"Zoo de noche" en el teatro Stella D’Italia

«Anhelo de corazón», luego «Cabrerita», ahora «Zoo de noche». El mejor teatro del momento se ha radicado, en tan variadas manifestaciones, en el teatro Stella y particularmente en la sala 2. Y así como Alberto Zimberg en la primera y Raúl Cervieri en la segunda, «Zoo de noche» es, para nosotros, la mejor realización del director Ernesto Clavijo, desde su gran comienzo con «La metamorfosis» de Kafka.

El libreto de Michel Azama es de una solidez y una belleza que se ve pocas veces. Las palabras salen disparadas, como cohetes, porque todas llevan fuego; no se dirigen directamente a ningún blanco, y en el comienzo Azama se complace en desorientarnos. Lo que dicen los personajes es plausible, puede relacionarse con ellos y con lo que vamos sabiendo de su vida y peripecias; pero hay algo que se nos escapa, que no los define ni los representa del todo. Así como al dibujar el artista va tirando líneas, algunas que parecen como las gotas de agua de un surtidor que se desvían del diseño preestablecido, otras que parecen o bien errores o bien tanteos, Azama suelta al vocabulario, siempre cargado y significativo aunque no sepamos qué es lo que lleva ni qué significa, palabras que rodean y acosan a los personajes, intentan y eluden su definición. A medida que la acción progresa, vamos adivinando la trama y, hasta donde podemos, el alma de los agonistas, que también es, como la vida, variable y pródiga en sorpresas y contradicciones.

Al final Azama nos muestra que estos peligrosos seres de las orillas, cuya vida es al mismo tiempo más ruda y más frágil que la de quienes habitamos el centro, devienen otros, que canjean sus destinos y hasta sus predilecciones o caprichos. Ultima lección del maestro, el esfumino que dispersa los rasgos demasiado nítidos; la obra se cerrará, definitivamente, en una inquietante niebla. Es posible que haya en «Zoo de noche», algo muy propio de los dramaturgos franceses contemporáneos (Koltès, Lagarce, Sibleyras) un exceso de literatura, de buena literatura sin duda; pero ante un texto tan sólido y a la vez tan refulgente y pletórico de hechizos, el brillo verbal funciona como un atractivo más.

Ernesto Clavijo ha hecho su labor. Ha tenido audacia, porque Azama quiere golpear con fuerza al espectador, y son necesarios los fortissimo. El director tiene tanto equilibrio y buen gusto que no atruena con los golpes de efecto, es decir con los trombones del teatro; y así, por esa sobriedad y mesura, las terribles escenas que presenciamos cobran la exacta dimensión que el autor quiso.

Los actores que ha elegido Clavijo para esta empresa han hecho lo mejor. Nunca habíamos visto con más fuerza y más centrada en su papel a Angie Oña; y tanto Marcelo Pagani como Gustavo Saffore y Daniel Díaz tienen una muy destacada actuación. *

ZOO DE NOCHE, de Michel Azama, en traducción de Claudia Pérez. Con Marcelo Pagani, Angie Oña, Gustavo Safore y Daniel Díaz. Espacio escenográfico de Adán Torres y Gabriel Abraham, iluminación de Adán Torres, vestuario de Verónica Lagomarsino, ambientación sonora de Carlos García, dirección general de Ernesto Clavijo. Estreno del 5 de noviembre, teatro Stella D´Italia, sala 2.

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