Tiene la palabra

LA REPUBLICA, un diario con huevos y sin mordazas

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Lo felicito por el esfuerzo económico que hace para que el mejor medio informativo del país llegue a más lectores, rebajando sensiblemente su precio. LA REPUBLICA es un diario con huevos, sin medias tintas, sin mordazas. Como demócrata, amo la libertad, la justicia y la verdad. Y si hay que fustigar al gobierno porque ha hecho algo mal, ¡hay que hacerlo y listo! Y si hay que aplaudirlo, se lo aplaude.

Pero no se puede justificar lo injustificable; decir que sí a todo, bajarse los lienzos, como hacen e hicieron blancos y colorados. Aprendamos a criticar lo criticable y también aplaudamos y reconozcamos los logros.

El domingo 4, en la página editorial, aparece un artículo sobre la ley interpretativa de Daniel Lamela, un forista cien por ciento de derecha, ex director de Hacienda de la Intendencia Municipal de Canelones bajo el desastroso período de Hackenbruch. Durante su mandato, la Intendencia se fundió, mejor dicho la fundieron Hackenbruch y cía., entre quienes estaba Lamela: varios millones de dólares de déficit, deudas, cero obras, atrasos de tres meses en los sueldos de los funcionarios, clientelismo al más alto nivel…

Y ahora, este señor Lamela cacarea. ¡Claro! Si colorados y militares son lo mismo. Junto con los blancos, se encargaron de defender la impunidad de los militares y policías. En cada reunión de retirados militares están Sanguinetti, García Pintos, Trobo, etcétera. Lógicamente apoyan la Ley de Caducidad porque la pergeñaron entre ellos. ¡Basta de defender y justificar a militares nazis asesinos! ¡Llegó la hora de la verdad!

Saben muy bien que la izquierda será gobierno por muchos años y por eso están embarcados en hacerle la vida imposible a Vázquez. Por eso ¡a no bajar los brazos! Los enemigos políticos son como lobos hambrientos: al primer descuido, tratarán de devorarnos. LA REPUBLICA y toda la prensa de izquierda deben cumplir un papel muy importante cuando se trate de defender al gobierno de Vázquez y la democracia.

Habría que modificar la Constitución para habilitar la reelección presidencial. Pero si eso no se logra, tenemos que ir pensando en un sustituto. Yo estoy de acuerdo con que sea el compañero Astori. Necesitamos alguien con carisma, una persona íntegra, sensible, humanitaria, responsable, con sentido común, lógica y realista, mesurada y con cintura política.

Y tenemos que evitar las divisiones internas. Por eso, es importantísimo:

1) Resolver el tema militar y de DDHH.

2) Dar vuelta la página y ponerse a trabajar en los grandes temas del país.

La gente quiere laburo, justicia social, vivienda, mejores salarios, suavizar los impuestos, dignificar la vida de los uruguayos.

Claro que estas metas no se logran inmediatamente, pero hay que comenzar a luchar por ellas. Saluda atentamente

EDUARDO RODRIGUEZ – C.I: 2.170.422-2

 

Hubo un tiempo

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Si no fuera por las elecciones muchos ni se hubiesen enterado que la miseria existe, duele y ofende; y que no es una sensación, como dijo algún desvergonzado. Hubo un tiempo en que políticos de todos los partidos visitaban los barrios de la periferia, recorrían las zonas carenciadas (eufemismo inexistente inventado para no decir humildes, pobres o miserables) y hasta entraban a los asentamientos. Claro, estaban en campaña electoral. Es decir, se vivía el bien llamado: «tiempo de las promesas olvidadas». Tiempo en el que parodiando un tango podríamos decir: prometer es la consigna y ninguno se resigna a quedarse sin timar (currar pero en fino).

Después… Si te he visto no me acuerdo. ¡Qué importa del después!

¿Verdad? Calamidad, desgracia, padecimiento, drama social (elija el calificativo que menos duela), la miseria no sólo existe sino que exhibe sin tapujos el estado en que se encuentra el país.

«Tacita del Plata», «Suiza de América», «País esquina con vista al mar», ¿Qué somos, en definitiva? ¿Qué somos hoy? Cómo quisiera creer que no somos «El país de la cola de paja» que Don Mario Benedetti pintara magistralmente.

Y si lo somos, ¿podremos dejar de serlo?

Hubo un tiempo en que todos decían ser renovadores, avanzados, modernos, jóvenes e innovadores. Claro, estaban en campaña electoral. En pleno delirio se decía que la izquierda no tenía programa de gobierno mientras se sostenía que todos los programas eran iguales.

«No sólo iguales, incluso pueden ser mejores» -dijo alguien y añadió- «Pero, salvo para juntar votos, de nada sirven los programas, por mejores que sean, si después no se aplican».

Hubo un tiempo en el que todos ofrecían colaborar con el gobierno. Duró lo que un lirio.

De opositor a contrincante, hay sólo un paso y de antagonista a enemigo, ninguno. Nada.

Es de Perogrullo, está en la tapa del libro, cualquiera sabe que cada uno lleva agua para su molino y hasta parece lógico que así sea. En cambio muy pocos parecen recordar (y si lo recuerdan le dan cero pelota), el impar e inmarcesible juicio que nos legara Don José G. Artigas: «Cuando se trata de los sagrados intereses de la patria se sacrifican los propios».

Inapelable, categórico, total y absolutamente vigente. Actual. Porque es falso que haya un único tiempo, como falso es que las verdades puedan volverse obsoletas o perder vigencia.

Hubo un tiempo de postergaciones, desalentador, de menosprecio, de asfixia y desaliento.

Hay un tiempo esperanzado, asaz diferente, ilusionado, de siembra.

Seguramente, también habrá un tiempo de cosecha.

[email protected]

 

Carta abierta a los directores del BPS

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Soy jubilado desde diciembre de 1999.

Ante anuncios de que para pintar o hacer pequeños arreglos hay que solicitar permiso al BPS y sabiendo que a un ex compañero de trabajo lo multaron en unos $ 4.000 por pintar el frente de su casa sin permiso, concurrí al subsuelo del local de la calle Sarandí; ahí las empleadas me dijeron que para hacer cualquier reparación por chica que sea hay que llenar unos formularios (32 carillas) timbre profesional, fotocopia de cédula y un certificado notarial.

Luego me dijeron que hay que avisar día y hora en que se va a realizar el trabajo y que concurrirá un inspector que si entiende que no soy apto no me permite hacer el trabajo e incluso ante lo que puede ser a su criterio un falso testimonio puedo ir preso.

A Uds. señores directores les comunico que nosotros los laburantes, a nuestras casas las fuimos haciendo de a poco y cuando podíamos y no puede exigir el BPS que yo, a los 71 años, marque un horario con firmeza. Lo hago cuando puedo, cuando tengo algunos pesitos y cuando me da el físico.

Yo en mi casa en años pasados hice los muros, el parrillero, y toda la instalación eléctrica que tenía poco diámetro (sólo 1 mm.) le puse 4 mm. del contador a la casa y 3 mm. en el resto de la línea, la sanitaria y las veredas. Yo no pago porque no puedo, aparte de eso me siento útil, me resisto a que me obliguen a sentarme en un banco de la plaza a esperar la muerte mientras mi rancho se viene abajo.

Pasé más de 30 años esperando el cambio y cuando llega me encuentro con este tremendo desencanto que es el de muchos amigos y conocidos. Se dijo una cosa y se está haciendo otra. Los saluda atentamente.

RAMON ARIEL PEREZ – C.I. 897.911-6

 

Agradecimiento

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Me estoy comunicando con usted para agradecerle su sensibilidad de difundir en las páginas del diario LA REPUBLICA un hecho tan lamentable como me ha tocado vivir, del que me hace sentirme avergonzada de ser uruguaya.

Pero lo más importante de todo, es que siendo una ciudadana común, se han colocado al lado de mi sufrimiento, apoyando a denunciar las irregularidades judiciales, financieras y estatales y contribuir con ello a un país más transparente.

Por otro lado, quiero destacar la labor del periodista Roger Rodríguez, por el impecable desarrollo de la nota, ya que fue una tarea muy difícil extraer lo importante, de casi cinco años de lucha.

Estando a sus órdenes, me despido de usted.

Atentamente:

ANA MARIA BECAVACH

 

Doctor Ramela: ¿qué hizo usted?

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Por intermedio de la presente quiero solicitarle tenga a bien publicar la carta que a continuación transcribo.

En un programa televisivo emitido el domingo 27 pasado fueron invitados el senador Rafael Michelini y el doctor Carlos Ramela para discutir sobre el tema de los Derechos Humanos y búsqueda de desaparecidos. En determinado momento y luego de una ardua discusión el doctor Ramela comenta muy enfáticamente: «Que el actual gobierno está haciendo un verdadero papelón con la búsqueda de los desaparecidos». Doctor Ramela qué hizo usted desde la presidencia de la Comisión para la Paz, a los efectos de aliviar en algo el sufrimiento de los familiares de los compatriotas desaparecidos. Doctor Ramela, qué sabe usted de los horrores de una picana, de una colgada o de un submarino, y qué blindaje tan especial cubre su corazón que no fue capaz de hacer algo positivo salvo el ser obsecuente con su jefe. Doctor Ramela, si un gobierno hace papelones pero estos traen aparejadas cicatrices a las heridas abiertas hace 30 años y tranquilidad en el alma de los familiares de los restos que van apareciendo me siento más orgulloso que nunca de ser votante de este gobierno. Doctor Ramela en un acto de estricta justicia le ruego pida disculpas a la teleaudiencia de dicho programa por sus dichos tan desgraciados.

GUALBERTO PACHECO – C.I: 955.161-6

 

Muchos jubilados serán ahora rentistas

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Corría el año 1916. Mientras la guerra se desarrollaba en el centro de Europa, en Rusia crecía la actividad revolucionaria. La policía del zar apretaba los controles sobre los movimientos de personas. Los hoteles, fondas y posadas debían llevar un registro minucioso de sus huéspedes. Cuando el hombre (a quien los servicios secretos venían pisándole los talones) fue a tomar alojamiento, mostró su documento falso a la dueña de la fonda y cuando ésta le preguntó –¿profesión? el contestó sin inmutarse: «revolucionario».

–Esa no es una profesión, ¿de qué vive usted? le dijo la mujer. De rentas, respondió Lenin.

–Ah… ahora sí, y estampó en el formulario «rentista».

Gracias al gobierno de los cambios dentro de poco muchos trabajadores, jubilados y pensionistas que cobran menos de la mitad de la canasta familiar básica, pasarán a la envidiable condición de «rentistas» y deberán pagar los impuestos que genera tal privilegio.

O sea: «iniquidad distributaria» de la cintura para abajo, porque de la cintura para arriba, excenciones, franquicias y estímulos al gran capital ya que como se sabe, hay que cuidar a los inversores.

Gracias, señor Director

LEONARDO PUIG – C.I: 2.718.281-6

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