Ritmo ardiente del Caribe en Uruguay
Con 42 años de edad y más de treinta de actividad profesional, con una rutilante carrera que incluyó actuaciones junto a Eddie Palmieri, Paquito D’Rivera, Dizzy Gillespie, Art Blakey, Freddie Hubbard y Tito Puente, con varios años de profesor en el Berklee College of Music y nominaciones al Premio Grammy, el músico puertorriqueño ofreció un show de ritmos que hizo temblar las instalaciones del teatro y elevó la temperatura hasta grados de desbordante frenesí.
Sus tumbadoras, bongós y tambores, percutidos con baquetas o con sus manos, generaron un continuo sonoro que supo transitar desde la sutileza de los parches acariciados con los dedos hasta el apasionado fragor de una velocidad asombrosa pero siempre bien controlada.
Tuvo como sobresalientes colaboradores a los hermanos Fattoruso, Osvaldo con su vibrante batería y Hugo suministrando sus mágicos fraseos y acordes en el teclado.
Los momentos más ovacionados por el fervoroso público que colmó el teatro, fueron aquellos en los que intervino la cuerda de tambores.
La combinación de sonoridades, la excitante polirritmia que produjo el candombe con los ritmos afrocaribeños y el perfecto entendimiento entre todos los ejecutantes, causó en los espectadores la sensación de que en ese concierto se dieron las reuniones de talento, sensibilidad y alquimia que sólo se aprecian en los casos de auténtico arte musical.
Fueron sinceras las palabras que Giovanni Hidalgo dirigió a la platea agradeciendo las muestras de cariño. Y llenó de ilusión a los presentes al prometer que el año próximo volvería al Uruguay, esta vez con su propia orquesta. Los esperamos. *
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