humanidad es una sabia mezcla de maldades y tonterías es de Sergi Belbel, un autor de muy escaso valor con que se castiga desde hace años a nuestro público, como si no hubiera nada mejor.
Es posible que no accedamos a la revelación de una nueva dramaturgia; pero no vemos en las truculencias «Uz – el pueblo», como no vimos en «Las buenas muertes» ni en «Mi muñequita – La farsa», del mismo Gabriel Calderón, nada que produzca convicción o credibilidad. El autor no tiene nada que decir; pero eso que no tiene para decir viene con mucho ruido. Desfilan maldades y tonterías, pero no aparecen ni el Mal ni el ala de imbecilidad, que aflige hasta a los dioses; los personajes muestran una pasividad y una mansedumbre en la aceptación sin lucha de las circunstancias más prepósteras que causa estupor; un tinguiñazo los hace añicos; su príncipe, desafiando la maldición bíblica, es un niño. Es un mundo blanduzco, sumiso, donde la conformidad más servil, con el orden establecido y con el que cualquiera pregone con voz cavernosa, es inevitable.
Es posible que la atención del público no decaiga, de comienzo a fin, porque sucede toda clase de hechos, en especial los sanguinolentos; pero es un efecto mecánico, muy similar a los timbres que sonaban en los teléfonos blancos de las comedias de Argentina Sono Films cada vez que amenazaba un bache.
Todo esto tendría su espacio en salas donde reina la experimentación; donde actores jóvenes ensayan obras escritas anteayer; no nos explicamos por qué «Uz – el pueblo» cuenta con actores como Marisa Bentancur, Tabaré Rivero y Luis Lage, tres admirables artistas. *
UZ – EL PUEBLO, de Gabriel Calderón, con Marisa Bentancur, Tabaré Rivero, Leandro Núñez, Dahiana Méndez, Luis Lage, Gimena Fajardo, Angel Medina, Rosario Martínez y Jujola Bossio. Vestuario de Verónica Lagomarsino, iluminación de Martín Rodríguez, dirección de Gabriel Calderón.
Estreno de 16 de noviembre, Teatro Circular.
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