Tiene la palabra

En respuesta a «Demoras en la Atención Siquiátrica»

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Me dirijo a Ud. para dar otro punto de vista del artículo publicado el 23 de octubre bajo ese título. Yo no soy una paciente psiquiátrica como parece considerar la «Señora» que escribió el artículo a todo aquel que se atiende con un siquiatra, pero hace tres años que me atiendo con la doctora Angela Machado porque sufro de ataques de pánico y depresión (algo común en estos días) y tengo 38 años.

En la Dra. Angela Machado no encontré solo un médico sino una amiga, es la persona más dulce, y comprensiva que conozco, jamás dejó de atenderme hasta sin número, y a última hora inclusive le he dejado mensajes en el celular y me ha contestado un sábado a las 22 horas. La Sra. escribió la carta seguramente en un estado muy nervioso y comprensible, yo le digo que ella se queja de una espera de 4 horas, en el consultorio particular de la Dra. en la calle Las Heras. Yo he ido algunas veces a las 14.00 y he salido a las 22, ¡qué diferencia eh! Pero vale la pena todo para esperar por un buen profesional. Y la Dra. Machado si demora con sus pacientes es porque los escucha, los comprende y la mayoría de las veces los tiene que consolar por su profesión.

De mi parte y sé que el 99% de sus pacientes opinan lo mismo, es una excelente profesional, una dulzura de persona y una amiga para el paciente. Yo considero que su llegada a la Upeca fue una bendición para que más personas puedan tener el beneficio de una gran profesional. Agradezco por publicar esta carta porque creo que una sola persona no puede arruinar la imagen de quien no se lo merece.

JEANNETTE ARIAS – C.I: 1.963.562-2

 

Lo que el viento neoliberal se llevó, y se sigue llevando

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Los métodos del neoliberalismo como ya hemos dicho, son en períodos electorales prometer para no cumplir y sobre todo en los temas más importantes, que necesitan soluciones urgentes y que se relacionan directamente con la desocupación, la pobreza, la salud y la educación.

El viento neoliberal se llevó así lo que antes era en el Frente Amplio una firme posición contraria sobre la operación Unitas, hacia donde ahora nos quieren arrastrar para apoyar ideas y métodos invasores de EEUU. Este viento se lleva las anteriormente convicciones de no intervención; manda soldados y más soldados a Haití, de ubicación geográfica estratégica para EEUU, donde los haitianos que en el 90% son pobrísimos, tratan de independizarse y no ser liquidados por su lucha.

Este viento neoliberal se lleva todo incluso las promesas de austeridad que tanto se remarcaron por el señor Vázquez y que ahora al influjo quién sabe de quién –¿quién no lo sabe?– no se cumplen, y viajan y viaja todo o casi todo el gobierno a los países del primer mundo para que haya privatizaciones y vengan inversiones, algunas de ellas contaminantes, pero claro que a la vez van a pagar sueldos miserables como quiere el ministro Astori y sin pagar impuestos.

Y también este viento se quiere llevar las ideas no privatizadoras, venderemos y venderemos todo, al estilo Menem, así las multinacionales se llevarán las ganancias para sus países de origen, cosa de no poder pagarles a los organismos financieros internacionales.

Hay que ver qué clavos le quedan al próximo gobierno si es que vuelven a cambiar los partidos, tal como se los dejaron al Frente Amplio.

Estos vientos se llevaron los odios y las duras críticas que se hacían al FMI, BID y BM y se transformaron en amor, como en un culebrón de la televisión, al que se le podía titular «Amor que fue odio», donde se ven los abrazos y los besos que el ministro de Economía y sus seguidores le dan a los representantes de los organismos financieros internacionales.

Es tanta la pasión, que vienen a cada rato a nuestro país y si no vienen, vamos nosotros y los seguimos abrazando y besando aunque los uruguayos les tengamos que pagar los pasajes y los viáticos.

Y también se llevó las promesas del señor Vázquez de terminar con los niños y jóvenes que recogen monedas en los ómnibus y semáforos; de los pobres viejos» que duermen en la calle; de mejorar los miserables sueldos de los trabajadores; de aumentar los paupérrimos cobros mensuales de jubilados y pensionistas; de darles un sueldo decoroso a maestros y profesores; de darles mejor salud a los pobres y todo lo demás que podría empezar a mejorarse.

El viento neoliberal se llevó y se sigue llevando hasta el último peso para el Norte, ayudado por un presupuesto con las mismas pautas de mezquindad que los anteriores de blancos y colorados.

Soplan y soplan los vientos del Ministerio de Astori y son tan fuertes que vienen en forma de tormentas, temporales y ciclones como el del 23 de agosto que a miles de uruguayos dejó como a Adán.

Lo lamentable de todo lo que está pasando es que no se dan señales para que esto vaya cambiando, al menos en lo más urgente, pues el Ministerio de Economía absorbió totalmente la ejecutividad del gobierno, interponiendo su filosofía en todos los temas y puso el timón del barco hacia el punto cardinal que siempre marca la brújula, el norte y de dónde sigue soplando el viento neoliberal que nos empobrece.

Sin más saluda a usted atentamente:

LIDER UBOLDI – C.I: 942.138-6

 

Estado de Derecho

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* La historia, lamentablemente, es generosa en recordarnos innumerables acontecimientos donde gracias a la aplicación y vigencia plena del Estado de Derecho, pudieron cometerse las peores injusticias, como condenar a muerte a inocentes o asegurar la impunidad de los asesinos. La cantidad de procesos penales que en un todo de acuerdo al Estado de Derecho terminaron por castigar con la pena capital a inocentes, sería interminable de detallar.

Traigamos a nuestra memoria tan sólo uno: el juicio contra los «Mártires de Chicago» que culminó sentenciando a muerte a trabajadores inocentes que habían cometido el delito de reclamar una jornada de trabajo de tan sólo 8 horas.

Ahora, citar alguno de los tantos casos donde el propio Estado de Derecho es el que establece la impunidad para los asesinos, a los uruguayos nos resulta muy sencillo.

Hemos vivido en carne propia hasta el día de hoy la tristemente famosa Ley de Caducidad. Una ley que, aunque nos llene de vergüenza, fue refrendada por nuestro pueblo. De ese modo convalidamos un Estado de Derecho que aseguró a los militares que ensuciaron su uniforme torturando, asesinando y robando, que no pagaran por sus aberrantes crímenes. Y por si quedaba alguna duda, los gobiernos colorados y blancos de turno, con los Sanguinetti, los Lacalle y los Batlle a la cabeza, sellaron a fuego cualquier posibilidad de juzgar a los culpables, cada vez que fueron consultados por alguna causa donde estuvieran involucrados los gorilas de la dictadura.

Mal que nos pese, entonces, la Justicia de nuestro país vivió 20 años de impunidad que todavía hoy, a muchos actores de nuestro sistema judicial les cuesta abandonar. Ahí mismo tenemos al fiscal Möller quien, unos pocos días atrás, se regodeaba ante las cámaras de TV exponiendo cómo un triunfo del Estado de Derecho que el Tribunal de Apelaciones le hubiera dado la razón decretando en segunda instancia el archivo del caso Gelman. Es decir, que el triunfo del Estado de Derecho al cual el señor fiscal refiere significa
, ni más ni menos, que aquellos militares que secuestraron a María Claudia García de Gelman, cuando prácticamente no había dejado de ser una niña porque el tiempo de su corta vida recién le comenzaba a enseñar a ser mujer, deben seguir libres.

Este triunfo significa, de ese modo, que los militares y policías que le arrebataron casi desde su vientre a su hija recién nacida, nunca enfrentarán a la Justicia. Y por ende, también significa que quienes la torturaron, la asesinaron y luego la hicieron desaparecer, jamás pisarán un estrado judicial.

Pero para hacerla bien completa, esos mismos militares que todavía siguen impunes, no tienen ni siquiera un mínimo de honor como para respetar la memoria de los muertos, ni reconocer el íntimo sufrimiento de una hija que es víctima de toda esta dolorosa situación, dando información falsa sobre los lugares de enterramiento.

El Presidente de la República excluyó expresamente este caso de la Ley de Caducidad. Sin embargo, tanto el fiscal como los tres jueces del Tribunal de Apelaciones hicieron caso omiso a este hecho y negaron toda posibilidad de que se investigue.

Por si esto fuera poco, no hace mucho tiempo el juez Timbal archivó el caso Bordaberry, desconociendo que el dictador y todos sus secuaces cometieron delitos de lesa humanidad, de acuerdo a tratados internacionales que el Uruguay tiene signados pero que nuestra jurisprudencia jamás ha aplicado. Los delitos de lesa humanidad, por la gravedad de sus consecuencias y las atroces condiciones con que se cometen, son delitos que se consideran que agravian a la esencia de la condición humana, que representan una ofensa para la humanidad toda, y por ende jamás prescriben ni pueden ser amnistiados, recibiendo las mayores condenas posibles de acuerdo al marco legal de aplicación. En definitiva, nuestro sistema judicial tampoco conoce la naturaleza de lesa humanidad de los execrables delitos que cometió la dictadura contra miles y miles de compatriotas, cuando hizo del terrorismo de Estado y de su maquinaria del horror toda su razón de ser. Pero sí consagra la lesa justicia en todos sus fallos relacionados con causas de derechos humanos, cuando los archiva con inédita diligencia, agraviando y ofendiendo la necesidad de que se investigue y de que se juzgue, como reclama a gritos todo el pueblo uruguayo.

Nos resulta muy doloroso, entonces, que las decisiones que ha tomado el sistema judicial en todos estos casos, una tras otra, han resultado favorables a la impunidad.

Todo nos lleva a pensar que muchos de los integrantes del Poder Judicial van a contrapelo de la historia. Y eso es muy malo cuando queremos consolidar un sistema democrático que asegure la libertad que sólo en la Justicia puede reposar. El propio Simón Wiesenthal, recientemente fallecido, que dedicó 60 años de su vida a buscar a los criminales nazis que huían para lograr la impunidad, proclamaba una y otra vez que «no hay libertad sin justicia». Y realmente es así. Los pueblos no son verdaderamente libres hasta que no consiguen la justicia. Y en esto seguiremos insistiendo los uruguayos, a pesar de todos estos tropiezos.

Es una pena que algunos, imbuidos de una obtusa soberbia no hayan podido apreciar una realidad que quema los ojos: el Estado de Derecho empezó a cambiar –y en forma definitiva para honra de la verdadera justicia– a partir del 1º de marzo último. Así fue cuando el Poder Ejecutivo determinó las causas que estaban por fuera de la Ley de Caducidad. Así lo es ahora cuando el Poder Legislativo comienza a tratar las leyes que expresen claramente la existencia de delitos permanentes como la desaparición forzosa y otros delitos de lesa humanidad como el genocidio y los crímenes de guerra. El Poder Judicial, una vez ocurrido esto, deberá juzgar y condenar a los impunes, ya no podrá encontrar vericuetos para escapar a la responsabilidad que la hora les impone. Por suerte, en una democracia como la que hoy vivimos, donde el pueblo puede expresarse libremente, donde existe una amplia mayoría de legisladores que verdaderamente representan a sus intereses, el Estado de Derecho que verdaderamente queremos todos los uruguayos, y que venimos construyendo paso a paso sorteando todo tipo de escollos, no amparará nunca más a la impunidad en su seno. Inexorablemente será así, aunque algunos no quieran aceptarlo.

JOSE MIGUEL GARCIA – [email protected] / C.I: 1.210.481-0

 

Carta abierta a ministro del Interior Dr. José Díaz, al subsecretario Dr. Juan Faroppa y al secretario ejecutivo Teniente 1º (GG) Héctor Ferreira

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Comunicamos textualmente el reclamo de los vecinos por la falta de seguridad.

Un año atrás se inauguró un destacamento de proximidad en la zona Colonia Nicolich, con grandes bombos y platillos, motos, cuatriciclos, patrulleros y hombres asignados a la zona en la que hoy, con suerte, hay un solo funcionario a pie.

Los vecinos estamos poco menos que presos debido a la inseguridad y no podemos salir.

Nos gustaría saber hasta cuándo tendremos que vivir así. A la Seccional 26ª de Canelones le han quitado los RRHH como vehículos y equipos.

Con pocos recursos tienen que atender a 40.000 habitantes de la zona de mayor crecimiento demográfico y gran territorio.

Esperamos su respuesta para trasmitírsela a los vecinos y estamos para colaborar.

Atentamente:

MARTIN PEREZ – [email protected]

 

A qué juegan Rada, Jaime Roos y los Fattoruso

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* ¡Desde hace ya meses tenemos que soportar por nuestra radio la 1410 AM LIBRE , la espantosa propaganda de Nevada, en las voces de Jaime Roos, Rada y otros; los Fattoruso.

¿Cómo es posible que estos prestigiosos y exitosos músicos nuestros hayan aceptado realizar esa propaganda?

Es pésima. En dos sentidos: musical mediocre y malo y ético.

Señor, ¡ellos son referentes para nuestra juventud y están nada menos que promocionando el consumo de la peor droga de adición de la historia! Y la que ha matado más gente.

Deberían donar las suculentas ganancias de ese aviso a los niños pobres.

Desde ya estoy aplicando mi boicot a estos músicos, no los escucho ni compro sus producciones. Y apago la radio cada vez que aparece esta horrorosa propaganda.

Lo saluda atentamente:

A. MARTOS – C.I: 1.303.183-8

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